En la sociedad actual, la mujer vive bajo una doble exigencia: cuidarse para verse joven y atractiva, y al mismo tiempo no ser “demasiado” vanidosa. 

“Si lo haces, te critican. Si no lo haces, también”, resumió la psicóloga clínica Jocelyn Morell Casellas. 

Este constante escrutinio puede generar no solo inseguridades, sino también trastornos de la imagen corporal, ansiedad y depresión.

La presión por mantenerse joven y delgada ha llevado a que tratamientos como el bótox o el reemplazo hormonal bioidéntico se utilicen cada vez desde edades más tempranas. Aunque a menudo se perciben como simples recursos estéticos, Morell Casellas sostuvo que también tienen beneficios para la salud, como proteger el corazón y la función cognitiva en la menopausia. 

“No todo es vanidad, pero obsesionarnos sí trae dificultades”, advirtió.

Los efectos de la critica social en el bienestar emocional de la mujer

Por su parte, la psiquiatra Vanessa Padilla Dávila, especialista en consultoría de enlace, detalló cómo la constante crítica social hacia la imagen femenina impacta profundamente en la autoestima y el bienestar emocional de las mujeres. 

Según Padilla, “las mujeres reciben mucha presión social, y esto depende mucho de las experiencias personales y de cómo ellas mismas se perciben”.

La doctora destacó que esta percepción está influida tanto por factores biológicos, como los cambios hormonales, como por el entorno social, incluyendo el efecto de las redes sociales y el grupo de apoyo cercano. 

Todas esas cosas pueden llevar a una persona a pensar un poco más positivo o negativo sobre sí misma”, explicó, y advirtió que si se suman factores como la predisposición genética a trastornos como depresión o ansiedad, la relación con la propia imagen puede complicarse aún más.

Las críticas hacia la mujer adoptan múltiples formas: por no “cuidarse” lo suficiente o por excederse con cirugías y rellenos, dijo Morell Casellas. 

Esto alimenta patrones como la comparación social ascendente, querer el cuerpo o la nariz de una actriz, la autoobjetivación y la internalización del ideal de delgadez. Cuando la apariencia se convierte en medida de valor personal, el riesgo de caer en conductas poco saludables, como dietas extremas o trastornos alimentarios, aumenta.

Por esto mismo, Morell Casellas enfatizó en la importancia de distinguir entre un deseo propio y una expectativa social internalizada. En este contexto, la psicóloga propuso tres indicadores: que la motivación esté ligada al bienestar y no solo a la aprobación externa; que exista flexibilidad para aceptar imperfecciones; y que el resultado emocional sea una disminución de vergüenza y ansiedad, no su aumento. 

Mientras, Padilla Dávila alertó que la presión social hacia una imagen idealizada afecta también la percepción del envejecimiento. 

La mujer pierde la capacidad de verse crecer y aceptar las transformaciones naturales de su cuerpo, desde el embarazo hasta la menopausia”, señaló.

“No tenemos que ser modelos de Victoria ‘s Secret. Hay que buscar cómo me veo mejor siendo yo”, enfatizó Morell Casellas. 

Mientras, sobre el fenómeno de la “sobremedicalización” para cuidarse o mantenerse, Padilla Dávila aclaró que no se trata de una imposición médica, sino de una mayor accesibilidad y disposición personal para usar estos tratamientos. 

No veo a los médicos recomendando tratamientos excesivos; la gente toma esas decisiones por su cuenta, a veces influida por redes sociales”, destacó. 

Respecto a la crítica hacia la decisión de una mujer de modificar su cuerpo mediante cirugías plásticas o tratamientos estéticos, Padilla Dávila opinó que este fenómeno no es nuevo, pero ha cambiado con el tiempo. 

La cirugía plástica siempre ha existido, muchas veces por razones médicas, pero ahora también se usa mucho por presión social y los cánones de belleza impuestos”, sostuvo. 

Con la popularización de las redes sociales, la doctora puntualizó un “sobreestímulo de información” que puede llevar a trastornos como la dismorfia corporal, donde la insatisfacción con el cuerpo se convierte en un círculo vicioso asociado a ansiedad y depresión.

Un estudio publicado en la Revista INFAD de Psicología analizó cómo el uso de Instagram y TikTok influye en la satisfacción con la imagen corporal de adolescentes. Sus resultados mostraron la asociación del uso de TikTok con una mayor preocupación por la apariencia y la salud, mientras que el uso de Instagram estuvo relacionado con la evaluación de la condición física y la apariencia. Además, se observaron diferencias significativas según el sexo, destacando la importancia de considerar estos factores al abordar la influencia de las redes sociales en la imagen corporal.

En terapia, Morell Casellas trabaja con enfoques como la terapia cognitivo-conductual centrada en imagen corporal, la terapia de aceptación y compromiso, y las intervenciones de autocompasión. También, recomendó la higiene mediática, o sea limitar la exposición a contenidos que refuercen ideales irreales y seguir referentes que muestren una belleza auténtica. Ejemplos como Salma Hayek, hablando sin filtros de sus ojeras naturales, envían un mensaje poderoso: “La perfección no existe. Vamos a cuidarnos, pero vamos a ser reales”.

Morell Casellas invitó a vivir la sensualidad y el envejecimiento desde el autocuidado y el amor propio, apreciando lo que cada etapa de la vida aporta. 

Las arrugas y las canas son símbolos de que hemos llegado y hemos superado etapas. El objetivo no es envejecer negando los cambios, sino hacerlo con salud, recursos y sin vanidad extrema”, dijo.

En sintonía con la experta, la psiquiatra hizo un llamado a la reflexión y el apoyo. 

Es fundamental validar las experiencias de las mujeres, escucharlas y acompañarlas, en vez de imponerles ideas. Tener claridad en los propios valores y autoestima ayuda a resistir las presiones sociales y a cuidar la salud física y emocional”, concluyó.