Cada vez más mujeres cuestionan la idea de que una relación de pareja sea un requisito indispensable para tener una vida plena, dijo el psicólogo David Alcalá Pérez. Lejos de responder a una moda pasajera, este cambio refleja una transformación social profunda, impulsada por la mayor autonomía económica, educativa y personal que han alcanzado en las últimas décadas, sostuvo el experto.

Explicó que durante mucho tiempo el papel de la mujer estuvo estrechamente ligado al matrimonio y al cuidado del hogar. Sin embargo, ese modelo ha perdido fuerza a medida que las mujeres amplían sus oportunidades y redefinen sus prioridades. «Ya ahora se percibe que la mujer tiene la opción de tener pareja o no«, señaló.

Múltiples las razones por las que las mujeres deciden dejar de buscar pareja

En consonancia, Vivian Rodríguez del Toro, doctora en Consejería y Clínica, sostuvo que el fenómeno de mujeres que deciden dejar de buscar pareja no puede entenderse como una única tendencia. A su juicio, las razones cambian según la etapa de vida, las experiencias acumuladas y las circunstancias personales. «Hay una gran diversidad en ese proceso de decidir no estar en pareja», afirmó.

La especialista explicó que, especialmente entre mujeres mayores de 50 años, la decisión suele estar influida por un cambio en la manera de valorar el tiempo y la calidad de vida. Después de años dedicados a la familia, la crianza o las responsabilidades domésticas, muchas optan por proteger el equilibrio que finalmente han conseguido. «Prefiero seguir viajando, compartiendo con mi familia; no quiero las obligaciones de una relación«, comentó que escucha con frecuencia en consulta.

Desde la consulta psicológica, Alcalá distinguió que no todas las mujeres llegan a esta decisión por las mismas razones. Algunas encuentran satisfacción en priorizar sus estudios, su carrera profesional, sus proyectos personales o los viajes. Otras, en cambio, toman distancia de las relaciones tras haber sufrido experiencias dolorosas. «Han tenido tantas heridas en relaciones anteriores que optan simplemente por ya no tener pareja. Prefieren el autocuidado, prefieren cuidarse y decir: ‘Yo no quiero sufrir, yo no quiero volver a pasar por lo mismo'», afirmó.

Según Rodríguez del Toro, este cambio también está relacionado con una distribución desigual de las responsabilidades dentro de las relaciones. Explicó que muchas mujeres sienten que históricamente han asumido la mayor carga del cuidado del hogar y de la pareja, por lo que, una vez alcanzan una etapa de mayor estabilidad, priorizan disfrutar de su tiempo y reducir esas obligaciones.

La experta también identificó otros perfiles menos visibles. Uno de ellos es el de mujeres profesionalmente exitosas o con estabilidad económica, que afrontan la posibilidad de una nueva relación con cautela. «Lo comentan muchas mujeres: ‘Yo no quiero que nadie venga a vivir de mí. Me he sacrificado mucho y tengo miedo de que alguien venga con el interés de aprovecharse de eso'», relató. En estos casos, explicó, la preocupación no gira en torno al compromiso, sino al temor de que la relación responda a intereses económicos más que afectivos.

Otro grupo está formado por mujeres viudas que recuerdan con satisfacción su relación anterior y no desean exponerse a una experiencia que pueda resultar decepcionante en comparación, dijo Rodríguez Del Toro. Más que rechazar el amor, prefieren conservar el recuerdo de una etapa que consideran plena.

Para el psicólogo, la clave no está en la decisión de permanecer soltera, sino en la motivación que la sostiene. Si nace del miedo al sufrimiento, conviene explorar qué hay detrás de esa elección. En cambio, cuando responde a un proyecto de vida consciente, no representa un problema. «No se puede juzgar, no se puede señalar ni reprochar a quien decide no tener pareja», sostuvo.

Eso sí, advirtió que la situación cambia cuando el rechazo a las relaciones sentimentales termina extendiéndose a todos los vínculos personales. «No es que te estás cuidando de tener una pareja; ya es que estás viendo lo que te rodea como algo hostil», explicó. En esos casos, la terapia puede ayudar a identificar el origen de esa actitud.

Un estudio publicado en Social Psychological and Personality Science analizó a 5.941 personas solteras y encontró que, en promedio, las mujeres solteras reportaban mayor satisfacción con su situación sentimental, mayor satisfacción vital y menor deseo de tener pareja que los hombres solteros. En este marco, los investigadores señalaron que estos resultados sugieren que la soltería puede vivirse como una experiencia positiva cuando está asociada a autonomía y elección personal.

Por su parte, aunque reconoció que las decepciones amorosas pesan, Alcalá no cree que esta generación haya renunciado definitivamente al amor. «Los seres humanos somos seres sociales», recordó. A su juicio, las relaciones seguirán apareciendo de forma natural, aunque adopten formas distintas y ocupen un lugar diferente dentro de los proyectos individuales.

Rodríguez del Toro también señaló que el llamado dating burnout está estrechamente relacionado con la forma en que hoy se construyen los vínculos. A diferencia de generaciones anteriores, donde las parejas surgían de espacios cotidianos y de círculos sociales compartidos, actualmente gran parte de los encuentros ocurre a través de aplicaciones y redes sociales. Ese escenario, explicó, favorece las decepciones cuando la imagen proyectada no coincide con la realidad. «Las personas pasan por muchas citas en las que se decepcionan… terminan sintiéndose defraudadas, desilusionadas y hasta preocupadas», indicó.

Mientras, el especialista también sostuvo que muchas mujeres han elevado sus expectativas sobre lo que esperan de una relación. «Ya muchas mujeres piensan: ‘¿Qué es lo que tú traes a mi vida?, ¿qué es lo que tú me vas a sumar?, ¿qué es lo que tú vas a aportar para yo crecer?‘», comentó. Frente a generaciones anteriores, en las que la compañía podía ser suficiente, hoy el vínculo debe aportar bienestar y crecimiento mutuo.

Además, destacó que muchas mujeres que deciden permanecer solteras cuentan con sólidas redes de apoyo compuestas por amistades y familiares, lo que demuestra que el sentimiento de pertenencia no depende exclusivamente de una relación romántica. En ese sentido, concluyó que la pregunta ya no es si una mujer debe tener pareja, sino cómo esa posible relación encaja dentro de la vida que desea construir. Como resumió: «Primero me voy a centrar en mí y, dentro de todo lo que tengo, ¿cómo puedo acomodar una relación de pareja que se ajuste a lo que ya tengo en mis planes?».

Asimismo, Rodríguez Del Toro consideró que el contexto social también influye. La violencia contra las mujeres ha incrementado la sensación de vulnerabilidad y hace que muchas sean más cautelosas al conocer personas nuevas. En paralelo, aquellas que aún tienen hijos viviendo en casa suelen mostrarse reacias a iniciar una relación por temor a introducir conflictos en el entorno familiar.

Pese a ello, Rodríguez del Toro no cree que la renuncia a buscar pareja implique necesariamente cerrar la puerta al amor.

«La pareja no se busca; la pareja se encuentra», resumió. Para quienes todavía desean compartir su vida con alguien, recomendó no perder la esperanza ni renunciar por completo a esa posibilidad. Al mismo tiempo, defendió que quienes han construido una vida plena sin una relación también merecen validar esa elección: «Cada quien debe encontrar aquello que lo haga feliz».