La pandemia ha trastocado casi todos los aspectos de la vida tal como la conocíamos. Ha empujado a las industrias a adaptarse, y el  entorno educativo no ha sido la excepción. Las instituciones educativas han tenido que ajustarse a la modalidad de la educación virtual de de la noche a la mañana.  Además, muchos padres se han visto obligados a asumir el papel de apoyo técnico y maestros mientras los niños permanecen en casa.

Esta modalidad ha traído consigo algunas lecciones y oportunidades valiosas, pero también ha resaltado la desigualdad educativa y la brecha digital que existe entre personas, comunidades y países. 

La viabilidad de la educación virtual es un asunto que puede analizarse tomando en consideración múltiples factores:

  • Brecha digital:  La brecha digital  se refiere a la desigualdad entre las personas que pueden tener acceso (por ejemplo, internet y el dispositivo electrónico) o conocimiento en relación a las nuevas tecnologías y las que no. El aprendizaje en línea requiere la capacidad de los estudiantes de conectarse y tener un dispositivo, lo cual no es posible para muchas familias. Además, muchas escuelas tienen personal limitado y con falta de experiencia técnica.
  • Factor socio-económico: La situación socio-económica de las familias constituye un factor muy importante que podría condicionar en gran medida las posibilidades de participar en la educación virtual. En los hogares con menos recursos es posible que los niños estén expuestos a ambientes carentes de iluminación y ventilación, aglomeración en las habitaciones o solo haya un dispositivo. La educación virtual requiere un área designada y cierto aislamiento para que el estudiante pueda enfocarse y realizar los trabajos. En muchos hogares esto no es posible, y los estudiantes tienen que compartir el espacio con otros miembros de la familia. En los hogares que solo hay un dispositivo tienen que tomar turnos para realizar el trabajo, lo cual puede retrasarlos y crear frustración. 
  • Factores individuales: Las características individuales de los estudiantes, tales como el estilo de aprendizaje, la motivación, la autorregulación, la responsabilidad,  la personalidad, el dominio del conocimiento en general y del conocimiento de la tecnología son de vital importancia en los procesos de aprendizaje virtual. Cada uno de los estudiantes tiene su personalidad, estilo psicológico y destrezas de manejo diferente. Unos pueden adaptarse al trabajo de manera más independiente y otros tienden a necesitar más apoyo. 
  • Factores familiares: Para muchas familias ha sido un desafío sin precedentes ajustarse a la educación a distancia. Factores tales como el nivel de educación, conocimiento tecnológico y de plataformas de educación, teletrabajo, cantidad de hijos y falta de apoyo familiar pueden impactar la participación de los padres en el proceso. Un gran número de padres y cuidadores ahora están desempleados y tienen dificultades para satisfacer las necesidades básicas. La incertidumbre, ansiedad, miedo, angustia, cambio de rutinas, disponibilidad de tiempo, carencias económicas, la carga laboral y las enfermedades suelen ser factores que comprometen su capacidad para apoyar a los hijos.
  • Diferencias en estilos de aprendizaje: Todos los niños pueden aprender, pero todos lo  hacen de manera diferente. Algunos estudiantes necesitan instrucción más individual, apoyo y estrategias adicionales. Por ejemplo, los niños con retrasos en el  lenguaje o comprensión de lectura pueden presentar dificultades para comprender y recordar información verbal o instrucciones correctamente. En el salón de clases estos estudiantes se benefician del apoyo visual, los recordatorios y la iniciación de conversaciones. En estos casos, la educación virtual podría limitar algunas de estas intervenciones. Esto puede afectar significativamente la capacidad del niño para completar tareas. Existen vivencias que son irremplazables para los estudiantes.

Estrategias para las familias en el contexto de la educación virtual 

  • Establezca la rutina y las expectativas: Los cambios en la rutina pueden causar ansiedad en los niños. Cree una rutina flexible y permita que los niños participen del proceso. Haga un horario y colóquelo en un área que todos puedan ver. Divida el día en segmentos predecibles. Incluya tiempo para descanso, diversión y ejercicios. Programe tiempo para disfrutar de almuerzos o cenas juntos. Hablen del día y planifiquen juntos. 
  • Escoja un área de estudios: De ser posible, busque un espacio que se convierta en el área de trabajo y de estudios. Asegúrese de que sea un área tranquila, libre de distracciones y con luz. Las distracciones perturban la atención necesaria para la pantalla. El espacio designado con acceso a los  materiales necesarios puede ayudarle a enfocarse y mantener la motivación para completar las tareas.
  • Metodología de estudio: Establezca un horario similar a la rutina de la escuela. Sea creativo y busque nuevas estrategias. Por lo general se recomienda hacer las tareas más difíciles primero porque el niño está más descansado, pero también  funciona comenzar con las más fáciles porque les da una sensación de logro.  
  • Mantenga comunicación con los maestros: La comunicación sincera y la colaboración con los educadores es vital. Contacte regularmente con los maestros, proveedores de servicios y directores para aclarar sus dudas e inquietudes. Tenga empatía con los maestros y recuerde que muchos también son padres, están pasando por una experiencia similar y están ajustándose a esta nueva experiencia. Recuerde que son un equipo y que su colaboración puede contribuir al éxito de esta experiencia.
  • Ayude a los niños a  ser independientes: Aunque las expectativas y las presiones pueden ser intensas, nadie espera que los padres sean maestros a tiempo completo. Brinde apoyo, pero deje que sus hijos hagan su trabajo. No intervenga constantemente, no les haga el trabajo y permita oportunidades para que se equivoque. La  independencia requiere mucha práctica. 
  • Bienestar emocional: Los estudiantes deben sentirse bien emocionalmente para poder estar motivados, aprender y completar las tareas. El aislamiento de la cuarentena les ha causado mucho estrés, pérdidas de rutinas y falta de conexión social;  estos son factores que afectan su bienestar. Si usted nota que su hijo está triste, irritable o es agresivo la mayor parte del tiempo no dude en solicitar una consulta con un psicólogo.
  • Inicie conversaciones breves: la educación virtual nos ofrece la oportunidad de compartir más tiempo con nuestros hijos. Aproveche la cercanía para iniciar conversaciones, hacer preguntas y conocer sobre las experiencias de su hijo.

Algunos ejemplos son:

  1. Ideas para conversaciones  al inicio del día: Antes de iniciar la clase podría hacer preguntas para ayudarlo a organizarse.  ¿Tienes todo lo que necesitas para comenzar el día?, ¿Cuáles son las clases de hoy?, ¿Tienes algún examen?, ¿Qué necesitas para completar tu trabajo?, ¿Cómo te puedo ayudar? 
  2. Ideas para conversaciones al final del día: Las conversaciones para procesar las tareas y las instrucciones de los maestros los ayuda a organizarse e identificar prioridades. ¿Hasta dónde llegaste con el proyecto?, ¿Qué aprendiste hoy?, ¿Cuál fue tu actividad favorita?, ¿Qué fue lo más fácil?, ¿Qué fue difícil?, ¿Trabajaste con algún compañero hoy?, ¿Qué podemos hacer para mejorar el día de mañana?
  • Autocuidado: El aprendizaje virtual requiere mucho de los padres. Estos deben asegurarse no sólo que los niños tengan las herramientas que necesitan, sino que también las usen correctamente y que aprendan a realizar las tareas en ausencia de contacto cara a cara con los maestros y personal de la escuela. Para cumplir esta responsabilidad con amor, paciencia y tolerancia es importante sacar tiempo para nosotros mismos y recargar las baterías. Escoja momentos durante el día para pausar, respirar y hacer algo que disfrute.

El éxito de la educación virtual es responsabilidad de todos. Es importante que los padres y maestros formen un equipo. Los padres  y cuidadores deben comprometerse con participar del proceso, pedir ayuda y aprender estrategias nuevas. Los maestros deben aprender sobre la tecnología, estrategias para educar virtualmente, cumplir con un currículo y establecer conexión con los estudiantes. También, es importante que conozcan la realidad que enfrenta cada estudiante y ajustar el currículo para ofrecer oportunidades de aprendizaje que fomenten y formen parte de esa realidad.

La transición a la educación virtual ha sido un ajuste para todos, pero ha sido más difícil, si no imposible, para muchos. Más allá de las dificultades que han tenido las familias y los educadores con la educación virtual, este momento también es una oportunidad para seguir mejorando este sistema. Es necesario encontrar maneras de remover los obstáculos que impiden que todos puedan participar equitativamente de la educación virtual. Cuando las políticas públicas y un compromiso firme de parte del gobierno y del sistema educativo cierre la brecha digital, la educación virtual será viable para todos.

*La autora es psicóloga clínica especializada en niños y familia.