Hoy miércoles a las 3:00 pm, conversaremos por Facebook live con el doctor Arnaldo Cruz Igartua, psiquiatra con especialidad en adicciones, sobre el alcoholismo y sus consecuencias tanto físicas como mentales, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!

La pandemia del COVID-19, el estrés y múltiples situaciones sociales por las que ha atravesado Puerto Rico en los últimos años ha provocado que el alcohol se haya convertido en el refugio de muchos.

Incluso, el doctor Arnaldo Cruz Igartua, psiquiatra especializado en adicciones, aseguró a Es Mental que, según estudios epidemiológicos, en Estados Unidos y Puerto Rico se ha reportado un aumento en el uso de todas las sustancias, incluyendo el alcohol, el tabaco y la marihuana, durante la pandemia.

“Las razones son múltiples, el estrés de uno infectarse, el encerramiento, el aislamiento social, la pérdida de reuniones de apoyo”, indicó el psiquiatra, quien agregó que estas situaciones crean un dolor emocional y las personas que ya tenían condiciones emocionales, como depresión o ansiedad, pueden empeorar.

Es entonces, cuando estas personas tienden a tratar de automedicarse “porque cuando la persona se intoxica siente un alivio”, explicó.

Para Cruz Igartua, esta es la “trampa de las adicciones”, en la que buscando alivio inmediato, la situación puede empeorar.

El psiquiatra también mencionó que la falta de accesibilidad a los médicos para condiciones físicas tras la pandemia, la que ha provocado el doble o el triple del tiempo de espera en ser atendidos o incluso nunca recibir los servicios, también ha contribuido, a que se “refugien en el alivio inmediato que da una sustancia y autoengañarse y pensar que está resolviendo el problema”.

Explicó que un hombre que consuma más de tres tragos o cervezas al día o 14 tragos a la semana, se considera abuso. En el caso de la mujer, si consume 7 tragos a la semana, también es considerado abuso.

“En situaciones de estrés o de crisis sociales y económicas ese límite se excede y eso se llama consumo a riesgo, consumo problemático. Lamentablemente, cuando eso se prolonga,  corremos el riesgo de que se lleguen a desarrollar otras complicaciones, sean mentales o físicas”, sostuvo.

Entre las consecuencias, mencionó, el desarrollo de enfermedades como la depresión. En el caso de personas diagnosticadas con depresión mayor y que tomen medicamentos para la condición, el alcoholismo o consumo de riesgo puede provocar que estos dejen de funcionar, agregó.

“Quizás esa persona estaba estable, pero ahora se va a detener, aun tomando medicamentos”, dijo.

Advirtió que mezclar medicamentos con sustancias como el alcohol puede provocar intoxicaciones de peligro, que a su vez pueden llevar a situaciones como, por ejemplo, accidentes de tránsito.

¿Cuándo se considera que una persona padece de alcoholismo?

El psiquiatra explicó que para que se considere que una persona sufre de alcoholismo debe pasar al menos un año consumiendo alcohol a riesgo y a pesar de las consecuencias adversas que esté causando en su vida, ya sean económicas, sociales, familiares, físicas y mentales, entre otras.

“El alcoholismo, una vez se diagnostica, es una enfermedad de larga duración”, sostuvo.

Agregó que esta enfermedad puede provocar padecimientos tanto físicos como mentales. En el caso de las consecuencias físicas puede causar alta presión, colesterol alto, aumento de peso, sobre todo en el abdomen, hígado graso y problemas hematológicos. También puede empeorar otras condiciones como la  artritis y la diabetes.


Otra de las complicaciones es que pueden combinar el alcohol con otras sustancias, como la cocaína o pastillas, según el psiquiatra.