Los fracasos académicos en las escuelas del País se deben a múltiples factores, que incluyen la parte social, familiar y la falta de recursos y materiales necesarios para el aprendizaje, sostuvieron expertos entrevistados por Es Mental.

La profesora Brenda Laboy González, facultativa de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, sostuvo que a pesar de que el número de fracasos ha disminuido, el hecho de que hayan sido casi 10 mil estudiantes los que fracasaron el pasado año escolar, continúa siendo sorprendente. 

“Es muy triste en un sistema educativo, aunque sea uno que fracase, ya es algo de preocupación”, aseguró. 

A exactamente una semana de haber comenzado el nuevo año escolar 2023, el periódico digital Metro PR, reveló que casi 10 mil estudiantes (9,583) entre primer grado y cuarto año no pasaron de grado el pasado mayo 2023. Pese a que en los últimos años el número de alumnos reprobados ha reducido, aún el Departamento de Educación lidia con un gran rezago académico. 

Laboy González, quien también se especializa en neurociencias educativas, considera que son varias las causas de estos fracasos, incluyendo extraescolares y escolares. 

Por ejemplo, dijo que, si como docente o miembro de la institución, se nota que hay algún tipo de problema con el estudiante, se debe intervenir de raíz y no esperar. Aseguró que la proactividad es algo que puede ser un buen aliado en estos casos, ya que es importante trabajar con el estudiante inmediatamente y no dejarlo para el verano con remediales.

También, mencionó, dentro de las causas intraescolares, que si no hay los recursos escolares necesarios, no se capacita y tampoco hay unas condiciones adecuadas para el docente, además de la metodología que usa y su enfoque en el salón de clases, pueden ser factores que afectan el aprendizaje de los estudiantes. 

“Lo otro que pudiera estar afectando en términos de causas extraescolares, (son) la violencia que vivimos en Puerto Rico, la pobreza, pobre supervisión y compromiso por parte de los padres, estudiantes con cierto tipo de condiciones o trastornos”, sostuvo.

En el caso de los estudiantes a nivel elemental, si son estudiantes de educación especial, esto pudiera ser parte del reflejo del rezago que hubo en este nivel escolar en esta población. Otra de las posibles causas destacadas por Laboy González fueron los pobres hábitos de estudios e incluso el nivel socioeconómico. 

Hay muchas variables, familiares, sociales y de desempleo, o incluso el modelaje o el apoyo que no le estén dando los padres. “Es un asunto multifactorial y no se debe dejar la escuela sola, sino que esto es un trabajo de la escuela, la comunidad, de las familias y del gobierno”, sostuvo la profesora. 

Entre tanto, John Navas, docente y secretario alterno de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR), sostuvo que entre las principales causas del rezago académico y de los fracasos escolares se encuentra el ausentismo escolar. 

El ausentismo de los estudiantes tuvo un rol importante en esos fracasos”, sostuvo Navas hablando de su experiencia personal como docente.

También, entiende que otra posible causa para estos fracasos se debe a la falta de preparación ante la llegada de la no contemplada pandemia, donde se tuvieron que brindar clases de manera totalmente virtual. 

Navas también mencionó que el compromiso de los padres fue un poco pobre en los cumplimientos, en el tiempo que se estuvo de manera virtual. 

Indicó que otro problema e igual, posible causante, es la falta de materiales. “Al día de hoy, y ya pasamos la pandemia, pasamos los terremotos, una de las quejas que tiene la AMPR es que los presupuestos de las escuelas, que se les dieron, no gastaron todo porque hay materiales que al día de hoy, desde hace dos años no han llegado a las escuelas”.

Según Navas, es una combinación de falta de materiales, pobre compromiso de los padres y el ausentismo. 

Para mí un niño fracasado es mucho”, sostuvo Navas refiriéndose a que el gobierno brindó expresiones de celebración ante la disminución de fracasos.

Sobre esto, sostuvo que la situación puede variar y que, como docente, no pretende generalizar, ya que hay ocasiones que existen planteles donde hay padres con gran compromiso, más no tienen los materiales necesarios. 

De manera concordante, la especialista en psicología escolar, Coralys Figueroa Ayala, sostuvo que algunas de las posibles causas del rezago académico incluyen lo que son las condiciones socioeconómicas del estudiante y la preparación de los planteles escolares actualmente. 

Figueroa Ayala también mencionó que exponer a los estudiantes a ambientes escolares no seguros, también dificulta el desarrollo de buenos hábitos de estudio.

Efectos generacionales

En términos de los efectos a esta y próximas generaciones, Laboy González mencionó sentir preocupación al respecto, puesto que es algo que afecta exponencialmente, no solo ahora, sino que es un rezago que va en crecimiento. 

“El estudiante no va a tener las destrezas, la competencia y las actitudes para desempeñarse académicamente al finalizar el año y para niveles subsiguientes”, reiteró. 

Y en caso de que decidan entrar al mundo universitario, al haber este rezago, la persona estará afectada y sí se verá cierto atraso y las conocidas “lagunas” en los próximos años escolares universitarios. 

“Que, aunque se desee compensar, pues siempre va a ver esa laguna más adelante”, afirmó.

Laboy González afirmó que este es un suceso, el cual no le sorprende a raíz de lo que ha ocurrido estos últimos años. Incluso, de manera reflexiva sostuvo que no se tiene un plan como país en términos de educación. Indicó que los múltiples cambios en la administración afecta los planes de trabajo, por lo que  la escuela, los padres y el gobierno deberían de trabajar de manera articulada.  

En concordancia, el docente y secretario de la AMPR sostuvo que ya esta generación se está viendo muy afectada, pues este problema se ve aún con aquellos que llegan con lagunas a las universidades. 

Nos afecta porque nos estamos atrasando, el tiempo que se supone que tengamos para haber aprendido algo, nos está tomando mucho más tiempo de lo que se supone que nos tomara”, afirmó.

Según Figueroa Ayala, esta situación puede afectar a las generaciones de dos maneras. Una de ellas es pretender que no está sucediendo nada y que este no es un número tan alto de fracasos y, por consiguiente, continuar realizando las mismas acciones, manteniéndose en un nivel de supervivencia en las escuelas. 

La otra manera es admitiendo que se debe hacer un cambio de raíz en la manera en cómo se provee la enseñanza, y también cómo se preparan los maestros como a todo el personal escolar en cómo atender este tipo de situaciones. 

Recomendaciones 

Entre las recomendaciones principales, la especialista en educación reiteró la importancia de la mayor supervisión en términos de padres y docentes. 

También, recomendó tomar en consideración y usar lo que se realiza en otros países a nivel académico, reiterando el hecho de que se haya investigado de que en efecto funciona. 

Además, como neuroeducadora, hizo la salvedad de que el la Universidad de Puerto Rico en Arecibo se ofrecen los cursos de neurociencia educativa, en los cuales se enfatiza a aquellos candidatos a maestros que, aunque sí es de suma importancia el conocimiento del contenido de materia que se brindara, aun así, también es importante estar al pendiente del clima emocional de los estudiantes. 

De igual modo, habló sobre la importancia de estar al pendiente del ambiente físico y del estatus de los planteles escolares. Agregó que el ambiente físico es muy importante, pues el estar en un lugar a gusto, prepara mentalmente a las personas para poder trabajar y estudiar de la mejor manera. 

Navas recomendó primordialmente que se haga uso apropiado del dinero y que ante todo llegue a las escuelas, especialmente en los materiales y adiestramientos a los maestros. 

“Para mi lo principal que debe de hacer el Departamento de Educación es proveer esas oportunidades al maestro y al resto del personal escolar, y eso incluye a los padres en cómo atender primero que todo, cómo apoyar a nuestros estudiantes en desarrollo de destrezas de vida, tanto rutina, como organización, como hábitos de estudios”, recomendó Figueroa Ayala.

Otra recomendación que brindó la psicóloga escolar es el desarrollo de planes educativos que incluyan la diferenciación, que no se pretenda que todos los estudiantes aprenderán de la misma manera, sino que dentro de una misma aula existe la posibilidad de que estudiantes necesitan recordatorios o repetición de instrucciones, aun cuando no participan de programas como los de educación especial.

También, sostuvo que es importante no pretender que los maestros cuenten con todas las estrategias para manejar estos casos, por lo que recomendó que se visiten los planteles y se provea a los maestros de talleres de estrategias para utilizar con sus estudiantes.

Mencionó que también se debe tener distintas maneras de evaluar y reconocer las fortalezas de los estudiantes.