La música es el idioma universal para disfrutar, reír y bailar. Por ello es importante reconocer que existen géneros musicales para públicos específicos, como lo es el urbano o el reguetón. 

“Como lo que ingerimos, las actividades que realizamos, o la ropa que usamos, la música y los mensajes que recibimos a través de ella, tienen una edad”, mencionó la psicóloga Sandra López, especialista en psicología cognitiva conductual. 

López explicó que varios estudios realizados entre personas que se dedican a la música y personas que no, han demostrado la complejidad cerebral en la creación, interpretación y percepción musical.

Dicho hallazgo plantea el poder de la música sobre el ser humano, independientemente de cuánto se conozca acerca del tema. Y, por consiguiente, es importante ser selectivos a la hora de determinar a qué tipo de música están expuestos los niños.

La edad ideal para escuchar este tipo de música

“La música está presente en cada momento de la vida humana: los infantes la tararean, la cantan, bailan, aplauden o repiten frases en sus juegos. Algunos padres cantan a la hora de dormir a sus pequeños”, comentó. 

“A medida que nos desarrollamos físicamente y maduramos a nivel cognitivo, nuestras necesidades van cambiando, lo mismo que el entendimiento que tenemos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor”, sostuvo. 

Sobre la edad ideal para comenzar a escuchar, por ejemplo, reguetón, la psicóloga destacó que se ha establecido que, en general, los niños están preparados para asimilar los mensajes que les llegan a través de estas canciones en una edad cercana a la adolescencia. 

También, explicó que no hay un punto de corte exacto, pues existen variables internas y externas que influyen en el desarrollo cognitivo y que lo “cognitivo” se refiere al pensamiento.

Cabe destacar que la música de este género es contagiosa y es bastante accesible. Entre los exponentes urbanos más predominantes se encuentra Benito Martínez, mejor conocido como Bad Bunny. 

Sobre ello, la doctora Coralia Maldonado, psicóloga clínica, coincidió en que este tipo de música se escucha en las emisoras de radio con bastante frecuencia. 

“Pudiéramos decir que aproximadamente a los 13 años, conocidos como los famosos “teens”, los/as adolescentes pueden entender el concepto de lo que está bien o mal guiados por sus padres”, sostuvo Maldonado. 

Efectos en el desarrollo de los menores

En cuanto al efecto o peligro en que los menores escuchen esta música, la psicóloga especialista en cognitivo conductual explicó que para lograr comprender el contenido de la mayoría de estas canciones, es necesario tener un desarrollo cognitivo adulto que los niños, por su naturaleza de niños, aún no han alcanzado.

De acuerdo con López, la niñez media es la etapa que va de los 6 a los 12 años, aproximadamente. Explicó que en este periodo los niños solo utilizan el razonamiento inductivo; esto quiere decir que a partir de observaciones llegan a conclusiones generales acerca de un “algo” como un “todo”. 

“Pensemos ahora cómo pudieran aplicar este pensamiento inductivo a una pieza musical cuyo contenido es explícitamente violento, sexual u obsceno”, resaltó. 

Al estar tan expuestos a los mensajes que le llegan a través de canciones como las de la música urbana, cuyo ritmo les pudiera resultar atractivo, absorben el mensaje; pese a que no lo comprenden, lo aprenden e  internalizan como algo “normal”.

Y,  más adelante en la vida, podrán entenderlo y algunos podrán diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto, pero no todos tendrán esta capacidad.

Por su parte, Maldonado comentó que cuando los niños muy menores escuchan este tipo de música pueden llegar a tener conductas hipersexualizadas o restantes, ya que no pudieran entender el significado de sus letras, así como las imágenes complejas agresivas o sexuales que se pudieran visualizar a través de los videos musicales. 

El escucharle pudiera provocar un desarrollo precoz e inadecuado para la etapa en la que se encuentran, sostuvo la Maldonado, también directora de Alternative Life Psychology Center.  

“Un menor de cinco años no está preparado, por una cuestión de madurez cerebral, para entender canciones hipersexualizadas, independientemente del género musical, que no están escritas para una audiencia infantil. Sin embargo, las escuchan, a veces, a diario y dado su ritmo y la repetición, terminan cantándole”, señaló López. 

Según la psicóloga cognitiva conductual, escuchar esta música constantemente desde antes de la adolescencia pudiera causar:

  • Confusión en la escala de valores que se promueven socialmente
  • Hipersexualización
  • Angustia debido al efecto de las expectativas
  •  Baja autoestima debido a la confusión de valores

Recomendaciones

Las expertas brindaron una serie de recomendaciones a los padres o encargados de estos menores en torno este tema. 

Como padres, tenemos la responsabilidad de orientar a nuestros niños, alejarlos de los malos ejemplos y filtrar la música y/o el contenido al que pueden estar expuestos. Prohibirle las canciones y los videoclips de este género no es suficiente; si no lo hacen contigo es probable que tengan acceso por medio de otras personas (de cualquier edad)”, resaltó López. 

Asimismo, recomendó que los padres establezcan lazos de comunicación, confianza, educación y el ejemplo que le den. También, recomendó enseñarles a manejar la presión grupal en caso de que sus compañeros estén expuestos a dicho contenido.

“No lo logramos con miedo; lo lograremos con educación y diálogo. Este diálogo no empieza en la adolescencia, sino desde que son pequeñitos y “no entienden” pero van haciendo el hábito de conversar con sus padres”, reiteró. 

En concordancia, Maldonado recomendó a los padres a educar a sus hijos e hijas acorde al contexto social actual. 

No nos debemos concentrar en tener el control del contenido musical que ellos escuchan, sino de enseñarles a discernir y procesar de manera adecuada la información que reciben”, puntualizó.