La presidenta del Centro de Fortalecimiento Familiar Escape, Yadira Pizarro Quiles, puntualizó que el sistema de protección de menores y servicios a familias en Puerto Rico no funciona, o funciona a medias, por lo que instó a preguntarnos «¿qué podemos hacer nosotros por el país?» en relación al maltrato.

Mediante un comunicado de prensa, la funcionaria hizo un llamado a las personas a involucrarse más en sus comunidades y ofrecer ayuda a las familias que se vean en riesgo de maltrato o negligencia. 

Pizarro Quiles recordó que luego de la pandemia, terremotos, y huracanes, la situación emocional y social en Puerto Rico ha sido complicada.

Agregó que, como consecuencia de estos eventos, los recursos familiares se han limitado, pues muchos se han mudado o se han ido del país. Por esto, explicó que muchos cuidadores principales ya no cuentan con los recursos con los que contaban antes, por lo que es importante ofrecer ayuda o hacer algún acercamiento a los vecinos como manera de apoyo.

“Los adultos saludables son los que crían a niños saludables”, reiteró al hacer un llamado a la comunidad a observar con mayor atención a su alrededor, a sus vecinos, a sus familiares, a su círculo interno y preguntarse: “¿Quién se ve que está solo? ¿Quién necesita ayuda?”.

Comentó que las personas a menudo buscan a quien culpar por la carencia de servicios, la falta de homogeneidad de recursos a través de los municipios de la isla y otros factores, pero es más fácil señalar hacia afuera y decir que todo depende de la Policía, del Departamento de la Familia, del Gobierno, entre otros… sin considerar la posibilidad de ellos mismos ayudar en su comunidad. 

El maltrato de menores en Puerto Rico

El procurador de Asuntos de Familia del Departamento de Justicia, Carlos Silvan Berrios Concepción, opinó que, por su experiencia, los referidos de maltrato en Puerto Rico no se hacen por los vecinos ni por miembros de la comunidad. 

Especificó que, contrario a otras jurisdicciones, en Puerto Rico la mayoría de los referidos de maltrato o negligencia son realizados por profesionales dentro de las escuelas o el ámbito del trabajo social. 

“Los menores son responsabilidad de la sociedad, no propiedad de ella. Una vez se tenga consciencia de esto, veremos que los casos van a ir bajando. Sin embargo, aquella perspectiva de ‘como no es hijo mío miro hacia el otro lado’, es una conducta que evita que se pueda resolver la situación de maltrato en Puerto Rico”, enfatizó al mencionar estas tendencias.

Añadió que muchas veces el maltrato se normaliza, pues se imitan los comportamientos vistos durante la propia crianza sin tomar en consideración si estos fueron saludables y efectivos o no. También, explicó que muchos cuidadores deciden repetir el mismo modelo de crianza usado con ellos, pero sus hijos no necesariamente son iguales a ellos ni tienen las mismas necesidades.

Silvan Berrios también comentó que a menudo en Puerto Rico los miembros de una familia viven en un mismo vecindario o en un mismo municipio, lo que pudiese llevar a distintas consecuencias y beneficios, pues los grupos familiares pueden servir de apoyo, de fiscalización o un espacio donde se identifican conductas de maltrato.

A su vez, destacó que antes, lo común era el maltrato por el uso de sustancias controladas. Mientras, detalló que, con el tiempo, se han vuelto más comunes las remociones por abuso sexual, actos lasivos y violencia física. Sin embargo, indicó que socialmente se suele obviar el maltrato emocional y psicológico.

El procurador también señaló que existe la conducta de violencia doméstica verbal que las personas no reconocen como algo que amerita intervención. 

Mientras, Pizarro Quiles mencionó que según su experiencia, un 42% de los casos activos trabajados en los pasados años son por negligencia, el tipo de maltrato más común en Puerto Rico. 

Compartió que, específicamente en la situación de Escape, se ha visto un incremento en niños encargados de otros menores, que los dejan solos en el hogar o niños que no reciben servicios médicos de la manera que lo requieren. Por esto, reiteró la importancia de promover el mensaje del comunicado para que estas familias creen conciencia.

¿Qué falta por hacer?

De acuerdo con Pizarro Quiles, la prioridad es generar un despertar de consciencia a nivel individual para luego llevarlo a nivel comunitario. 

Ideó que los miembros de la comunidad hagan una lista de las organizaciones o servicios que sepan que estén disponibles a su alrededor y que la compartan con sus vecinos, pues dijo que aunque la mayoría de las personas tienen celulares y son expertos utilizando las redes sociales, carecen de conocimiento sobre los servicio de apoyo libres de costo que hay alrededor de ellos. 

Sugirió que los líderes comunitarios se comuniquen con organizaciones como Escape para recibir charlas en las poblaciones sobre los servicios disponibles.

Asimismo, comentó que también se pudiesen realizar actividades comunitarias pequeñas para fomentar la unidad dentro de la comunidad e informar a los miembros de la misma.

Contenido relacionado: