El ciclo de respuesta sexual de cada persona es único y puede ser influenciado y bloqueado por diversos factores, entre ellos, el estrés causado por situaciones como el trabajo.

Los mitos, las creencias sociales o religiosas también pueden influir en la actividad sexual. Es recomendable la educación sexual, y si es necesario buscar ayuda profesional, para poder disfrutar de la sexualidad sin problemas y sin las limitaciones causadas por el estrés.

“Hay personas que después de haber tenido un día terrible llegan a su casa y se pueden vincular sexualmente con su pareja sin problema, pero hay otras que no. Hay otras que necesitan que el ejercicio sexual con la pareja se dé de forma planificada, bajo un estado de tranquilidad, de sosiego y de vínculo emocional”, sostuvo el  doctor José Reyes, quien está certificado para ofrecer terapias de familia, de pareja y terapia sexual. 

Sentir estrés es inevitable para todos los seres vivos. Incluso, el doctor Reyes aseguró que “el estrés es necesario para sobrevivir. El problema es que [el estrés] se torna tóxico o patológico cuando perdemos la capacidad para regularlo”. 

No manejar el estrés adecuadamente puede bloquear la disposición de una persona para vincularse sexualmente. Cuando esto sucede, “el estrés bloquea el ciclo completo de respuesta sexual de la persona. En el caso del hombre, puede afectar la erección y eyaculación. En el caso de la mujer puede afectar la producción de secreción vaginal que facilita la penetración”, dijo Reyes.

El especialista en salud mental destacó que, incluso, “hay personas que [en plena actividad sexual] se concentran más en la ansiedad que están padeciendo que en la misma experiencia de encuentro que están teniendo con la pareja. Entonces, no sienten el deseo suficiente y su excitación se bloquea por lo que no pueden llegar a la meseta [etapa previa al orgasmo] y mucho menos al orgasmo”. 

Esta situación empeora cuando hay problemas de autoestima. 

“Existe un concepto dentro de la sexología clínica que se llama la ansiedad de ejecución. Quienes lo experimentan son personas que, por experiencias pasadas o por problemas de autoestima, pueden tener pensamientos negativos previos a un vínculo sexual”, explicó Reyes. 

El terapeuta sexual afirmó que esos pensamientos negativos que generan estrés son comunes tanto en féminas como en varones. Además, pueden generar inseguridad sobre el físico o desempeño sexual de la persona. Por ejemplo, el doctor señaló que es común escuchar a mujeres decir: “no quiero que me vea desnuda porque estoy gorda” y hombres que dicen que: “están preocupados por cómo van a ejecutar”.

Asimismo, Reyes manifestó que muchos de esos pensamientos pueden estar basados en mitos, construcciones sociales o creencias religiosas que bloquean la capacidad de expresarse sexualmente. Entre los mitos que más escucha entre sus pacientes están que el hombre debe iniciar el juego sexual y miedos a utilizar juguetes sexuales o estimular los órganos genitales propios o de la pareja. 

Por eso, Reyes apuesta a la educación sexual y el autocuidado en su práctica como terapeuta sexual. “Para mí no hay cosa que ayude a una buena ejecución que hacer ejercicio, llevar una buena dieta y el dedicarle el descanso necesario al cuerpo”, opinó el especialista. 

No obstante, en casos más severos “la terapia sexual es fundamentalmente un acercamiento terapéutico especializado para trabajar o lidiar con los problemas cotidianos que presentan las personas a nivel individual o en pareja sexual”, explicó Reyes. 

Una técnica que utiliza con frecuencia para ayudar a sus pacientes a superar el bloqueo de la respuesta sexual por causa del estrés es la “focalización sensorial”. 

Según explicó, esta técnica consiste en “empezar a tener contacto sexual físico, aunque no necesariamente nos vamos a tocar el área genital. Es simplemente besar, tocar, acariciar y simplemente concentrarse en la suavidad de la piel, en el olor y en la satisfacción que le genera el encuentro con la pareja”. 

También, como estrategia para eliminar el estrés “les doy una guía de preguntas para que las contesten entre ellos con honestidad y apertura”, indicó Reyes, quien en su experiencia como terapeuta sexual ha visto que este ejercicio tiene efectos muy positivos. 

“El hecho de que ya ‘yo sé las expectativas que tú quieres o ya yo sé qué es lo más que te gusta’ hace que la persona se pueda concentrar en eso y no necesariamente sienta el estrés que está tanteando a ciegas durante el acto sexual por lo que baja el estrés y la ansiedad”, manifestó el también profesor universitario. 

Para evitar otros pensamientos negativos que generan estrés -generalmente asociados con mitos sobre la hipersexualidad, el deseo hiposexual y la anorgasmia-, Reyes considera que lo más importante es que en la pareja “que haya consenso, que nadie vaya a salir herido por causa de lo que vayan a hacer y que en la medida de lo posible, lo que vayan a hacer esté alineado con sus valores para que no se sientan culpables por las cosas que han hecho”.

Un estudio realizado por el Centro Nascia -centro especializado en el tratamiento del estrés y la ansiedad- reveló que para 1,000 parejas encuestadas en España el 70 por ciento de las relaciones sexuales bajo los efectos del estrés fueron poco o nada satisfactorias. El estudio también evidenció que algunos signos físicos de estrés como el dolor de cabeza, el cansancio generalizado y la tensión muscular influyen en el descenso de la libido.