Ya son muchos los puertorriqueños que han podido asistir al concierto “No me quiero ir de aquí” del cantante Bad Bunny en su residencia en el Choliseo. Me ha llamado la atención que cuando les pregunto a los que han asistido qué les pareció el concierto, no me hablan tanto de las canciones o de la puesta en escena, me hablan de lo que sintieron, de lo que vivieron allí.  

Aunque en la psiquiatría estudiamos la creatividad y la expresión artística como elementos que nos recuerdan nuestra humanidad al convocar memorias y emociones, no siempre un trabajo artístico lleva a que los participantes lo describan casi como una experiencia terapéutica. Y lo más interesante para mí es que no eran solo mis pacientes los que hablaban de ir al concierto como una experiencia emocional y que provoca la introspección, estaba escuchando lo mismo de compañeros de trabajo, amistades y familiares. Era evidente que lo que estaba pasando con este concierto era algo muy diferente a otras puestas en escena.

El sábado, 2 de agosto tuve la oportunidad de presenciar el concierto y entender por qué es que este concierto está teniendo esta respuesta emocional generalizada. Ya en los primeros minutos del concierto, ver el escenario lleno de jibaritos, con los paisajes de nuestro campo, los sonidos de nuestros antepasados, comencé a llorar desde adentro. No podía creer que todo esto se le estaba enseñando al mundo, sin pedir perdón ni permiso, y en español. Y basada en mi reacción, voy entendiendo por qué ha causado esta respuesta emocional en los puertorriqueños y sobre todo en nuestros jóvenes.  

Se habla mucho sobre cómo ha aumentado la depresión y la ansiedad en nuestros adolescentes y adultos jóvenes. Pero ¿cómo pedirles que no se sientan desesperanzados del mundo si no se nos permite ser lo que somos? Para los puertorriqueños, son décadas de aguantar el que otros nos digan que somos menos, que no sabemos manejar nuestros recursos, que no merecemos disfrutar. ¿Cómo no sentir ansiedad si sentimos la amenaza constante de que nos quitan lo poco que nos queda? La ansiedad es una emoción que nos ayuda a identificar la amenaza y reaccionar ante ella. ¿Cómo no ser ansioso si nos levantamos todos los días a ver si hay electricidad, si hay agua, si voy a poder llegar al trabajo o a la escuela o la universidad? 

Cuando hablo sobre la salud mental de Puerto Rico siempre mencionó que como psiquiatra a mí me sorprende que todos los días nos seguimos levantado a cumplir nuestras responsabilidades. En Puerto Rico estamos en continuo estado de sobrevivir, de sobrepasar obstáculos, de adaptarnos a un ambiente siempre cambiante. Los seres humanos tenemos una capacidad grande de adaptarnos a nuestro medio ambiente, pero esa capacidad no es ilimitada.  Continuamente me encuentro trabajando con mis pacientes que su depresión y su ansiedad son reacciones adecuadas para este estado de tratar de sobrevivir en y por Puerto Rico.

No me quiero ir de aquí: lo que fuimos y lo que podemos ser

Por lo tanto, para mí fue asombroso, ver que con música y con un concierto, todos allí en el choliseo pudiésemos sentir la validación de que todo lo que hemos estado sintiendo es verdad.  El concierto se convierte en una catarsis de las emociones que vivimos a diario en Puerto Rico- lloramos, nos da rabia, pero bailamos, cantamos y gozamos. En este sentido, Benito Antonio Martínez Ocasio ha podido contribuir en masa a la salud mental de Puerto Rico más que cualquier otra política pública que se haya establecido.

Ya que el concierto “No me quiero ir de aquí” es una experiencia de reconocer todo lo que hemos sufrido, todo lo que nos ha pasado y lo que nos hace poder seguir luchando todos los días por seguir aquí.  El concierto es una celebración del espíritu indomable del puertorriqueño que a pesar de todo sabe que merece disfrutar de su país, su cultura, su música y su existir. 

Hay varios otros elementos terapéuticos del concierto. Uno de los factores protectivos sobre la salud mental que más consistentemente es reportado en la literatura científica es el apoyo social. El álbum DtMF al igual que la residencia en el Choliseo ha creado un efecto de comunidad, de llegar todos juntos a un mismo sitio y compartir una misma experiencia.  

Sufrimos mucho con el paso del Huracán María, pero fue ese efecto de comunidad, de unirnos solidariamente para apoyarnos nosotros mismos, los que nos dio la fuerza psicológica para reconstruir. Y por supuesto está el mensaje detrás de la canción “Debí tirar más fotos”, que es sobre estar presente, estar en el momento, y asegurarnos disfrutar lo que tenemos al frente. No podemos controlar todo lo que ha pasado en Puerto Rico, no sabemos qué nos depara mañana, pero hoy podemos unirnos y celebrar nuestra puertorriqueñidad en el movimiento DtMF.

No solo el concierto es terapéutico al evocar emociones, es efectivo ya que también nos hace pensar. El concierto me hizo pensar en qué puedo hacer yo diferente para continuar contribuyendo con este efecto de reconocer que tenemos voz, que no hay razón para sentirnos pequeños, y que eso puede ser más efectivo que cualquier terapia o medicamento que yo le pueda recetar a mis pacientes. 

Le agradezco a Benito por hacer más por la salud mental de Puerto Rico que lo que yo pueda hacer a nivel individual. Pero prometo llevarme todo lo que sentí esa noche y seguir uniendo fuerzas para continuar la lucha por mejorar la salud mental de Puerto Rico. De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo. *La autora es la directora del Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.