Un nuevo estudio sobre el uso problemático del Internet y los efectos físicos y emocionales que podría tener en la vida de los puertorriqueños arroja luz sobre cómo las nuevas tendencias digitales, tales como realizar tareas cotidianas de forma virtual y el uso de las redes sociales, podrían provocar serios problemas en la vida y salud mental de las personas.

La investigación, presentada en julio por el fundador del laboratorio de ciberpsicología de la Universidad Carlos Albizu, el doctor Andrés Cruz Santos, encontró que el uso excesivo del Internet puede provocar que las personas no sepan el tiempo que pasan conectadas y dejen de un lado actividades vitales como alimentarse, ejercitarse y hasta desarrollar relaciones interpersonales. También puede provocar sintomatología de ansiedad y depresión

“Este uso problemático puede llevar a que las personas falten en otras áreas de su vida, como la académica y la laboral”, comentó Cruz Santos en entrevista con Es Mental.  

Mencionó, también, que con el incremento del uso del Internet y el tiempo en el mundo virtual se ha creado, según lo clasificó, una infodemia.

“Lo que las investigaciones dicen es que esta pandemia de información causa que la gente tenga síntomas, tenga miedo, se deprima y pierda esperanza en la humanidad por estar tanto tiempo en el Internet”, sostuvo.

Su investigación contó con una muestra de 208 adultos, de estos 73 por ciento mujeres y un 54 por ciento hombres,y pasó por tres fases. Además, tuvo como hallazgos que el 33 por ciento de las personas pasaban 7 horas o más conectados al Internet y un 32 por ciento de 5 a 6 horas.

“Lo que es un tema alarmante es la incapacidad que tenemos para desconectarnos y esto podría provocar, según una hipótesis que tengo, que la gente pierda motivación para salir, compartir, hacer actividades sociales y hacer ejercicios”, afirmó. 

Señaló que ya ha quedado evidencia que la interacción social se ha afectado tras el uso desmedido del Internet y que esto no es un tema que culminará tan fácil, pues seguirá teniendo un efecto en la cotidianidad de los seres humanos y cómo se relacionan. 

Y que las próximas generaciones, siendo las más nativas digitales, experimentarán otras formas de convivir.

“Si todo lo que hacemos está en Internet, ¿hasta cuándo es el exceso? No hay una guía o política que lo dicte. Por eso se investiga”, añadió. 

De igual manera mencionó que cada experiencia sobre el consumo de Internet es diferente y así como se han evidenciado los efectos, hay otras personas que han vivido experiencias positivas a raíz de la sumersión en el mar de la era digital. 

A partir de esta primera versión del estudio, el doctor dijo que ahora se administrará una escala sobre el uso problemático del Internet correlacionada con una escala de ansiedad más robusta, pues anteriormente se había hecho. Sin embargo, se enfocará en más sintomatología. 

Pero, asimismo, se empleará una escala de bienestar.

“¿Cómo está ese ser humano a nivel de bienestar? Si cumple con sus expectativas como ser humano, si tiene un grupo de apoyo, si tiene trabajo, si tiene salud, pareja, todo eso. Más adelante queremos saber si en efecto existe una diferencia entre personas que tienen uso problemático de internet y bienestar o personas que tienen uso problemático de Internet y ansiedad. De ahí seguiremos indagando”, concluyó.