“La vida ha cambiado completamente y no se sabe cuándo voy a volver a mi forma de vida anterior ni si voy a ser capaz de hacerlo”, narró Sofía Yahno, una joven de 18 años desde Kharkov, Ucrania, donde, a raíz de las explosiones, vivió en un sótano por una semana.

La jóven ucraniana explicó que el día del primer ataque, el 24 de febrero, se encontraba en su residencia universitaria cuando recibió una llamada de su madre, quien vive en el centro del país, y susurraba con una voz que temblaba “hay guerra”.

Luego de la llamada, detalló que fue al supermercado, donde le esperaba una fila “larguísima” y una cantidad de alimentos insuficientes para toda la población. 

Cuando escuchamos un sonido, tenemos como máximo 2 segundos para escondernos”, describió al subrayar que los más afectados son los adultos mayores, quienes no tienen las habilidades para movilizarse con la velocidad requerida.

Yahno abandonó sus estudios, sus amistades, sus pertenencias, sus  planes para el futuro por su seguridad y la de su familia. Incluso, dejó atrás a su padre y a su hermano.

Actualmente, Yahno se encuentra junto a su madre en la frontera de Moldavia con Rumanía esperando a ser recogidas por un transporte público para buscar refugio en España, donde ya se han declarado tres centros de refugiados para las personas afectadas por la guerra y todos los domingos hay manifestaciones de parte de la comunidad ucraniana a favor de la paz.

Entendemos que los refugiados no son amados en ningún país, no hay trabajo, muchos no tienen hogar, solo tienen seguridad”, se lamentó al añadir que espera aprender el lenguaje y acostumbrarse a la cultura lo antes posible para poder asistir a su familia.

Asimismo, muchos españoles han realizado redes a través de las plataformas sociales como Facebook, como lo es el grupo de Acogida, Ucranianos en España, para ayudar a proveerle alojamiento, recursos, programas educativos de continuación, comida y ropa a ucranianos recién llegados. 

Del otro lado de la moneda, desde Moscú

Desde España, se encuentra Liza Ambarova, quien queda en espera de la llegada de sus padres desde Moscú, donde permanecerán durante un periodo indeterminado hasta que culmine o se calme el conflicto. 

Mientras, sus amistades de Rusia buscan refugio en otros países para evitar ser llamados para participar en la milicia.

No es una guerra de personas, es un conflicto entre gobiernos”, explicó la estudiante de nacionalidad rusa al enfatizar en que las sanciones que ha establecido la Unión Europea hacia los rusos no están afectando al gobierno ruso, como establecido en conferencias de prensa, sino que impactan tanto a residentes de la Unión Europea como a personas rusas.

Comentó que la Unión Europea prohibió el uso de tarjetas de crédito de bancos rusos como “consecuencias hacia el gobierno”. No obstante, enfatizó en que estas medidas, afectan más a los ciudadanos rusos y a los residentes de la Unión Europea que trabajan para empresas rusas, como es su caso, que al gobierno. 

De manera similar, habló de las sanciones del gobierno ruso al decir que en Rusia se prohibieron las transferencias internacionales y el cambio de moneda, lo que dificulta la salida de los rusos del país.

Asimismo, criticó a los medios de comunicación rusos al subrayar la diferencia entre las noticias en Rusia y las de España. Recordó que mientras sus amistades en Rusia le narraban en febrero que solo estaban atacando a bases militares, en España los medios alertaban de bombardeos por todo el país, noticia que le llegó a sus amistades en Rusia mucho más tarde. 

Estableció que la desinformación es uno de los problemas principales en el conflicto entre ambos países, pues mientras en los medios occidentales dicen una cosa, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, hace propagandas de odio hacia los ucranianos y manipula la prensa.

El porqué del conflicto

Ambarova opinó que Putin no esperaba tanta resistencia de parte de Ucrania al hacer el primer ataque, pues en territorios como Crimea, donde vive su abuela, Lugansk y Donbás, ya habían muchos ciudadanos que se identifican como rusos. 

De hecho, en el caso de Crimea, el 60% de su población es de etnia rusa. Asimismo, Ambarova narró que muchos residentes tienen pasaporte ruso, razón por la que recibieron mucho discrimen de parte del gobierno ucraniano. 

Explicó que durante la crisis, lugares como Crimea en el 2014, recibieron mucha asistencia de parte de Putin, mientras Ucrania les dejó “en el olvido”. Por otro lado, aceptó que no piensa que las razones de Putin fueron humanitarias, pues tener control sobre Crimea también tiene sus beneficios geopolíticos por el acceso al Mar Negro.

Por su parte, un recurso de los servicios de inteligencia en España entrevistado por Es Mental y quien prefirió no ser identificado, comentó que no entiende que el conflicto de Crimea haya influido, pero sí aceptó que esta guerra surgió por Rusia. Dijo que luego de tantas guerras perdidas, la desvalorización de los rulos y la alza de los precios en el mercado, Rusia quería verse como una potencia fuerte ante la Unión Europea.

Putin quiere mostrarse como un líder que rompe con el ciclo de decadencia de Rusia”, afirmó. 

Por su parte, otros medios de comunicación coinciden con Ambarova al establecer que territorios como Crimea y la disolución de la Unión Soviética, que trajo a Rusia a perder control sobre Ucrania, son componentes claves en las causas de este conflicto. 

La fuente de los servicios de inteligencia destacó que entiende que la retórica que provocó la guerra tenía lugar, pero que, según su opinión, la Unión Europea subestimó a Putin, pues asumió que eventualmente se iba a calmar, pero no fue así. Presumió que la guerra duraría mucho tiempo, pues ganarla se ha convertido en una cuestión de orgullo.

Asimismo, concordó con Ambarova al admitir que las sanciones de la Unión Europea han sido de mayor efecto para los ciudadanos que para el gobierno.