Conversamos por Facebook Live con la licenciada Franchesca Soto, psicóloga y socióloga, y con Josie Edmée, educadora en sexualidad, sobre el matrimonio vs. la soltería: ¿quién es más feliz?, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!
Para ser feliz, no hace falta tener pareja ni casarse, ya que la felicidad va más allá de tener una relación amorosa, aseguró la licenciada Franchesca Soto, psicóloga y socióloga.
“La felicidad es un constructo multidimensional influenciado por factores, como el autoconocimiento, las relaciones sociales, el propósito de vida y el bienestar emocional”, sostuvo Soto.
Por su parte, la educadora en sexualidad, Josie Edméé, aseguró que “aunque estar en una relación saludable y satisfactoria influye en cómo nos sentimos, ser felices y amar es una decisión individual”.
Según Soto, hay estudios que indican que las relaciones de pareja saludables pueden incrementar la felicidad al proporcionar apoyo emocional, intimidad y estabilidad. Por ejemplo, investigaciones señalan que personas casadas reportan niveles ligeramente más altos de felicidad que solteros, pero esta diferencia es marginal y depende de la calidad de la relación.
Sin embargo, dijo que la felicidad no está ligada exclusivamente al estado civil. “Un estudio de la Universidad de Michigan (2020) reveló que solteros vitalicios y personas en relaciones inestables tienen niveles similares de felicidad, siempre que cultiven emociones positivas, hobbies (pasatiempos) y conexiones sociales significativas”.
La psicóloga sostuvo que la felicidad en pareja requiere satisfacer tres aspectos: satisfacción instrumental (necesidades básicas cubiertas), satisfacción emocional (apoyo, intimidad) y satisfacción lúdica (actividades compartidas).
“Si estos elementos faltan, incluso una relación formalizada puede generar infelicidad”, aseguró.
“Así que la felicidad depende más de factores internos, como la autoestima, el propósito de vida y redes de apoyo amplias como mantener lazos con amigos, familia, más allá de tener pareja”, agregó.
Tendencias actuales en el matrimonio: ¿más personas optan por no casarse?
De acuerdo a la socióloga, existe un aumento en la preferencia por la soltería o uniones no tradicionales, especialmente en sociedades urbanas y entre generaciones jóvenes.
Mencionó que un análisis de 83 estudios (2000-2018) muestra un interés creciente en estructuras alternativas, como el poliamor o relaciones abiertas, aunque el matrimonio tradicional sigue siendo predominante.
Además, en países occidentales, el porcentaje de adultos solteros ha aumentado del 28% al 35% en la última década, según datos de 2023.
Según Soto, las razones detrás de esta tendencia son la priorización del desarrollo personal, ya que muchos prefieren enfocarse en metas profesionales, viajes o autodescubrimiento antes de comprometerse; y el miedo al divorcio, ya que se conoce que el 40% de los matrimonios terminan en separación, lo que genera escepticismo hacia la institución. Otra de las razones son los cambios económicos, puesto que la independencia financiera de las mujeres y los costos elevados de bodas o viviendas influyen en la decisión; y el rechazo a mitos románticos. Según Soto, el cuestionamiento de narrativas como la «media naranja» promueve la idea de que la plenitud no depende de una pareja.
Edmée coincidió con Soto en que hay una baja general en las tasas de matrimonios en diferentes partes del mundo.
“Las nuevas generaciones ya no perciben el matrimonio como una meta de vida para sentirse realizados o deciden retrasar ese momento poniendo como prioridad su educación, desarrollo personal y gustos personales que no desean postergar. También, se observa que muchas parejas deciden convivir sin formalizar legalmente su relación y otros que temen repetir experiencias negativas que observaron en las relaciones de pareja de su familia”, explicó la educadora en sexualidad.
¿Me caso con mi pareja o no?
Para Soto, la decisión debe basarse en una evaluación interna y realista, no en expectativas externas, y mencionó los factores clave.
- Autoconocimiento:
- ¿Sientes que necesitas una pareja para validar tu existencia, o la buscas como un complemento a una vida ya satisfactoria? La autoaceptación es importante.
- Ejercicio útil: Hacer una lista de necesidades emocionales y evaluar si puedes cubrirlas por ti mismo/a.
- Compatibilidad y objetivos compartidos:
- Analizar si hay alineación en valores, proyectos de vida y manejo de conflictos. Las parejas felices cultivan intereses comunes y comunicación asertiva.
- Calidad vs. presión temporal:
- Evitar casarse por «edad» o mandatos culturales. Un estudio de la Universidad de Oviedo (2021) enfatiza que la duración de la relación no predice éxito; sí lo hace la capacidad de resolver conflictos con respeto.
- Impacto práctico:
- Considerar aspectos como distribución de roles, finanzas y planes familiares. Por ejemplo, el 52% de los hombres y 39% de mujeres vinculan felicidad con una vida sexual activa, pero esto varía según prioridades individuales.
- Flexibilidad ante cambios:
- Las relaciones exitosas se adaptan a transiciones vitales (ej.: crianza, jubilación). Los psicólogos Elaine y Arthur Aron, casados 50 años, destacan la importancia de explorar actividades nuevas juntos y mantener amistades externas.
“La felicidad no es un estado permanente, sino un proceso que se trabaja y cultiva día a día. Sea cual sea la elección, hay que tener en cuenta la importancia de priorizar el equilibrio entre autonomía, conexión, ya que no hay una fórmula universal. Por eso es importante trabajar de la mano de un profesional ante la duda para poder adquirir herramientas claves para la toma de decisiones”, sostuvo Soto.
Por su parte, Edmée sostuvo que hay muchas parejas que tienen un matrimonio funcional, saludable y feliz sin estar casados legalmente, aunque considera que formar una sociedad de bienes ofrece beneficios y protección en muchos aspectos.
“Socialmente hay una percepción de que las bodas son ceremonias de amarre que marca el fin de la libertad e identidad individual, y el comienzo el comienzo de una vida de ataduras y responsabilidades. No se habla positivamente de lo que pueden lograr a largo plazo cuando ambos trabajan por sus metas en común, a la misma vez que conservan su identidad, su libertad y el desarrollo de sus metas individuales”, expresó.
“Por lo tanto, es necesario que la persona identifique las razones por las que no quiere casarse o hacer una vida en equipo junto a otra y si esos miedos están relacionados a experiencias en esa relación, en relaciones anteriores o de relaciones en su entorno”, agregó.
“Cuando la opinión de los demás influye sobre lo que genuinamente se desea, existe una alta probabilidad de tomar la decisión incorrecta. Las decisiones deben hacernos sentir felices a nosotros mismos, no a la sociedad. En una decisión como el matrimonio, debemos escucharnos a nosotros mismos”, puntualizó Edmée.





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