Cada vez son más las personas que se aventuran a conocer personas en plataformas o aplicaciones para citas. No importa la edad, la preferencia sexual ni la preparación académica, esta forma de conocer a una potencial pareja por internet ha llegado para quedarse y ha demostrado que las relaciones pueden ser duraderas y estables.

Muestra de esta tendencia es la historia de Rosa Ramírez y Juan Soto, ambos profesionales quienes se conocieron a través de la plataforma eHarmony.

Rosa  entró a eHarmony luego de que un familiar le regalara un voucher de tres meses para ingresar a la plataforma. Ella estaba soltera tras un divorcio y no tenía mucha vida social, así que este familiar quiso darle un empujoncito para que se diera la oportunidad de encontrar el amor. 

No estaba muy convencida, pero hizo una cuenta en la plataforma para complacer a su familia, aunque dejó incompleta la información que le requieren sobre sus intereses y gustos. Al no llenar toda la información, el sistema le hacía un pareo con perfiles de personas que no eran afines con ella y que no le interesaban por lo que pensó que había confirmado su augurio de que sería un fracaso. 

A pesar de que Rosa siempre pensó eliminar la cuenta cuando se cumplieran los tres meses que había pagado con el voucher, pasó el tiempo y se le olvidó que tenía la cuenta abierta. No fue hasta que vio que le estaban debitando un cargo mensual de su cuenta bancaria por no cancelarla que se acordó y decidió eliminarla.

Sin embargo, el sistema le presentó una encuesta para indagar sobre el por qué quería salirse.

“Fue como una encuesta para retenerme y decía: ‘usted está consciente de que hizo un perfil a medias’”. Pensó, “Ay, sí, pero no tengo tiempo para esto”. Incluso, el sistema le recomendó flexibilizar una de las alternativas que había seleccionado: no “quería conocer hombres que hayan estado casados y con hijos”.

Ante esta sugerencia, decidió flexibilizar sus exigencias y darle una oportunidad a la plataforma.

“Contesté las preguntas bien, le di save, y me fui para el colmado, y en el colmado me llegó el primer mensaje de que el sistema había hecho match de mi cuenta con la de alguien. Y esa había sido Juan, (quien ahora es) mi esposo actual”, contó.

 Juan era divorciado y tenía un hijo. Unos amigos le hicieron una cuenta porque, al igual que ella, no tenía mucha vida social. Cuando entró a eHarmony tampoco entendía la aplicación y los perfiles que le llegaban tampoco eran de personas que le interesaran, hasta que llegó Rosa.

Rosa reconoció que fue ella quien “rompió el hielo” con Juan, quien le contestó rápidamente. Intercambiaron correos electrónicos y mensajes de texto, hasta que a las dos semanas decidieron conocerse personalmente. Así comenzó una relación que ya lleva 7 años y una hija en común. 

Como Rosa y Juan, muchas otras personas han encontrado el amor a través del internet. Hoy día existen múltiples aplicaciones para buscar pareja, además de eHarmony, que siguen aumentando en popularidad. Entre ellas figuran Tinder, Match, Grindr (usada por personas de orientación sexual homosexual o bisexual), y Badoo, entre otras.

Un estudio realizado por los sociólogos Michael Rosenfeld y Sonia Hause, de la Universidad de Stanford, y Reuben Thomas, de la Universidad Estatal de Arizona, en el 2017 reveló que el 39 por ciento de las parejas heterosexuales y el 60 por ciento de las homosexuales se conocieron por internet. El estudio se realizó por medio de una encuesta, la que también reveló que esta forma de conocer personas ha ido en aumento desde el 2000.

Antes, para el 2009 las investigaciones demostraban que la mayoría de las parejas se conocían por medio de amigos, familia o por casualidad. En el año 1940, este porcentaje se situaba cerca del 90%.

La doctora Mary Ann Martínez, terapeuta de pareja y sexual, sostuvo que en su práctica profesional ha visto que es bastante común que personas de diferentes edades utilicen plataformas, aplicaciones y redes sociales para buscar pareja.

De hecho, existen estudios que hablan de la estabilidad de las relaciones surgidas por internet. Por ejemplo, un estudio realizado por los investigadores Josué Ortega, del Center for European Economic Research, y Philipp Hergovich, de la Universidad de Viena, concluyó que las parejas que se conocen por internet tienen relaciones más duraderas que las que se conocen por otras vías, como por ejemplo, el trabajo o amistades. 

Tras analizar y estudiar 19 mil casos de matrimonios celebrados entre 2005 y 2012, Ortega y Hergovich afirmaron que las relaciones surgidas por internet eran mucho más sólidas y comprometidas que otras. El estudio indica, además, que estas parejas  tenían un 25% menos de posibilidades de separación que las demás.

La estabilidad de estas relaciones, según la doctora, compara lo que ve en su práctica.

“Quizás al principio cuando salieron este tipo de herramientas, una de las dificultades era que la gente no era completamente honesta en cuanto a lo que presentaban, pero yo pienso que eso ha cambiado mucho, y eso ha hecho que la gente cada vez  se más honesta, más reales. Lo que ha suscitado estas plataformas son los escenarios. En términos generales, todo permanece igual, en cuanto al acercamiento de una persona a otra, pero el escenario es uno virtual, cibernético, en vez de un escenario físico, como un bar, un restaurante…”, sostuvo.

Martínez opinó que las personas tienden a buscar pareja a través del  internet por la conveniencia, la accesibilidad y la comodidad que representa el acceder a un universo de personas desde cualquier lugar y con tan solo un celular o un equipo electrónico.

Sin embargo, la dinámica de conocerse por internet, tiene sus beneficios y sus desventajas. Mencionó que entre las desventajas figura el no poder observar el lenguaje no verbal de la persona que se está conociendo. En persona, hay códigos no verbales que se pueden captar y observar actitudes, que no necesariamente son verbales, dijo.

Del estudio de la Universidad de Stanford también se desprende que las app de citas tienen ventanas como variedad de perfiles y la posibilidad de no ser juzgados por las preferencias que se tengan. Entre las desventajas, menciona que las app no inspiran la misma confianza que la de los seres queridos y que al usarse las mismas se está cediendo información personal a las grandes corporaciones.