Compartir contenido sexual o consumir pornografía con una pareja o una persona con la que se quiera tener intimidad podría ser una opción por la que muchos adultos optarían para tener cercanía de manera inmediata. Sin embargo, profesionales aseguran que es un problema común y que se convierte en una práctica altamente peligrosa cuando se hace desmedidamente o cuando menores de edad lo hacen a destiempo.

Al 40% de la población adulta joven se le ha solicitado un video o foto cuando eran menores, y entre las edades de 13 a 17 el 51% de las niñas y el 42% de los varones reciben solicitudes de contenido explícito, señaló José Osvaldo Reyes, psicólogo especialista en temas relacionados con sexualidad y profesor de la Pontificia Universidad Católica de Ponce. 

Igualmente, cerca del 5% de la población general hace uso o ha hecho uso accidental de material de explotación sexual infantil y existen cerca de 100 mil páginas en la web de pornografía infantil, aseguró el especialista.

“Hoy por hoy el sexting es lo más común que existe en nuestros adolescentes. ¡Qué muchos problemas tenemos en las escuelas! Se ha convertido prácticamente en una forma de cortejo bastante normalizada; esto de compartir fotos y vídeos íntimos. Desgraciadamente, muchas de las personas que han incorporado estas conductas, no han terminado en el sitio adecuado y se ha convertido en un serio problema, a pesar de que hay leyes que lo prohíben”, destacó Reyes.

Según el especialista, el riesgo de mayor daño aumenta cuando el autor del contenido explícito puede ser identificado.

“Compartir imágenes sexuales es un delito. Es un delito en Puerto Rico y es un delito en Estados Unidos y me refiero a imágenes no consentidas. Lo que usted haga en su vida privada es asunto suyo, es el que la comparta un tercero sin autorización”, aseveró José Montijo Román, abogado y exjuez superior, durante el Primer Simposio de Ciberpsicología de la Universidad Albizu. 

“No hay duda que hay un trauma emocional. Que la víctima va a sufrir de depresión, que la víctima va a sufrir de ansiedad, que posiblemente desarrolle un trastorno simplemente por verse en el ciberespacio en una imágen sexual”, añadió Montijo Román.

De igual forma, una nueva modalidad de producción de imágenes explícitas mediante la inteligencia artificial pone en riesgo de convertir en víctimas a todos sin que necesariamente hayan compartido una imágenes íntimas. 

“Hace ya unos años en Inglaterra hubo la primera convicción por pornografía creada por inteligencia artificial de un menor. De un menor todo está prohibido, esa debe ser la clave; real o que sea creada con inteligencia artificial”, apuntó.

Así las cosas, el exjuez aseguró que existe un nuevo recurso legal para que las víctimas de la difusión de imágenes explícitas no consentidas ordenen que se remueva el contenido del espacio digital. El “Take it Down Act” es una nueva ley federal que entró en vigor en mayo de 2025 y criminaliza la difusión de imágenes de carácter sexual no consentidas, incluyendo las generadas por inteligencia artificial.

“La primera respuesta que me gustaría que ustedes intentaran es aplicar en su práctica, no solamente a los psicólogos, consejeros y trabajadores sociales, es que tomemos esta legislación en protección de la víctima y la ayudemos en el proceso de cómo se pueden retirar todas esas imágenes. Eso puede ser paralelo a lo que ustedes saben hacer que es trabajar con ese trauma que sufre la víctima”, señaló.

De igual forma, la nueva ley obliga a las plataformas digitales a tener procesos rápidos para que las víctimas soliciten retirar el contenido y crea un proceso civil para demandar a compañías si no cumplen con la ley y no remueven el contenido de manera eficaz.

“Para que una imágen sexual explícita se pueda compartir tiene que haber consentimiento expreso. Usted tiene que dar consentimiento para que la creen y para que la compartan, si no, cae bajo la legislación federal”, apuntó el exjuez.

Daños psicológicos del consumo de pornografía

Aparte de lo perjudicial que puede ser para un víctima que se difundan imágenes íntimas, también es nocivo para las personas, en especial los menores de edad, el alto consumo de pornografía.

El psicólogo especialista en temas relacionados con sexualidad, Reyes, compartió que el consumo de la pornografía puede provocar una comparación irreal con lo que es el sexo en la vida real.

“Donde más veo que impacta es a nivel de la pareja. Inclusive, sin haber problemas de ejecución sexual, el hecho de que mi pareja sepa que yo vea pornografía afecta la relación”, añadió.

Reyes aseguró que incluso ha recibido consultas clínicas en las que el paciente alega padecer de disfunción eréctil a corta edad y resulta ser que consume grandes cantidades de pornografía y le afecta a la hora de sentir estímulos en la vida real.

“Tengo a veces parejas compitiendo contra el monitor de la computadora porque es mucho más fácil y mucho más atrayente ese contenido. Establecer todo el proceso de yo convencer a mi pareja de que se sienta cómoda para poder activarse sexualmente, cuando con la pornografía lo puedo hacer en un minuto”, explicó el psicólogo.

Para sobrellevar las complicaciones fisiológicas y mentales del uso excesivo de la pornografía, es necesaria la psicoterapia y tratamientos especializados que suministran psicólogos especializados en temas relacionados con sexualidad, concluyó.