Las opiniones y comentarios sobre el aspecto físico de alguien pueden tener un impacto emocional significativo en la vida de un individuo, especialmente si esa persona se trata de un niño o niña, cuya autoestima podría deteriorarse y desencadenar otras situaciones relacionadas a la salud mental, como los trastornos de la conducta alimentaria.

Con la llegada del nuevo semestre escolar en Puerto Rico, los profesionales advierten sobre la importancia de velar por el bienestar de los niños y reconocer cuando un patrón de acoso escolar, basado en comentarios sobre el físico, está afectando la cotidianidad del menor.

Pensar que un comentario sobre el cuerpo de niño o niña puede ser inofensivo, expone a que muchos de estos tengan que batallar en silencio con ideas erradas sobre su autoestima y autoimagen (la valía que tienen sobre ellos mismos), según la psicóloga licenciada Paola Cintrón Rosa, especialista en familia.

 “¿Cómo en sí los comentarios pueden afectar en la salud mental? Empiezan a causarles preocupaciones y expresar que se sienten feos, a sentirse incómodos con sus propios cuerpos y por esto comienzan a tardarse en vestirse o elegir la ropa, pero también a crear complejos”, sostuvo la psicóloga.

Asimismo, se deteriora el autoconcepto y se crea un tipo de resentimiento hacia su persona, según la profesional.

Por ejemplo, dicen que no sirven, que se sienten feos, que sus amigas o amigos son más lindos. En el caso de las niñas, comparan su físico con otras compañeras”, dijo. 

La licenciada Lyzmar Cordero, dietista y nutricionista especializada en el tratamiento de trastornos alimentarios, recordó que el niño o la niña, de modo automático, va a llegar a pensar que su cuerpo es problema para la sociedad, y con tener pensamientos que pueden llevar a conductas nocivas, como restricciones alimenticias para la pérdida de peso.

Aseguró, que son, precisamente, los trastornos alimentarios de los tópicos que más le preocupan actualmente por el incremento de casos que ha visto en su práctica profesional. 

“Semanalmente yo recibo situaciones con niños con baja autoestima, porque un comentario relacionado a su físico impactó a tal grado que no quiere comer ni socializar”, dijo a Es Mental

A raíz de los casos que sigue atendiendo en su oficina, recientemente la licenciada lanzó una campaña titulada “Basta ya, detente, haz un alto antes de hablar sobre el físico de un niño y transformemos este back to school y la autoestima de la niñez”, con el fin de que todas las personas cercanas a un menor, tanto padres, cuidadores, compañeros, como maestros y otros, presten atención a lo que dicen sobre la apariencia física de estos.

Cordero exhortó a reconocer las banderas de alertas sobre algún tipo de cambio en los patrones alimentarios del niño o la niña, como lo es cuando dejan de comer sin razón aparente o que de repente les dé vergüenza comer en público o comer frente a sus padres.  Otra bandera roja puede ser la pérdida abrupta de peso o que elimine grupos de alimentos justificándolo como que no es “saludable”.

“Si usted observa a un menor con estas señales, no lo obviemos o pensemos que es picky o changuerías. Es importante que prestemos atención. El niño no debe tener temor a la hora de comer. La comida es esencial”, enfatizó. 

Por su parte, la terapeuta educativa, Kimberly Ríos Miranda, mencionó que muchos pueden llegar a experimentar lo reconocido como body shaming, que tiene como intención la burla hacia alguien por su apariencia física.

Un estudio del 2021 arroja luz sobre esto y confirma que las experiencias de estigma por el peso son más frecuentes en la niñez y la adolescencia y esto conlleva sentimientos de angustia y preocupación más significativos en estas etapas, que en la adultez.

Body shaming, experimentado tanto por parte de familiares, como compañeros de clase, siendo este primero el más alto en porcentaje, con un 76 por ciento. 

Y es que los comentarios no se limitan a ser expresados exclusivamente por los pares de estos menores, también podría venir de padres, madres, cuidadores, primos, entre otros.

Sobre esto, Ríos Miranda, dijo que se debe tener cuidado la manera en la que se le habla a un menor, pues manifestaciones como: ‘Mira, el pelo ese tuyo, no se puede ni peinar”, ‘estás comiendo mucho por eso estás redondo’, y otros, cargan burla y estigma hacia lo diversos que son los cuerpos. 

“Uno como papá o mamá, sin darse cuenta, lacera la autoestima de los niños. Esto es una situación que se vive día a día y tenemos que ser conscientes como padres, madres, tíos, abuelos y sociedad en general que esto se debe evitar. No tenemos derecho de hablar sobre el cuerpo de otra persona”, puntualizó la terapeuta.

Cintrón Rosa mencionó, de igual forma, que existen señales en particular que podrían alertar sobre las situaciones que están afectando la salud emocional de un niño, entre estas irritabilidad, preocupación excesiva sobre apariencia, comparación con sus compañeros, enojo y frustración a la hora de medirse ropa y expresar que no le apetece cómo luce su físico. 

“Ahí está la importancia de como cuidador, mamá, papá o abuelo, estar bien al pendiente de los comentarios que hacen los niños”, expuso.

Finalmente, la licenciada Cordero hizo un llamado a encargados de niños a proteger el bienestar de estos haciendo eco del mensaje de su campaña; eliminando los comentarios sobre el físico de los niños, pero también deteniendo a aquellos que siguen haciendo las expresiones.