Una buena alimentación y una rutina de ejercicios adecuada podría evitar el desarrollo de grasa abdominal que no tan sólo acrecentaría el abdomen, sino que puede incrementar las probabilidades de padecer de demencia durante la vejez. 

El estudio Higher risk of dementia in English older individuals who are overweight or obese (2019) arrojó que el 74% de los adultos de edad mayor con sobrepeso, a quienes estudiaron, desarrollaron demencia. Mientras, el 72% de los que no tenían problemas con el peso, no.

El estudio igual indicó que las mujeres con un tamaño mayor de abdomen tienen un 39% de probabilidades de sufrir de demencia en comparación con las que tienen un abdomen tamaño promedio. 

La investigación, la cual tuvo una muestra de 5,682 personas de 50 años o más, también reveló que el riesgo de sufrir de demencia tanto en hombres como en mujeres con sobrepeso de 50 o más es de 28%.

El neuropsicólogo clínico y profesor de la Escuela de Medicina de Ponce, Javier G. Hernández Justiniano, explicó a Es Mental que cuando el cuerpo tiene muchas células adiposas —en especial, las personas obesas— se produce “adipoquina”, una hormona que inflama los tejidos. Cuando esta alcanza el cerebro, lo inflama y lo daña irreparablemente.

“Hay una relación bastante directa entre la cantidad de tejido adiposo o la obesidad y el riesgo de desarrollar demencia”, expresó. “Eso lo que sabemos desde 2015 o 2014, que es desde cuando se lleva estudiando la asociación entre el tejido adiposo en exceso, la obesidad mórbida y el índice de masa corporal”.

La calidad de la química cerebral (neurotransmisores) en el cerebro depende en gran parte de la calidad de los alimentos que consume el ser humano, explicó el neuropsicólogo. 

El impacto de ciertos alimentos en el metabolismo por sus calorías y azúcares desemboca en el desarrollo de diabetes e hipertensión, enfermedades que se encuentran entre los principales factores de riesgo para el desarrollo de demencia, en especial, alzhéimer, acotó.  

La dietista y educadora en diabetes, Daina Vega Miranda, explicó que las personas con grandes cantidades de grasa abdominal son más propensas a sufrir de síndrome metabólico, así como diabetes y enfermedades cardíacas.

“Las personas que acumulan mucha grasa abdominal sí tienden a tener en su mayoría el síndrome metabólico”, indicó. “Eso hace que circulen sustancias en el tejido adiposo —que es el tejido de la grasa— que puede llegar al tejido encefálico que es el que se encuentra en el cerebro”.

La grasa que alberga el cuerpo es utilizada para cumplir con las necesidades básicas del día a día, explicó. La excedente se guarda, ocasionando que incremente el peso.

Si bien es cierto que clásicamente se ha vociferado que una buena alimentación representa un 80% de lo necesario para reducir la grasa en el cuerpo, la nutricionista, Lisbeth Santiago Mercedes, explicó la importancia de alimentarse bien y también de la grasa en el cuerpo. La dietista mencionó que para una alimentación saludable lo importante es tener un balance. 

Los vegetales y las frutas de colores intensos son importantísimos. Instó a que se consuman nueces, almendras, maníes, semillas, así como sardinas, salmón y atún, para reducir la grasa en el cuerpo. El aguacate y la aceita de oliva también son importantes porque son grasas no saturadas, recalcó.

Para controlar la grasa es igual de importante elegir cortes magros o con bajos contenidos de grasa. Entre las alternativas consideradas como cortes magros se encuentran el pollo, el pavo y el pescado. 

Los carbohidratos tienen que ser completos, así como los lácteos tienen que ser bajos en grasa, indicó la dietista. Los carbohidratos recomendados son las viandas y la avena.

“La grasa que se encuentra en el área abdominal es una grasa que va a ser más peligrosa”, advirtió. “De hecho, cuando queremos saber si una persona presenta mayor riesgo para ciertas condiciones de salud, tomar la circunferencia de la cintura es muy indicativo [de enfermedades]”.

El acompañar a los cuidadores de pacientes con demencia es una de las misiones del centro sin fines de lucro “Mente Activa”, del que es directora ejecutiva la psicóloga clínica, Jaiselle Vega Rosaly. En su tiempo a cargo ha notado que a quienes ataca principalmente la enfermedad es a las mujeres de 65 años o más.

Sin embargo, dijo que “recientemente también ha habido casos de mujeres menores de 65 años”. 

La psicóloga clínica igual mencionó que los problemas cardiovasculares y metabólicos son comunes en los pacientes de demencia.

“Es difícil tener [a cargo] a un paciente con demencia porque necesitamos un sistema de apoyo fuerte”, puntualizó con relación a los cuidadores. “Nosotros lo que tratamos es de dirigir poco a poco a las personas para ofrecer diferentes alternativas que puedan fortalecer ese sistema de apoyo”.