“Es cuando una persona es un tramo, pero no el final”.

Así definió la psicóloga y sexóloga María Rodríguez Vidal al fenómeno conocido como personas puente o taller. Se trata de relaciones en donde uno se da cuenta de que quiere mejorar o la otra parte le hace saber lo que debe mejorar, y cuando termina, pone en práctica todo aquello que en la última relación era criticada o carecía.

Es cuando en una relación no recibía flores, a pesar de solicitarlas o expresar interés por ello, y en la próxima relación  la nueva persona sí regala flores con recurrencia. O puede ser que con su pareja anterior no tenía cuenta bancaria, no presumía a su pareja en las redes, no publicaba contenido con la otra persona, no hacía planes a largo plazo y en la siguiente relación sí, ejemplificó Rodríguez Vidal.

Es un comportamiento que no es nuevo, la innovación es que ahora se le etiqueta como personas puente o taller. No hay un nivel de preparación por parte de la persona puente que pueda evitar que caigan dentro de esta denominación. Es un fenómeno que se reconoce posterior al final de la relación.

Por su parte, el rector del Instituto Sexológico Educativo y Psicológico de Puerto Rico, Juan Carlos Malavé Rexach opinó que la denominación del fenómeno va en contra del principio humanista que invita al individuo a desarrollarse como ser a través de experiencias de vida. Siempre se aprende en el proceso, incluso como pareja se puede trabajar para construir una mejor relación, pero llamarlo chica o chico puente es más transaccional, criticó.

“Es un reflejo de lo que está viviendo la sociedad en el siglo XXI a nivel globalizado. Está comercializado hasta el proceso de las relaciones”, opinó el también coordinador del Comité de Promoción de Salud Sexual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.

La persona puente no sabe que los es

Cuando uno está en una relación hay fallos, y en la próxima relación puede ser que decida aplicar estas críticas, añadió Rodríguez Vidal en consonancia con Malavé Rexach. No es algo que se planifica, sino que las personas intentan integrar cosas nuevas con cada pareja. 

Ni la persona puente ni la otra parte saben ni lo hacen de manera consciente, son circunstancias que se dan en el futuro, dijo Rodríguez Vidal. La persona puede que haya tomado un tiempo de duelo donde haya internalizado adoptar como recomendaciones a los reclamos de su pareja anterior o que su nueva pareja les motive a mejorar.

“Nunca sangramos sobre quien no nos hirió. Todos los seres humanos andamos con años y daños de experiencias pasadas que nos hacen ser quienes somos hoy”, comentó Rodríguez Vidal. Reconoció la importancia de adoptar y asumir la responsabilidad de las relaciones previas sin ir con esa carga emocional a las experiencias por venir. 

En este marco el profesor Malavé Rexach mostró desacuerdo por la postura que ve a otra pareja como una guía para saber cuánto mejorar para las próximas relaciones, incluyendo en el área de la sexualidad. No se trata de tener una instrucción o un coaching de otra persona que tiene la idea de lo que debería de ser una relación, sino que cada ser humano decide lo que quiere que sea de su relación en futuras ocasiones, comentó.

En sintonía con su afirmación un estudio realizado por la Revista Europea de la Personalidad, evidenció que eventos importantes en la vida, como lo es una relación amorosa, tiene un gran impacto en las Big Five y en la autoestima. Las Big Five son cinco rasgos en la personalidad de toda persona: la apertura (a la experiencia), conciencia, extraversión, amabilidad y neuroticismo (inestabilidad emocional). Todas las interiores tienen un gran impacto en cómo una persona maneja sus relaciones interpersonales, incluso las amorosas.

Asimismo, Rodríguez Vidal subrayó que es importante desmitificar o abandonar esa expresión de “me utilizaron”. Aseguró que hay un duelo luego de toda relación que puede agudizarse al ver cómo la siguiente relación de esa persona es distinta. Este proceso va a tomar tiempo y no va a ser fácil, indicó. Sin embargo, es importante aceptar que lo que la persona haya hecho o no hecho no está relacionada con uno mismo y puede incluso tener beneficios como algo aprendido. 

Una de las consecuencias que he visto por parte de la persona taller es el sentido de insuficiencia, laceración en la autoestima, sentimientos de culpa, bajo autoconcepto, buscan respuestas, que expliquen por qué ahora su ex pareja es distinta, destacó Rodríguez Vidal.

Existe el yo real y el yo que yo quiero, aseguró el también doctor Malavé Rexach. Cuando se toman decisiones de vida, se consideran ambas partes. Aclaró que no es una instrucción ni un taller ni un paso que dio otra persona, sino que una decisión que se toma por sí mismo. No se trata de adiestrar, sino aprender del pasado