Al menos un 75 por ciento de las personas han ocultado una enfermedad infecciosa, como el COVID-19, para evitar perderse una fiesta, continuar su jornada laboral o hacer un viaje, aún a sabiendas de todas las consecuencias que implica dicha acción, sugiere un nuevo estudio de la Universidad de Michigan.

Un grupo de investigadores descubrió que el 75 por ciento de los participantes del estudio (4,110 personas) habían ocultado que tenían, por ejemplo, COVID-19, para no perderse eventos sociales, un vuelo planificado o seguir trabajando. Particular, en el pico de dicha enfermedad (desde el 2020 al 2022), cuando la economía se desplomó en las diferentes naciones a nivel global.

Los hallazgos aseguran que hasta un 61 por ciento de los profesionales de salud entrevistados confesaron haber mentido respecto a la enfermedad. 

Pero… ¿por qué? La exclusión social y la economía fueron los denominadores comunes en la investigación y, por consiguiente, muchos optaron por ocultar sus síntomas.

Según la doctora Leishka Pérez, consejera psicológica, ciertamente el estrés económico en este momento influyó en que las personas mintieran o se rehusaran a confirmar que tenían COVID-19 para no tener que hacer cuarentena, ausentarse al trabajo y que su ingreso no se viera afectado. 

No es un secreto que la crisis económica afecta significativamente el bienestar psicológico de una persona y que diversas investigaciones han encontrado una correlación entre la salud mental de los trabajadores y la crisis económica. La que pudiera resultar en trastornos del estado de ánimo, ansiedad, depresión, distimia y incluso el suicidio.

Asimismo, en el contexto social, el lockdown dio paso al incremento del uso de las redes sociales en la población, provocando mayores manifestaciones del fenómeno ‘Fear of Missing Out’ o mejor conocido como FOMO, planteó la doctora Pérez.

“Para personas con altos niveles de FOMO, esta falta de oportunidades (de interacción) repercutió en disturbios en su identidad por no tener un foro en donde resolver o aliviar la necesidad que viene del ‘Fear of Missing Out’”, explicó a Es Mental. 

Dijo también que, a medida que la cuarentena se fue disolviendo y comenzaron a retomarse eventos de mediana a alta exposición social, el contenido en redes sociales volvió a exacerbar los síntomas del FOMO en algunos. Por tanto, esto se convirtió en una razón para exponerse -sin priorizar los riesgos de contagio- y hacer “catch-up”. 

También las condiciones psicológicas, como la presencia de algún trastorno mental relacionado a la depresión, ansiedad, estrés, trastornos de personalidad, puede llevar a una persona a la mentira como mecanismo en su resolución de problemas para decisiones de exposición social”, agregó. 

Los riesgos de ocultar los síntomas del COVID-19

El médico y epidemiólogo, Alberto Rosario, de la Red Mundial de Salud y Long Covid PR, puntualizó que la decisión de callar sobre una enfermedad infecciosa es un acto irresponsable que podría poner en juego la vida de los vulnerables, como lo son los niños, personas con el sistema inmune comprometido y los adultos mayores.

Mentir sobre estas enfermedades infecciosas, no solamente COVID o influenza, es un acto irresponsable y que pone en peligro la salud de los demás. Esto va a afectar la salud pública de todo un país”, dijo el doctor Rosario.

Pese a que desde el 2020 se ha enfatizado sobre la peligrosidad del COVID-19 y lo altamente infecciosa que es, aún existe incredulidad al respecto y el doctor hace un llamado a no bajar la guardia. En especial en Puerto Rico y lo que se ve desde enero pasado.

Esta variante que tenemos ahora, ya al segundo día de contacto, la persona está presentando síntomas. Ahora mismo hay un alza en las hospitalizaciones, pero ya ni existe el sentido de comunidad”, expuso Rosario.

Desde el comienzo de la pandemia, en marzo del 2020 hasta el 2024, Puerto Rico registra más de un millón de casos acumulados. De estos, 175,151 son reinfecciones. 

El galeno aseguró que en este año nada más ya se registran 41,809 casos, es decir, 1,100 casos al día.

Todavía hay mucha confusión sobre lo infeccioso que es el COVID-19 porque los medios ya no están llevando la información. Mediáticamente el COVID-19 ya no es interesante”, sentenció Rosario. 

Exhortó a las personas a que tomen con seriedad las enfermedades infecciosas y que hagan su aislamiento. 

“Piense en las consecuencias de sus acciones”, puntualizó. 

Por su parte, la doctora Pérez, hizo un llamado a las personas a que continúen educándose sobre las enfermedades infecciosas, como es el COVID-19, y sus riesgos y que las decisiones sociales tomadas se basen en evaluar información fidedigna.

“Somos seres sociales, por lo que es importante fomentar nuestro bienestar social, sin desligarnos de nuestras otras dimensiones del bienestar, como la física y la emocional. Los extremos nunca son saludables, ni la cohibición ni la desinhibición excesiva, pues traen consigo consecuencias de alto impacto en nuestras vidas. La autoconciencia, la empatía y la compasión son pilares esenciales que nos dirigirán a tomar decisiones más asertivas para nosotros y para nuestra sociedad”, concluyó.