En los altos de las montañas marieñas, una organización comunitaria está haciendo la diferencia al demostrar que la sostenibilidad es una herramienta esencial para fortalecer la resiliencia y reforzar los lazos de todo un pueblo ante las amenazas climáticas que enfrenta la zona montañosa del archipiélago. 

Se trata de Plenitud PR, una finca educativa y centro de enseñanza, que ha dedicado más de quince años a servir, cultivar y ejemplificar cómo la fuerza en colectividad, por un propósito compartido, sostiene y empodera a las personas.

Lo que comenzó como un pequeño esfuerzo de voluntarios, hoy cuenta con un equipo de más de 20 personas, que le cocinan a quienes lo necesiten, especialmente a los adultos mayores que viven en soledad, cultivan, enseñan a los más pequeños y hacen realidad una serie de iniciativas en la finca.

Uno de los programas más importante de Plenitud PR se enfoca en la niñez y la juventud, especialmente de Las Marías, en donde se enfrenta múltiples desafíos por el incremento de la pobreza, el desempleo, la falta de acceso a alimentos frescos y saludables y las carencia de recursos para el sistema educativo, que amenazan el bienestar y posibilidad de prosperar de los menores. 

Factores que se agravaron aún más luego de los huracanes María, los terremotos del 2020 y la pandemia por Covid-19.

Con el proyecto se busca trabajar en el desarrollo integral de los participantes, abarcando aspectos emocionales, sociales y espirituales, mientras también se aprende sobre el huerto, la cocina, alimentación saludable y exploración creativa.

“El huerto, el arte y la educación emocional se complementan. Son herramientas para que la niñez se conozca, se regule y se valore”, describió Paula Paoli Garrido, codirectora ejecutiva. 

Y se hace mediante visitas semanales a planteles escolares, encuentros bi-semanales con su propio club de jóvenes, giras educativas a la finca de Plenitud PR y la capacitación a maestros y profesionales de la comunidad sobre agroecología, alimentación saludable y aprendizaje socio-emocional. 

“Ves el cambio. Un niño que llega en kinder con tantrums y que en tercer grado ya sabe respirar para manejar todas sus emociones”, sostuvo. 

Aseguró que Plenitud PR empezó con escasos recursos, pero la fuerza de los voluntarios -que creen en la visión- ha hecho la diferencia. Inclusive, Paoli Garrido dice que han evolucionado como entidad gracias, precisamente, a que la comunidad nunca le ha cerrado las puertas. Por el contrario, se han sumado a los esfuerzos.

Desde el 2017, 2,500 niños y jóvenes han participado de los programas de educación holística y cinco han sido los espacios educativos y eco-creativos establecidos en escuelas de la comunidad.

Un plato de comida cliente tampoco ha faltado en las mesas de los niños, ya que a través de su agroecología, cultivan más de 150 libras de cosecha semanalmente, ingredientes principales de la distribución de alimentos de la que se benefician niños y adultos mayores.

Para el 2023, entregaron más de 1,800 platos de comida caliente y saludable a la niñez y comunidad escolar.

Que ningún abuelo se quede sin comer

Otra de las iniciativas significativas en esta organización se titula Amo mis Abus, que desde el 2012 atienden las necesidades de esta población vulnerable. Cada semana se entregan comidas vegetarianas, frescas y nutritivas a más de 60 personas de edad avanzada en Las Marías. 

Más allá de servir un plato, según Paoli Garrido, se trata de crear conexiones con personas de la comunidad que no suelen tener apoyo o con quién hablar en su día a día. 

“No es solo alimentos, es compañía y presencia. Eso es lo más que necesitan. A veces, en una ruta, nos tardamos hasta cuatro horas, porque ellos están sedientos de ese contacto humano, que es tan importante”, explicó.

Tras la pandemia, describió, pudieron percibir, de forma más marcada, la realidad que existe sobre los adultos mayores viviendo completamente solos, alimentándose de enlatados y sin transporte. 

“A la comida se le sumaron cisternas para quienes no tenían acceso a agua potable, compras para quienes sí podían cocinar, actividades comunitarias y visitas intergeneracionales que, al final, llenan de vida”, continuó. 

De cara al 202, Plenitud PR aspirar a un Puerto Rico con mayor seguridad alimentaria y nutricional. Pero, además, a un País que no deje de un lado a los adultos mayores. 

“Queremos que la gente vuelva a mirar al vecino, al abuelo que vive solo. Que alguien diga: ‘déjame echar una taza más de arroz y llevarle comida”, reflexionó.

Ya son más de diez mil comidas entregadas a los adultos mayores desde la pandemia, en el 2020. 

Su campaña más significativa 

Este mes, la organización lanza su campaña más importante del año; la recaudación de fondos para continuar con su misión. Hasta el 31, tienen como meta alcanzar $35,000, que podría servir de sostén a los primeros seis meses del programa de adultos mayores. En especial, ante lo que está ocurriendo con la pérdida de fondos federales. 

Los individuos pueden donar a través de la página web, ATH Móvil o uniéndose al programa de Sustentadores de Plenitud, una comunidad de donantes recurrentes que apoyan mensual o periódicamente.