La vida ficticia que presentan algunos a través de las redes sociales, escondiendo sus verdaderas emociones y su realidad de vida, puede provocar múltiples consecuencias a su salud mental, indicaron expertos entrevistados por Es Mental.

La psicóloga clínica Yashira Brito Morales explicó que las personas, al no gozar de una identidad clara, generan una vida ficticia en base a lo que observan en las redes sociales. Destacó que buscan imitar a sus ídolos, artistas, amistades, entre otros personajes que puedan admirar. Entonces, generan un perfil privado sobre lo que quisieran que fuese su realidad.

Estas personas disminuyen su calidad de vida, según la experta, quien sostuvo que tras la pandemia, el uso de las redes sociales ha aumentado por problemas de autoestima.

Por su parte, el psicólogo clínico David Álcala Pérez apuntó que, según su experiencia clínica, es bastante común escuchar que algunas personas no quieran expresar el estar mal ni cómo se sienten tanto a través de sus redes sociales como en su entorno social presencial.

Remarcó que hay una multiplicidad de factores por los cuales una persona quisiera esconder la realidad de su vida mediante sus publicaciones en las redes sociales.

Asimismo, lo comparó a las interacciones presenciales al enfatizar que, de la misma manera que presencialmente las personas eligen no decirlo todo, en el caso de la modalidad virtual se acoge el mismo formato.

“Es cultural, nos enseñan que nadie nos puede ver llorar, si te preguntan: ‘¿Cómo estás?’ debes de estar bien, dicen que los problemas son íntimos y del hogar, entre otros comentarios…”, ejemplificó el también experto en relaciones de parejas.

Añadió que, por estas mismas reglas sociales, las personas quieren mostrar cuán bien están y usan las plataformas cibernéticas como un escape de la realidad, pues indicó que es más fácil escribir algo en las redes que decirlo de frente.

Agregó que las personas pueden usar las redes sociales para manifestar sus inseguridades, además de que pueden expresar frustraciones laborales o metas incumplidas.

Repercusiones

Por su parte, Álcala Pérez expresó que este fenómeno puede lacerar la autoconfianza, provocar problemas de comunicación y que la persona viva en una constante angustia o una tristeza profunda.

Matizó que puede exacerbar o resultar en distorsiones o trastornos de salud mental, irritabilidad ante los familiares o seres amados y ataques de pánico.

Brito Morales agregó que puede ocasionar frustración, depresión e ideas suicidas.

A su vez, un estudio realizado por investigadores de Medical Mutual apuntó a que el uso de las redes sociales está asociado con los sentimientos de soledad, aislamiento y ansiedad.

La misma indagación señaló a otra investigación que en el 2018 relacionó al uso excesivo de Instagram con una imagen corporal negativa en las mujeres usuarias debido a las comparaciones con estándares de belleza poco realistas.

Más aún, a raíz del impacto emocional que  este medio mostró provocar, en el 2019 el director de Instagram, Adam Mosseri, le proveyó a los usuarios la opción de poder esconder los “Me gusta” de sus publicaciones. En una entrevista con BBC, Mosseri adjudicó su decisión a poder reducir la presión social a las personas que usan la plataforma.

Mientras, la experta en salud mental comentó que las personas que tienden a compararse con los demás, como consecuencia, pueden adquirir artículos de valor que no necesariamente pueden costear o pierden su individualidad.

Comentó que pueden también surgir trastornos de adicción a la Internet, al uso de los enseres electrónicos, a las redes sociales, entre otros. Por esta misma razón, enfatizó que las personas pierden la interactividad presencial.

¿Cómo mejorar su uso de las redes sociales?

Ambos profesionales apuntaron a que, si hubiese una mayor inteligencia emocional en la población, las personas supieran cómo manejar sus sentimientos de manera más saludable.

Álcala Pérez sugirió que, si la familia o las amistades saben lo que está sucediendo con el individuo que está haciendo tal uso de las redes, le deberían de hacer un acercamiento como círculo de apoyo. Sin embargo, advirtió que, si se convierte en un patrón, la persona debería  buscar ayuda profesional, porque, a la larga, puede terminar creyendo la vida no real que generó, negando el problema de fondo.

Puntualizó que, en muchos casos, las personas no buscan ayuda profesional por el mismo miedo de que los juzguen.

A su vez, Brito Morales comentó que se debe de estar atento de los efectos fisiológicos que se pudiesen presentar como parte de las consecuencias del fenómeno.

Añadió que también se debe de ayudar a la persona a entender y organizar lo que realmente desea hacer con su vida y determinar un plan de cómo hacer que estas metas se cumplan.

Comentó que hay que asistirlos a entender que las redes sociales no necesariamente muestran la verdad. No obstante, también admitió que gran parte de la causa de este problema es la falta de autoaceptación, concepto que se discute con mayor profundidad en el artículo de Es Mental titulado La importancia de la autoaceptación para vivir de manera saludable.

Como parte de este proceso de recuperación, el también traumatólogo explicó que las personas tienen que asegurarse de que sus metas queden alineadas con sus intereses en lugar de con los gustos o las expectativas de los demás.

Mientras, Brito Morales especificó que hay que estar particularmente atentos a los niños y a los adolescentes y los efectos que pudiesen traer el uso temprano de las redes sociales.