Asumir responsabilidad de los actos podría ser una herramienta esencial en la promoción de una buena salud mental entre las personas, coinciden la psicóloga Sheila Justiniano y la trabajadora social clínica, Aracelis Ortiz Rodríguez

Según la doctora Justiniano, reconocer la responsabilidad tras una acción es un aspecto muy importante para la salud mental y que demuestra un nivel de madurez y control sobre la vida.

“Ser responsable significa que logramos identificar y asumir las consecuencias por nuestras acciones y tomar decisiones basado en esto. Tiene un vínculo con la salud mental, ya que cuando una persona no asume responsabilidad, tiende a creer que lo que le sucede es debido al azar, mala suerte o porque los demás le hacen daño, provocando creencias distorsionadas de la realidad, que afectan sus emociones y sus relaciones interpersonales”, explicó.

No obstante, tener la responsabilidad como propósito no significa llevar a cabo prácticas de autoculpabilización, destacó la psicóloga. 

Más bien, permite tener una mejor mirada de cuáles fueron las acciones, tanto propias como las de los otros, que llevaron a esa situación.

“Cuando reconocemos abiertamente cuáles acciones son nuestra responsabilidad y cuáles acciones son responsabilidad del otro, podemos ser asertivos y de esta manera evitar echar la culpa al otro, lo que posiblemente provocará que el conflicto empeore. Hablar abiertamente y de forma concreta, sobre cuáles acciones fueron tu responsabilidad y cuáles acciones fueron responsabilidad del otro, ayuda a que el conflicto se resuelva y de esta manera cuidar la relación”, sostuvo.

Por su parte, Ortiz Rodríguez añadió que, aunque asumir responsabilidad podría ser un reto, son múltiples las ventajas y beneficios. Como ejemplo mencionó, adquirir un mayor control de la vida, mejorar el bienestar emocional y tener mejores relaciones con los demás.

Pero, además, “te fortaleces como persona”, pudiendo mejorar áreas de tu vida, ya sea en el entorno personal, social, laboral o familiar, dijo.

“Tener un nivel alto de responsabilidad es la clave para reconocer las causas de lo que nos está ocurriendo, nos permite ver la realidad para actuar en consecuencia, afrontando los conflictos de manera afectiva”, agregó. 

De manera similar, Justiniano señaló que, para comenzar a asumir la responsabilidad de nuestras acciones, es importante experimentar un proceso de introspección, la que definió como “mirarnos hacia adentro” y ser conscientes de lo que se hace y sus motivos

“Por ejemplo, si un amigo se aleja de ti, en vez de hacer juicio automáticamente sobre las motivaciones de tu amigo para alejarse, lo ideal sería pensar: ¿Qué pudo haberlo llevado a alejarse? La última vez que hablamos, ¿Qué dije? ¿Cómo lo dije? ¿Será que no se ha alejado y es que me afecta que no me busque porque siento soledad? Es comenzar a pensar no solamente en las acciones del otro, sino en cómo se ha dado la interacción entre ambos y cuál es tu responsabilidad al respecto”, detalló. 

Recomendó sumar la introspección de forma regular, pues permitirá que una persona pueda conocerse más y estar consciente de los patrones que repite.  

“Como sabemos los psicólogos, nuestras creencias y nuestras acciones tienen un impacto emocional. De esta manera, una persona podría incluso presentar un diagnóstico clínico de depresión, por ejemplo, y lo que haya detrás de su diagnóstico sea una pobre toma de decisiones, basadas en la creencia de que su bienestar depende únicamente de los demás o de las circunstancias externas y no de sus propias acciones”, puntualizó. 

La trabajadora social clínica aconsejó, por otro lado, que las personas deben crear conciencia sobre los pensamientos, acciones y la conducta, aprender a establecer prioridades, ganar autoconfianza y aceptar los errores, ya que de estos se aprende.

Pero hizo énfasis también en la búsqueda de ayuda profesional, en caso de no poder manejar la situación.

“En caso de que necesitaras ayuda, acompañamiento u orientación para encaminarte hacia metas realistas, que te ayuden asumir responsabilidades en tu vida, debes acudir a profesionales de ayuda o algún profesional que te guíe hacia ese objetivo. Las personas que son emocionalmente saludables tienen el control de sus pensamientos, de las acciones y comportamiento. Son capaces de hacer frente a los desafíos de la vida”, sentenció. 

La psicóloga coincidió con la trabajadora social e invitó al público a tomar control sobre su vida. 

“Cuando crees que eres capaz de tomar decisiones o de responsabilizarte por las decisiones pasadas, puedes aprender de los errores para así no repetirlos, y puedes aumentar la seguridad en ti provocando una autoestima más saludable”, concluyó.