Llevo casi 17 años trabajando la psicoterapia a tiempo completo, más seis años de práctica, y puedo decir con toda seguridad que muchos adultos que llegan buscando ayuda presentan problemas relacionados a aspectos de su niñez. Aspectos que nunca antes fueron trabajados porque sus padres no creían en los psicólogos o porque los problemas emocionales no se trabajaban en el hogar. 

Durante el desarrollo de un menor, pueden ocurrir diferentes experiencias de vida que lo marquen para bien o para mal. Si hablamos de experiencias negativas, podemos mencionar desde estilos de crianza y disciplina en el hogar, hasta cómo fue la comunicación entre los padres y con los padres y cómo se enseñó y mostró el amor. También, las experiencias de pérdida, divorcios conflictivos, traumas, bullying, cambios, conflictos académicos o de amistad pueden afectar la autoestima. Estas experiencias pueden reflejar cuán importante es comenzar los servicios de psicoterapia desde la niñez. ¿Cuándo hay que visitar al psicólogo? Tan pronto observemos que nuestros hijos lo necesiten, lo pidan o sea necesario.

La psicoterapia es un espacio donde las personas tienen la oportunidad de hablar en confianza sobre cualquier situación o sentimiento, lo que les preocupe, lo que sientan, lo que quieran trabajar sobre su persona y vida. También, sobre lo que desean aprender a manejar y mejorar, adquiriendo herramientas estructuradas que le ayudarán para toda la vida, y lo que quieren sanar y trabajar para sentirse mejor.

No todas las personas cuentan con un grupo de apoyo con quien sentirse en confianza para hablar. A veces sí, pero prefieren hablar con alguien que no pertenezca a la familia. El psicólogo posee el conocimiento, preparación y las herramientas para trabajar con todo lo relacionado con la salud mental. Es quien mejor podrá ayudarle en el proceso.

Nunca es tarde para trabajar con nosotros, para cambiar, mejorar y sanar. Sin embargo, si tenemos la oportunidad de proveer la ayuda a tiempo por medio de un psicólogo, y esto es en la niñez, logramos sanar a un niño, a un joven y desarrollar un adulto completo y feliz. Un adulto que tenga destrezas intelectuales y emocionales para manejarse en la vida, lograr sus metas y ser feliz, sobre todo feliz.