El coqueteo no es una práctica que se le da con facilidad a todas las personas, aseguró el psicólogo David Alcalá Pérez.

Según explicó, a veces una persona introvertida encuentra dificultad haciendo este tipo de acercamientos y le resulta difícil identificar si un individuo está coqueteando con él o ella. Mientras, al tratarse de una persona extrovertida se puede confundir la simpatía o sociabilidad con el coqueteo. 

Esta práctica se puede llevar a cabo de distintas maneras y por distintos motivos, indicó. Por ende, no hay solo una forma de coqueteo, sino que la perspectiva de una persona de cómo debe ser depende de su cultura, crianza e incluso aspectos de su personalidad.

El coqueteo consiste en una sugerencia o insinuación de interés hacia una persona, ya sea en el plano romántico o sexual. Es una forma de llamar la atención de una persona que motiva a ejercer una acción, bien sea sexual, amistad o de relación afectiva, de acuerdo a la psicóloga clínica y experta en conducta sexual, Patricia Ramírez. 

Es Mental configuró, con la ayuda de dos expertos, una lista de consejos sobre el arte del coqueteo.

  1. Proyectar seguridad

“Quien coquetea tiene que estar seguro de sí mismo. Hay que demostrar que sabe lo que está haciendo”, dijo Alcalá Pérez. 

Antes de sostener una conversación de este tipo, la sexóloga Zuleyka Yarie Valentín Arroyo propuso aprender a seducirse uno mismo. Es decir, practicar el autoerotismo, trabajar en su autoestima, autoexplorarse, entre otros factores. La persona debe tomar el tiempo necesario y trabajar en sí misma antes de coquetear. Esto ayudará a construir o reforzar la confianza y seguridad. 

Valentín Arroyo indicó que es importante conocer las fortalezas y destrezas propias para seducir. La persona se debe de preguntar, ¿qué es lo peor que puede pasar?,¿a qué es lo más que le temo?, entre otras interrogantes. También recomendó manejar la ansiedad y mantener el misterio. Para ello, sugirió identificar los posibles miedos que tiene y poder trabajar en ellos.

De manera similar, Valentín Arroyo aconsejó tampoco ser excesivamente confiado o confiada en sus capacidades o en el éxito del intercambio, pues la falta de humildad puede tener un resultado negativo.

  1. Tener claro lo que quiere

Por un lado, Valentín Arroyo resaltó la importancia de saber con qué se siente cómodo y con que no. 

Por otra parte, Alcalá Pérez dijo que hay personas indecisas a la hora de coquetear. “Hay que saber qué uno quiere, con quién se hace y para qué se hace”, comentó. En este marco, mencionó que en Puerto Rico, con mucha frecuencia, hay personas que, en lugar de elegir a una persona con la que coquetear, deciden intentar con múltiples, “a ver quién cae”. 

Explicó que, al igual que con otras conductas, este comportamiento puede ser tanto cultural como de crianza, dependiendo de las relaciones amorosas que la persona tiene como marco de referencia. Identificó a esta conducta como contraproducente. 

  1. Saber cuándo detenerse

Una de las dificultades principales es perder la noción de los límites y “no saber cuándo parar”, dijo Alcalá Pérez. En Puerto Rico hay una cultura machista y desde temprana edad se motiva a los niños a ser insistentes al coquetear con una persona, dos factores que pudiesen ser problemáticos en la adultez.

  1. Observar

Un ejercicio que ayuda a mejorar las técnicas de coqueteo es observar, dijo Valentín Arroyo. Estudiar el entorno y situaciones de coqueteo en la vida cotidiana puede ampliar las ideas, identificar habilidades que tienes y no habías pensado que era posible incorporar, confirmó la experta. 

Agregó que el observar ayuda a la persona sentirse más familiarizada cuando es en un acto real. Hay que pensar en qué se desea transmitir y cómo uno desea proyectarse. 

Alcalá Pérez recomendó intentar estudiar a la persona, qué conversaciones le agradan, cuáles son los puntos en común y cuáles son sus límites. Esto es, si está seguro o segura de que volverá a compartir con la persona. De no ser así, recomendó tomar mayores riesgos para también explorar sus capacidades.

Alcalá Pérez insistió en que, muchas veces, las personas confunden simpatía con el coqueteo y les resulta difícil identificar si la otra persona está en la “misma página” o si está interesada.

Explicó que esto también puede estar relacionado al uso de las redes sociales para hacer acercamientos iniciales, pues con la pérdida de la práctica se pierden estas capacidades sociales. También, comentó que muchas personas que recurren a las redes sociales, luego tienen dificultad al relacionarse con la persona de manera presencial. Es decir, se pierde la fluidez, la seguridad y, en muchas instancias, la facilidad para conectar. 

De manera similar, Valentín Arroyo habló sobre la importancia de entender el lenguaje no verbal. Sin embargo, esta capacidad que se ha perdido con el uso de las redes sociales por la pérdida de la interacción presencial.

Un estudio de la Universidad de Kansas puso a 52 pares de personas heterosexuales solteras, los puso a conversar de 10 a 12 minutos y después a contestar un cuestionario para evaluar cuán fácil era identificar el coqueteo.

Más del 80 por ciento acertó en saber cuando su contraparte no estaba coqueteando. No obstante, los participantes perdían precisión al intentar detectar si la persona efectivamente estaba coqueteando. En este caso, solo el 36 por ciento de los hombres adivinaron correctamente, y para las mujeres, el número fue del 18 por ciento.

“Todas las personas tienen habilidades o destrezas que favorecen su potencial para coquetear como la mirada, la sonrisa, la voz, la postura, el sentido de humor, entre otros”, dijo Valentín Arroyo.

Por este motivo, es importante conocerse, saber sus fortalezas y poco a poco ir perdiendo el miedo a lo que puede pasar, incluyendo el posible rechazo, puntualizó.