Nuestras vidas han dado un giro de 180 grados en los últimos tres meses con la pandemia del COVID-19. Todo ha cambiado, incluyendo una de las actividades básicas más íntimas y necesarias para el ser humano: el sexo.

La novel y mortífera enfermedad tiene como principal vía de contagio el contacto de persona a persona y el intercambio de gotas de saliva, precisamente los dos elementos más importantes en la sexualidad humana. Las consecuencias devastadoras de la pandemia sobre las economías y nuestra cotidianidad agregan el tercer elemento: el efecto en nuestra psiquis del desempleo, las presiones económicas y la sobrecarga de nuevas labores, aumento en tensiones familiares y grandes limitaciones a la vida como la conocíamos. O sea, el estrés, la ansiedad y el miedo, tres grandes enemigos del deseo sexual.

 

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Así lo explicó en entrevista con Es Mental, la sexóloga y terapeuta de familia puertorriqueña, Alessandra Rampolla, quien está viendo los efectos del COVID-19 en la sexualidad de cerca a través de las decenas de consultas e intercambios que tiene con su amplia audiencia virtual a través de toda América Latina. 

¿Cómo está afectando la actividad sexual el COVID-19? ¿Cuál es la ciencia que aplica al momento para practicar sexo seguro ante el potencial contagio con el virus? ¿Cuáles son las alternativas y recomendaciones que tiene para que las personas puedan mantener una sexualidad saludable en estos momentos? Y, ¿cómo ve el futuro de la sexualidad humana? Son algunas de las preguntas que respondió para nuestros lectores.

“El deseo es la puerta de entrada para casi todas las relaciones sexuales y el COVID se transmite por la saliva”, sostuvo Rampolla.

Indicó que lo que ha visto durante la pandemia es una reducción marcada del deseo sexual, siendo la minoría la que expresa tener un deseo sexual elevado. Según dijo, el sentimiento que más le han expresado las personas durante las consultas en cuanto a su situación sexual es la frustración.

El disloque sexual ha sido tal a nivel mundial que por primera vez ha visto a algunos gobiernos dar recomendaciones oficiales a la ciudadanía para que puedan remediar la situación tomando medidas cautelares, comentó. Entre ellos, el Gobierno de Holanda recomendó a sus ciudadanos que no están en relaciones comprometidas a crear “burbujas sexuales” o círculos cerrados en los cuales puedan tener intimidad protegiéndose del contagio. Igualmente, el Ministerio de Salud del Gobierno de Argentina recomendó oficialmente en abril el sexo virtual y la masturbación.

Hay muchas personas pasando la cuarentena solas, lo cual representa un reto mayor, pero aún las que la están pasando en pareja enfrentan, en su mayoría, miedo, incertidumbre y en general una desconexión sexual anímica debido al estrés y, en muchos casos agravada por la situación económica dada la paralización de la economía y las históricas tasas de desempleo. Los problemas de pareja, cuando existían, se han exacerbado y las situaciones de violencia doméstica han aumentado, ya que la persona está encerrada con su agresor o agresora.

“Donde sea que estaban, (la situación) puso una lupa gigante y se vieron todas las grietas de la pareja”, ilustró.

Además, existe un riesgo de contagio permanente con el virus aún entre matrimonios y relaciones comprometidas y cuidadosas porque, aún en las cuarentenas más estrictas, cada uno se expone cada vez que sale a la farmacia o al supermercado y, a su vez, expone sin querer a otro.

A todo esto se añaden los altibajos emocionales que está experimentado todo el mundo por el encierro, la incertidumbre, los cambios drásticos en la rutina de vida y la privación de nuestras relaciones afectivas humanas.

“Yo soy la primera que en cualquier día, sin previo aviso, me echo a llorar. Después flirteo un ratito, y luego me siento patética”, confesó.

Rampolla explicó que parte del problema responde a que se conoce muy poco del virus, se han ido descubriendo sus características sobre la marcha, y queda mucho por descubrir. Por ejemplo, indicó que aunque originalmente se creía que no había contagio a través de penetración pene-vagina, debido a que este es el caso con otros coronavirus, ya hay estudios que han detectado presencia del virus en el semen, por lo que constituye un riesgo. Ella está recomendando el uso de profilácticos aún en parejas casadas. Antes de esto, se había encontrado en heces, por lo que la penetración anal estaba catalogada como riesgosa.

“La parte que genera un poco de miedo es que no conocemos aún muchas cosas de este virus”, apuntó.

Recomendaciones de sexo seguro

Ante tanto estrés y tantas limitaciones a la libertad para proteger la salud, ¿qué nos queda? La creatividad y ampliar nuestra definición de sexualidad. La psicóloga clínica, sexóloga, autora y terapeuta familiar ha estado recomendando alternativas, dependiendo de las circunstancias de cada cual, de si está pasando esta situación sola o solo, o en pareja, que busquen crear ese sentimiento de cercanía e intimidad que se ha perdido con la distancia física de otras maneras, y a la vez proteger la salud y la privacidad de las personas. Si está en pareja, sugiere masturbación juntos, pero a dos metros de distancia, al indicar que es una actividad que las personas usualmente practican solas, y que hacerlo en pareja conlleva una nueva experiencia de intimidad, confianza y cercanía. También recomienda las películas eróticas como una experiencia compartida.

Para los que están solos o no están con su pareja físicamente, recomienda la masturbación individual y conectar por vías electrónicas, pero más que por los textos, los videos y las fotos a las que los más jóvenes están acostumbrados, está recomendando “las llamaditas hot” o “retro”, tipo los años noventa. Esto porque permiten mayor fluidez con las manos y la imaginación, lo cual no es posible si está tecleando letras o posando para una cámara. También por una razón muy importante: le aseguran que no será traicionado y que ese contenido no será divulgado por otras vías o utilizado para propósitos ulteriores sin su consentimiento. En el caso de los adolescentes, que también enfrentan retos en sus relaciones, es imperativo evitar transmitir este tipo de contenido por vía electrónica, ya que constituye un delito.

Lo que trae el futuro

¿Lo positivo del COVID-19 en cuanto a la sexualidad?

La experta sostiene que el COVID-19 está obligándonos a redefinir y a expandir lo que entendemos como sexo y esta tendencia incluso se está viendo en un cambio en la forma en que las personas utlizaban la multiplicidad de aplicaciones electrónicas que existen para conseguir citas o pareja. Antes de la pandemia, sostiene, muchas mujeres y muchos hombres buscaban una posible conexión física, por el aspecto de los candidatos o candidatas, sus abdominales y su cuerpo. Ahora, la mayoría se ha movido a buscar más compañía y conversación, una conexión más humana. La conexión digital se está moviendo más de lo sexual a lo afectivo, señaló.

“Es como un momento de replanteo total que nos ha pasado a todo el mundo”, sostuvo. “Nos obliga a expandir la definición del sexo”, agregó.

El sexo y la experiencia orgásmica seguirán siendo necesarias porque son parte de las necesidades y deseos más básicos del ser humano. Y en el contexto actual es importante rescatar alguna forma de sexualidad ya que, además de los beneficios emocionales, ayuda a reducir el estrés al liberar sustancias químicas como la dopamina, la oxitocina, y la serotonina, y produce inmunoglobulina A, que fortalece el sistema inmunológico, dijo Rampolla. 

¿Cuál es el futuro del amor sexual?, preguntó Es Mental.

Dice que no tiene una bola de cristal, pero que siempre tiene esperanza. Ahora, tres cosas que sí ve claras: la situación provocará una ampliación de definiciones de sexo y sexualidad, nos obligará a vínculos más afectivos y profundos, y nos llevará a celebrar más el valor de la masturbación.

“La gente está más necesitada de darse amor”, sentenció.

Anticipó que, igual que el aprendizaje sobre la enfermedad ha sido sobre la marcha, la redefinición de las relaciones íntimas y afectivas irá construyéndose sobre la marcha.

“El amor nunca muere, ni el deseo de compartir, de conocernos y de vincularnos íntimamente, así es que hay que meterle garras”, concluyó.