Los campamentos de verano en Puerto Rico son una “alternativa obligatoria” para muchas familias que son parte de la comunidad laboral. Por esto hay que realizar buenos procesos discriminatorios para escoger entre los centros de verano más adecuados para sus hijos o hijas.

Entre los beneficios de un campamento de verano a escoger se encuentran los horarios, los días, las actividades y el costo. Sin embargo, uno de los factores que la mayoría de los padres y madres no toman en cuenta es la seguridad sexual de su hijo o hija. Se preocupan más por la posibilidad del secuestro que por un posible abuso sexual. La mayoría considera que sus hijos o hijas corren muy poco riesgo de ser abusados o abusadas sexualmente.

Además, debido a la pandemia por el COVID-19, todos los campamentos de verano deberán cumplir con las guías del Departamento de Salud y el Instituto Puertorriqueño para el Desarrollo del Deporte y la Recreación (IPDDER), así como el Reglamento para el Programa de Licenciamiento y Supervisión de Campamentos y de Actividades Deportivas y Recreativas. A continuación, recomendaciones que deben de tomar en cuenta:

  1. Verifique las autorizaciones y licencias que tenga el campamento de verano, asegúrese que sean expedidas por agencias reconocidas, preferiblemente gubernamentales.
  2. Investigue si este centro ha sido involucrado o tiene antecedentes de maltrato institucional por medio de la Oficina de Licenciamiento del Departamento de la Familia, según la Región.
  3. Investigue o pregunte si alguno de los empleados o empleadas del centro ha sido convicto o convicta, o tiene antecedentes de maltrato a menores.
  4. Verifique y revise las normas del centro, sobre todo identifique los planes de emergencias y contingencias para una situación significativa relacionada a su hijo o hija; sobre todo cuándo, cómo y de qué manera usted se enteraría de la situación. Todo debe de estar por escrito y pida copia de éstas.
  5. Verifique si el centro tiene algún personal profesional especializado en psicología, trabajo social o consejería.  
  6. Es recomendable que el líder, maestro(a) o persona responsable de su hijo o hija sea la misma persona consistentemente. Dialogue con esta persona encargada todas las veces que pueda sobre el comportamiento del menor.
  7. Recoja siempre a su hijo o hija a la hora indicada, no llegue tarde y observe la persona responsable que se lo entrega.
  8. Revise si el centro tiene un registro de incidentes de lo que ha sucedido con los  menores por la mañana y por la tarde.
  9. Los trajes de baño para el disfrute en la piscina o playa en las niñas deben de ser completos y en los varones pantalones cortos, no bikini.  
  10. Enséñeles a sus hijos o hijas a ponerse los bloqueadores solares por sí solos o solas y que son los únicos o únicas responsables de hacerlo.
  11. Verifique las facilidades del centro, sobre todo los baños y espacios para cambiarse de ropa, estos no deben estar alejados de las facilidades centrales del campamento. Es recomendable que su hijo o hija tenga el bañador puesto debajo de su ropa para que no tenga que consistentemente cambiarse de ropa. No se recomienda que se duchen o bañen en los campamentos; esto puede hacerlo en su hogar al llegar.
  12. Enséñele a reconocer que le hace sentir bien y mal, que le causa miedo y que le causa satisfacción, a distinguir entre sentirse seguro o segura y sentirse incómodo o incómoda y cómo se siente su cuerpo en cada situación, a buscar la ayuda de una persona adulta cuando se sienta mal, sienta inseguridad o temor, e instrúyale cuáles son las personas a las que puede recurrir.
  13. Indíquele que no debe aceptar regalos ni invitaciones y que respetar a las personas mayores no es igual que obedecerles en algunas ocasiones. 
  14. Enséñele los nombres apropiados de cada parte del cuerpo: pene, vulva, vagina, clítoris, testículos, glande, nalgas, etc.  No utilice sobrenombres como la “pajarita”, “pipí”, “chochita”, “pinga”, etc.
  15. Investigue si el centro cuenta con personal adiestrado en programas de Prevención de Abuso Sexual Infantil. Si no lo tiene, recomiéndeselo. 

Ante la noticia de abuso sexual, los padres y madres, deben mantenerse lo más serenos posibles. Reflejar negativamente el impacto de la noticia pudiera complicar las frustraciones de las víctimas. Algunas se sienten responsables del sufrimiento de sus familias y se retractan de las alegaciones realizadas. Siempre es necesario creerle cuando expresen que han sido objetos de experiencias sexuales inadecuadas. Recuerde que su rol como padre y madre es la protección del menor y no investigar, evaluar o analizar si es verídica la información. Para esto están las autoridades gubernamentales y los o las profesionales de ayuda.

*El autor es sexólogo, perito forense, profesor universitario y Coordinador del Comité Promoción de la Salud Sexual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.