El uso indebido de opioides puede afectar significativamente la salud física, mental y cerebral de una persona, y ante esto, dos médicos puertorriqueños estudiaron el primer caso, en la literatura, del síndrome de Anton inducido por una sobredosis de opioides

El trabajo de cuatro años de los doctores Saidy A. Salem Hernández y Roberto Cardona Quiñones fue recientemente resaltado en la importante revista de medicina Neurocase.

El síndrome de Anton, una condición neurológica poco común, se asocia con daño cerebral en áreas específicas del lóbulo occipital y afecta la capacidad del cerebro para procesar la información visual, según el doctor Cardona Quiñones.

Como parte de su entrenamiento en psiquiatría en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, los residentes Salem Hernández y Cardona Quiñones trabajaron arduamente, desde el 2020, con un caso que cambió la perspectiva de ambos sobre los efectos devastadores del abuso de opioides; pues un joven, de tan solo 26 años, fue diagnosticado con el síndrome de Anton y Leucoencefalopatía Post Hipóxica Tardía tras una sobredosis.

Durante la atención conjunta del paciente por ambos equipos médicos (medicina interna y medicina psiquiátrica del Recinto) y el servicio de neurología, nos dimos cuenta de que tenía dificultades para ver, aunque él mismo no era consciente de ello. Esta revelación nos llevó a solicitar evaluaciones adicionales por parte de oftalmología, quienes apoyaron el diagnóstico del síndrome de Anton”, explicó la doctora Salem Hernández, quien fue supervisada por los doctores Jesús Muñiz, médico internista, y Joalex Antongiorgi, psiquiatra. 

“Este caso demuestra cómo el uso indebido de opioides puede afectar no solo la salud mental,sino también la física y neurológica. Es importante concienciar sobre los riesgos de estas sustancias y tratar integralmente la salud mental, incluyendo los trastornos de adicción”, comentó la doctora. 

El paciente también presentó Leucoencefalopatía Post Hipóxica Tardía (DPHL), que de acuerdo con el doctor Cardona Quiñones, suele ocurrir después de un período de falta de oxígeno prolongado en el cerebro, manifestándose semanas después del episodio, “como fue en el caso de nuestro paciente que experimentó anoxia (ausencia de oxígeno) cerebral debido a su sobredosis”, dijo. 

“Comenzó a presentar síntomas neuropsiquiátricos como psicosis y agitación semanas después del evento. La causa exacta de los síntomas neuropsiquiátricos tardíos requiere más investigación, pero se cree que pueden estar relacionados con cambios en la mielina y otras células cerebrales después de la falta de oxígeno”, detalló el doctor, quien al igual que la doctora Salem, prontamente iniciarán una subespecialidad en Neurología Cognitiva y Neuropsiquiatría en la Universidad de Boston. Esta es una disciplina que integra tanto la neurología como la psiquiatría y busca atender condiciones que van desde los trastornos del neurodesarrollo como ADHD y Autismo, hasta neurodegenerativas, como el Alzheimer y Parkinson.

Esto puede conducir a problemas como la anosognosia visual (falta de conciencia de la pérdida de visión) y la confabulación (crear historias falsas para llenar lagunas de memoria). Aunque DPHL incluye estos síntomas, generalmente no afecta áreas como la corteza cerebral, el cerebelo o el tronco cerebral, puede desarrollarse días o semanas después de una lesión anóxica aguda, como una sobredosis de opiáceos, como en nuestro caso”, continuó. 

Cardona Quiñones señaló que la comprensión -definitiva- de esta conexión entre el síndrome de Anton y el uso de sustancias requiere más investigación interdisciplinaria entre especialistas médicos, idealmente que fueran evaluados y manejados por neurólogos cognitivos y/o neuropsiquiatras. Desafortunadamente, dicha especialidad solamente cuenta con 400 de especialistas en todo Estados Unidos, y en Puerto existe hay solamente uno, precisó el doctor.

Explican sus roles en la investigación sobre el síndrome de Anton y los opioides

Para hacer posible este proyecto, que hoy forma parte de la literatura médica, ambos profesionales trabajaron activamente.

La doctora Salem identificó el caso y brindó un cuidado directo al paciente bajo la supervisión de sus facultativos. Asimismo, colaboró activamente con el equipo interdisciplinario del hospital para estudiar y analizar las posibles manifestaciones del caso, con el fin de ayudar a mejorar el cuidado del paciente. 

Por su parte, el doctor Cardona Quiñones, quien también estuvo involucrado desde el principio en la evaluación del paciente, decidió adentrarse en el estudio de esta condición poco común y logró establecer contacto con expertos en neurología cognitiva y neuropsiquiatría de instituciones destacadas como Lahey Beth Israel y Harvard University

“Para nuestra sorpresa, ellos se interesaron en colaborar con nosotros para desarrollar este caso, con el fin de aprender más sobre esta condición tan rara. Recibimos hasta una invitación a rotar en los Estados Unidos durante una electiva para poder desarrollar el proyecto aún más y exponernos al campo de la neuropsiquiatría. Todo este proceso, desde el seguimiento del paciente hasta el desarrollo y publicación del artículo, tomó alrededor de 4 años”, comentó. 

Coincidieron en sentirse honrados y emocionados por haber sido publicados en una plataforma tan importante como la revista Neurocase

“Además, nos llena de satisfacción saber que nuestro trabajo contribuirá al avance del conocimiento en el campo de la neurología y la psiquiatría, y esperamos que pueda ser útil para otros investigadores, médicos y profesionales de la salud mental”, sostuvo la doctora Salem Hernández, jefe de residentes administrativa durante el periodo del 2023-2024.

Ambos coincidieron en que este trabajo puede arrojar luz sobre las consecuencias significativas de la crisis de los opioides al explorar posibles vínculos entre el abuso de estas sustancias y condiciones neuropsiquiátricas poco comunes, como el síndrome de Anton y el DPHL

“La investigación sobre esta relación puede ayudar a sensibilizar sobre los riesgos asociados con el uso indebido de opioides, destacando la urgencia de intervenciones efectivas para prevenir daños cerebrales a largo plazo. Además, al profundizar en la comprensión de cómo los opioides pueden influir en la percepción visual y la conciencia de la enfermedad, podemos desarrollar estrategias de tratamiento más efectivas para aquellos que luchan con la adicción a los opioides y las complicaciones neuropsiquiátricas asociadas”, concluyó el doctor Cardona Quiñones, quien se ha desempeñado en el campo de la investigación en áreas de neurociencia.