Había turnos en los que tú lo que quieres es llorar”. Llorar, pero no necesariamente por tristeza, sino por agotamiento, impotencia y frustración. Así describe una enfermera la realidad que enfrentan muchos de los profesionales de la enfermería en hospitales en Puerto Rico.

Jornadas extenuantes sin horas de salida, dobles turnos continuamente, carencia de personal, carga emocional elevada, agotamiento psicológico y pobre remuneración económica son algunos de los factores laborales que afectan negativamente su salud física y mental. 

En el caso de Ana (a quien identificamos de esta forma para proteger su identidad) luego de más dos décadas dedicándose a cuidar pacientes, múltiples turnos y experimentar burnout, fue cesanteada sin previo aviso. 

Según el doctor Héctor Luis Concepción, psicólogo clínico, este personal, por la naturaleza de su trabajo, está expuesto a estrés crónico, lo cual, si no se maneja y se contemplan medidas preventivas, pudieran derivar en un deterioro de la salud mental del o la profesional. Pueden desarrollar síntomas asociados a la ansiedad clínica y cambios en el estado de ánimo. 

Investigaciones mencionadas por la doctora Irmarys Rosado Frau, psicóloga clínica, revelan que un 40 por ciento de enfermeros en entornos hospitalarios han enfrentado episodios de ansiedad y un 20 por ciento depresión, especialmente, tras las jornadas extenuantes que trajo consigo la pandemia por COVID-19.

“Algunos factores laborales que influyen negativamente en la salud mental del personal de enfermería es la deficiente remuneración económica para la alta demanda de trabajo, grandes cantidades de pacientes para el poco profesional, quemazón laboral y el síndrome del salvador, por el cual se siente responsabilizado de todos los pacientes”, explicó Rosado Frau.

Por su parte, la psicóloga y consejera, Irma De Jesús, mencionó que se ha identificado comorbilidad con la ansiedad y la salud física. Algunos llegan a padecer de hipertensión, diabetes y otras condiciones físicas, porque pasan largas horas sin comer o nutrirse adecuadamente, hacer ejercicios o tomarse un espacio para el autocuidado. 

“Ese agotamiento también está relacionado con la falta de autonomía para decidir, en ocasiones, si desean duplicar su turno o trabajar más horas. […] En muchos hospitales la política del overtime es obligatoria”, sostuvo.

A veces se convierte en una necesidad. Por ejemplo, madres o padres solteros o personas responsables del hogar, que deben ser el sostén principal de sus familias mientras enfrentan la crisis económica que atraviesa el archipiélago. 

Me sentía como en una fábrica: ver más pacientes en el menor tiempo posible. ¿Y el cuidado humano”, es lo que cuenta Ana. 

“El burnout es muy real” en los profesionales de la enfermería

“El burnout es muy real, lo puedo ver a diario en mi empleo dada a la sobrecarga, el estrés y cansancio que experimentan los enfermeros. Aparte, los sueldos que no van acorde con la cantidad de tareas y responsabilidad”, compartió de forma anónima otra enfermera, quien también aseguró que siempre ha tratado de priorizar su tiempo de vacaciones para evitar repercusiones mayores a su bienestar.

“Priorizar la salud mental de los enfermeros, dentro de un hospital, debe ser el norte de cada institución, ya que para cuidar a una persona enferma necesitas profesionales que estén estables emocionalmente. También vas a tener a un empleado contento, que no se ausenta y que puede cometer menos errores”, puntualizó. 

La enfermería es considerada consistentemente una de las profesiones que más se asocia con estrés, afirmó Concepción, y apuntó a elementos protectivos como clave a la hora de proteger al personal de enfermería. Entre estos; reducir la carga laboral y generar conciencia sobre el volumen de pacientes versus la cantidad de personal disponible. Establecer límites sobre las horas de turnos para promover descansos adecuados e implementar programas de ayuda al empleado (PAE) y acceso a servicios de psicoterapia, así como ofrecer grupos de apoyo, sesiones de “debriefings” y telepsicología. 

“Para incentivar la motivación y fortalecer el adiestramiento adecuado, se debe invertir en retención de personal con incentivos, educaciones continuas y salarios competitivos”, continuó. 

Por su parte, De Jesús habló de fomentar prácticas de autocuidado, como una mejor alimentación, priorizar un sueño reparador, actividades físicas y aprender técnicas para el manejo del estrés y gestión de emociones.

“Más allá de ser profesionales, somos humanos con necesidades particulares”, recordó la psicóloga consejera.

Finalmente, Rosado Frau enfatizó en que debe mejorar la remuneración económica, porque a veces hay enfermeros que tienen de dos a tres trabajos más para poder sobrevivir. Asimismo, mejores condiciones laborales y paquetes de beneficios que sean competitivos. 

“El trabajo de enfermería es agotador y el hecho de brindar mejores condiciones salariales a los enfermeros minimiza la tasa de mortalidad al evitar hacer demasiados turnos y, así, se brinda mejor calidad en los servicios”, concluyó la doctora.