Las experiencias traumáticas que los puertorriqueños han enfrentado en los pasados dos años y medio —entre ellas, el huracán María y los temblores—, podrían contribuir al desarrollo del síndrome de estrés postraumático ante los nuevos retos que el COVID-19 ha traído. 

En eso coincidieron por separado el psicólogo clínico Dr. Domingo Marqués Reyes, catedrático de la Universidad Carlos Albizu, y  la Dra. Karen G. Martínez González, directora de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

“Es bien importante que veamos el comportamiento de los puertorriqueños desde el contexto de que, en Puerto Rico, típicamente una emergencia es un huracán o una inundación”, explicó Martínez González al resaltar la experiencia traumática reciente que vivió Puerto Rico en el 2017 con las devastación del huracán María.

La psiquiatra, quien hizo las expresiones durante un programa del task force médico del gobierno para el manejo del COVID-19, explicó que parte de lo que “estamos viendo ahora mismo es que el pueblo puertorriqueño, en vez de enfocarnos en que esta es una crisis en la que la probabilidad de morir e infectarnos está ahí, nos estamos enfocando en tener lo que necesitamos”. 

No tener dinero para abastecerse con alimentos para un mes, depender económicamente de un familiar por la pérdida de ingresos o pensar que se acerca el pago de la renta del apartamento –por ejemplo–, tornan más vulnerables a los que pertenecen a la clase baja o media del país, puntualizó por su parte el psicólogo clínico, Marqués Reyes.

Por ejemplo, en Estados Unidos, una investigación periodística publicada por la organización sin fines de lucro “ProPublica” arrojó que más de un 8% de los hispanos y afroamericanos en zonas desaventajadas tanto económica como socialmente han padecido del síndrome del estrés postraumático en algún punto de sus vidas. 

En Puerto Rico, al igual que en María y durante los temblores, no todos enfrentan  las mismas circunstancias durante el evento traumático, resaltó Marqués Reyes. Por ejemplo, el que parte de la población trabaje desde el hogar, otros de manera presencial y otros simplemente no tengan empleo en medio de la pandemia, los coloca ante retos económicos muy distintos.

De otra parte explicó que las medidas de distanciamiento social no tan solo han trastocado la normalidad en la isla y han “revivido” las “heridas” del huracán María y los temblores, sino que traen consigo consecuencias adicionales.. Según explicó, los puertorriqueños enfrentan un “luto anticipatorio” en medio de la incertidumbre que sienten al preguntarse ¿qué sucederá? ¿me enfermaré? ¿morirá un familiar?

Luego del paso de María, uno de cada 14 alumnos en edad escolar sufrió del síndrome de estrés post traumático en la isla, según el estudio  “Exposición ante desastres y salud mental entre los jóvenes de Puerto Rico después del huracán María” que analizó a 96,108 estudiantes de escuela pública, cinco a nueve meses después del fenómeno.

“Es un miedo de algo que no sabemos ni dónde está”, expresó en referencia al novel coronavirus. 

“Es una perdida y un luto de la sensación de seguridad porque, al ser algo que no puedo ver y sobre lo que no tengo ningún control, no sé cómo está o cómo anda”, sostuvo el psicólogo. 

Marqués igualmente exhortó a tener cuidado con la sobre productividad. Si bien es cierto que es positivo distraerse y mantener la mente ocupada en medio de la vorágine de eventos que el mundo vive, sobrecargarse es una presión adicional para muchos de los que se encuentran concentrados en sobrellevar la pandemia. 

La psiquiatra, Brenda E. Matos Pérez, explicó que el síndrome de estrés postraumático surge cuando se ha vivido o presenciado un evento traumático. Por lo general, un evento se le clasifica como tal cuando ha ocasionado gran angustia en la persona. Los que sufren del síndrome tienden a evitar lugares, personas u objetos que puedan recordarles el evento. Igualmente, tienden a sufrir de flashbacks, pesadillas, irritabilidad, así como recuerdos constantes e inesperados. 

La psiquiatra, asimismo, aconsejó que para evitar el potencial desarrollo del síndrome de estrés post traumático, es importante seguir las recomendaciones brindadas por los entes oficiales, buscar información en las fuentes adecuadas, mantener una rutina saludable y agendar nuestro tiempo para mantenernos tranquilos

“Yo puedo estar expuesto a un evento traumático, pero yo no puedo evitar una condición”, puntualizó.

“Eso depende de cada persona en términos de cuán estable se encuentra emocionalmente para que ese impacto no sea tan detrimental psicológicamente”, concluyó.