En momentos en los que más personas buscan como alternativa el consumo de batidas de proteína en polvo, un nuevo estudio advierte sobre la presencia de plomo en más de 23 marcas famosas.
Es Mental conversó con especialistas sobre qué implicaciones tiene este hallazgo para la salud de las personas que la consumen.
Hace unos días, la organización Consumer Reports hizo un llamado a la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), a establecer límites estrictos sobre el contenido de plomo en marcas populares de proteína en polvo, esto luego de investigara la cantidad de metales pesados y tóxicos en 23 proteínas y encontrara que al menos dos tercios de los productos contenían plomo.
A diferencia de los medicamentos con receta o de venta libre, la FDA no revisa, aprueba ni prueba los suplementos (como estas alternativas) antes de que salgan a la venta, tampoco requieren que los fabricantes evidencian la cantidad de metales pesados que puedan contener, afirmó Brian Ronholm, director de política alimentaria de Consumer Reports.
“Es hora de que la FDA proteja a los consumidores y que haga que la industria rinda cuentas estableciendo límites estrictos sobre el plomo en estas proteína”, exige la entidad.
De acuerdo con la químico industrial, Krystal Claudio, el plomo es un metal pesado con alta toxicidad acumulativa, por lo que no tiene un nivel seguro conocido de exposición crónica. De hecho, exposiciones repetidas, aún en pequeñas dosis, pueden causar efectos en el sistema nervioso, renal, reproductivo, cardiovascular, entre otros, reiteró.
En poblaciones vulnerables, como los niños y/o embarazadas, los efectos sobre el desarrollo neurológico son significativos.
El plomo se acumula en tejidos (como los huesos o el riñón) y la exposición repetida, aunque sea en niveles moderados, puede con el tiempo alcanzar concentraciones tóxicas.
Además, pueden tener efectos sobre el cerebro y el sistema nervioso central. Daños que pueden tener como desenlace convulsiones, pérdida del control muscular y hasta el coma.
“Un consumo diario crónico de polvos de proteína con niveles elevados podría representar un riesgo mantenido, más allá del riesgo de una dosis aguda”, sostuvo Claudio.
No obstante, recordó que Consumer Reports dice que “no hay que alarmarse” si alguien ha usado estos productos ocasionalmente, pues la toxicidad aguda no es esperada en exposiciones esporádicas. El riesgo real ocurre a raíz del consumo continuo.
La intoxicación por plomo suele ser inesperada, ya que la sintomatología se confunde con otras enfermedades o trastornos. En 2021, la exposición de plomo causó más de un millón de muertes en todo el mundo, especialmente por las consecuencias cardiovasculares, sostiene la Organización Mundial de la Salud.
Este metal se emplea en muchos productos, como pinturas, soldaduras, vidrieras, vajillas de cristal, municiones, esmaltes cerámicos, artículos de joyería y juguetes, así como en algunos productos cosméticos y en medicamentos tradicionales.
En el 2023, una investigación sobre suplementos dietéticos de proteína en polvo (en el que se obtuvieron 47 muestras, entre marzo del 2021 a abril de 2022 en España e Italia) concluyó que la presencia de elementos potencialmente tóxico era inferior al 5 por ciento de los valores de referencia establecidos en estos países.
Sobre esto, la nutricionista-dietista Laida F. Cotto recomendó a las personas a no caer en una historia colectiva, más bien educarse al prestar atención a las etiquetas.
Explicó que, los suplementos de proteína, tanto vegetal como de suero, pueden contener plomo en niveles bajos, pero existe variabilidad significativa entre productos y fabricantes. Por tanto, exhortó a mirar los sellos plasmados en estos productos, como lo es el de la NSF (National Science Foundation) y USP (The United States Pharmacopeial Convention).
No obstante, dijo que estas etiquetas no son fáciles de conseguir y muchos fabricantes no cuentan con el capital suficiente, dijo la licenciada.
“No son muchas. Suelen ser caras y bien limitadas”, continuó.
Jóvenes consumiendo proteínas y otros suplementos
Una preocupación para el gremio de la salud y la nutrición es que hay poblaciones mucho más jóvenes consumiendo suplementos dietéticos y ya se ven consecuencias como cálculos biliares.
“Los adolescentes están en las etapas de que quieren crecer músculo y verse bien y empiezan a tomarse todos los suplementos y proteínas que ven por ahí. O más accesible resulta ser una mezcla de cosas que pueden convertirse en exceso de minerales que un cuerpo no necesita”, describió.
En una encuesta reciente, dos de cada cinco padres aseguraron que sus hijos adolescentes han consumido suplementos de proteína en el último año, siendo los varones los más que la utilizaron; todos o casi todos los días.
Se detalló, también, que muchas veces comenzaron la ingesta de esto dado a la presión social por tener un cuerpo musculoso.
Los especialistas, como Cotto, recomiendan a las personas a optar por incorporar otras fuentes de proteína, como lo es la vegetal, que incluye habichuelas, lentejas, garbanzos, guisantes, productos de soya (tofu, tempeh, edamame); frutos secos (almendras, nueces, pistachos), semillas (chía, calabaza, girasol, sésamo) y cereales integrales (quinoa, avena, trigo, arroz integral, amaranto, trigo sarraceno).





