La pobreza infantil en Puerto Rico podría reducirse dramáticamente a raíz del paquete de estímulo federal que la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó en mayo para mitigar el impacto de la pandemia del COVID-19, aseguró la directora del Instituto de Desarrollo Juvenil (IDJ), Anayra Túa López.

Sin embargo, esta reducción sería temporera, ya que las ayudas incluidas en este paquete, incluyendo el crédito para hijos, no son permanentes, según dicta la propia medida. 

 

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Como parte de una votación cerrada en la Cámara, la administración de Joe Biden anunció que las familias, incluyendo las puertorriqueñas, recibirán ayuda económica al radicar la planilla del año 2021.

Específicamente,  se aprobó el crédito federal para hijos o “Child Tax Credit” (CTC), que permitirá que las familias de menos de tres hijos puedan beneficiarse. Las familias podrán recibir $3 mil para niños de 18 años o menos y $3,600 para aquellos menores de 6 años.

Túa López, en una entrevista con Es Mental, aseguró que  esta legislación tendrá un mayor beneficio para Puerto Rico, pues la mayoría de sus residentes tienen menos de tres hijos.

Incluso, la directora del IDJ especificó que la ayuda económica impulsaría a que la participación laboral aumente, ya que la misma es para personas que trabajan.

Según un informe del IDJ del 2017, la pobreza infantil provoca que menos completen su educación, tengan peores condiciones de salud e induce que generen menos como adultos. 

Además,  en Puerto Rico seis de cada 10 menores viven en pobreza y, para el 2017, el 56% de los menores tenían padres sin empleos seguros o cumplían menos de 35 horas de trabajo semanales. 

La también doctora en salud pública aseguró que el fin de este paquete es disminuir la pobreza infantil a un 50% en Puerto Rico.

A juicio del economista Julio César Hernández Correa, el crédito federal para los hijos aprobado en la legislación federal no está garantizado a largo plazo. De hecho, subrayó que la redacción de la medida legislativa no es clara al detallar la duración de los fondos del CTC.

Sin embargo, Túa López aseguró que, como la aprobación de crédito menor fue aprobada mayormente por votos demócratas en la Cámara, su duración sería la misma del cuatrienio de la administración Biden, pero añadió que hay esfuerzos para hacerla permanente.

Según la propia legislación, este crédito por menor sería temporero y se aplicaría luego del 31 de diciembre de 2020, lo que significa que se solicitaría al llenar la planilla del año 2021.

Por la naturaleza del crédito que se le otorgaría a cada familia por menor y la falta de seguridad que se le provee a las familias de la duración de estos fondos, la presidenta del Colegio de Profesionales del Trabajo Social, la doctora Mabel López Ortiz, confirmó que no sería suficiente motivación para que las personas decidan abandonar ayudas gubernamentales, como la Tarjeta de la Familia, entre otras.

Sin embargo, Túa López puntualizó que hay un límite de ingreso para que una persona pueda recibir el crédito federal para hijos, razón por la cual entiende que sería factible recibir ambas ayudas de no sobrepasar el límite.

Reiteró que el estímulo motivará a las personas a integrarse al mundo laboral, facilitando llevar sus años iniciales en el trabajo con mayor agilidad económica.

Por su parte, López Ortiz determinó que a raíz de tales limitaciones, específicamente por el peligro de perder las ayudas económicas gubernamentales, muchos padres o tutores legales podrían recurrir a trabajos donde generen ganancias no registradas.

Precisó que la legislación, que definió como un “aliciente económico”, se va a ir en todos los aumentos de precio en las facturas de agua potable, energía eléctrica y plan médico.

“El sistema juega con nosotros con una mera percepción de que algo va a llegar para llenarnos nuestros bolsillos, pero necesitamos mucho más que eso”, alertó.

A su vez, el también profesor de la Universidad Puerto Rico Recinto de Mayagüez coincidió con la trabajadora social al añadir que se complica aún más por la diferencia entre la planilla de Estados Unidos y la de Puerto Rico.

Hernández Correa señaló que, a pesar de que para fines de recibir la ayuda económica se ideó que las personas llenen ambas planillas, tanto la federal como la de Puerto Rico, no es tan fácil como se presenta. Especificó que no se va a lograr el que tantas familias como se desea reciban las ayudas que se ofrece por la complejidad de tal proceso.

No obstante, declaró que actualmente los economistas abogan para que se cambie la planilla de Puerto Rico, y que esta sea igual o que tenga un  valor equitativo a las de las demás jurisdicciones.

Hernández Correa explicó que, aunque esta medida sería una herramienta temporera para mejorar la calidad de vida de núcleos familiares alrededor de la isla, este dinero puede ser invertido en aspectos que puedan ser permanentes, como por ejemplo, pagar o completar el pago de una mejor educación a sus hijos durante la elemental o superior.

Túa López comentó que es fundamental que las personas sepan que se están proveyendo tales ayudas económicas, aunque no sean permanentes aún. 

También, estableció que la medida es solo el inicio para poner a Puerto Rico al nivel de otros países como Brasil, México y Finlandia, que le proveen ayudas económicas a sus residentes por tener hijos, incentivo que, según la experta en salud pública, es el más efectivo para reducir la pobreza infantil.

Tal asistencia federal incluye además un pago de $1,400 dólares, a las familias que generen menos de $80 mil dólares anuales.

También incluirá otras ayudas como: la posibilidad de acoger dentro de ella a los familiares mayores de edad como dependiente, Fondos de Ayuda de Emergencia para la Educación Superior, un incentivo de $119 para estudiantes por alimento, entre otros asuntos.

“La media de ingreso en Puerto Rico es de $19 mil anuales; por ende, esta medida va a ayudar a la vasta mayoría del país, específicamente aquellas trabajadoras, y para eso mismo es que estamos trabajando”, concluyó Túa López.