Los casos de psicosis causada por el uso de la marihuana han aumentado en Puerto Rico, sobre todo en los adolescentes, quienes están más propensos a desarrollar trastornos psicóticos, aseguró el psiquiatra de niños y adolescentes Ángel Vega, quien también se especializa en tratar adicciones.
Según Vega, el trastorno psicótico “es una categoría que se utiliza para describir enfermedades mentales graves”. Cuando se trata del síntoma de psicosis se hace referencia a una pérdida de contacto con la realidad, en donde una persona puede experimentar delirios, alucinaciones y pensamientos desorganizados que creen ciertos.
Entre los trastornos psicóticos se encuentran el trastorno esquizofreniforme, trastorno psicótico breve, trastorno delirante, trastorno esquizoafectivo y trastorno psicótico inducido por una condición médica o por sustancias, que, de continuar su uso, podría evolucionar a un trastorno psicótico como la esquizofrenia.
“He visto un aumento (de psicosis) y veo mensualmente uno o dos casos”, afirmó Vega.
“Se ha visto un aumento significativo. Mensualmente recibo pacientes que presentan esa psicosis, y muchos de esos son adolescentes, que son los más vulnerables, […] están en ese proceso de desarrollo y están más propensos a desarrollar un trastorno psicótico”, añadió.
Por tanto, mientras más temprano comienza el uso de marihuana en una persona, más riesgo tiene de padecer psicosis persistente.
“A corto plazo (la psicosis) es un evento que le causa mucha ansiedad y le puede causar mucho miedo a la persona que experimenta los síntomas, como a su familia inmediata, porque están viendo una conducta y una respuesta emocional que nunca antes habían tenido”, comentó Víctor Torraño, psiquiatra de adultos y asesor en la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA).
Los síntomas producidos por el consumo de cannabis, incluyendo la psicosis, pueden desaparecer con su desuso y descontinuación, aunque su uso frecuente podría hacer que no remitan.
“Existe la posibilidad […] que la exposición continua a la droga pueda hacer que estos síntomas no remitan, sino que la persona continúe con síntomas psicóticos […] una vez deje de usar la sustancia o inclusive con el uso de medicamentos para tratar los síntomas”, añadió Torraño.
Vega sostuvo que hay investigaciones en las que se ha observado que el riesgo de desarrollar psicosis para las personas que utilizan (marihuana) constantemente es aproximadamente 6 veces mayor, mientras que “el riesgo es doble de recibir un diagnóstico de esquizofrenia”.
Abundó: “Cuando ya tienen un trastorno inducido por sustancias, usualmente ya a los dos o tres años, el 24 a 32 por ciento (de las personas) reciben un diagnóstico de esquizofrenia”.
Vega, quien apoya la legalización de la marihuana recreacional, pero no su medicalización, dijo que el incremento en casos de psicosis inducida por marihuana se debe a la reducción del costo de la marihuana no sintética al ser legalizada para “fines médicos”.
En esencia, Vega asegura que “nada fumado es medicinal”, como le dice a sus pacientes.
Torraño aseguró que la psicosis inducida por sustancias “es más común de lo que sospechamos, en el sentido de personas adultas que tienen sintomatología de estar fuera de contacto con la realidad, o sea de estar psicótico”.
“Si escudriñamos y hablamos con el paciente y su familia, vamos a encontrar el uso temprano de distintas drogas, incluyendo marihuana, donde inicialmente la persona desarrollaba los síntomas, pero estos síntomas remitían […] y, eventualmente, estas personas desarrollan síntomas que no se van”.
Las edades más vulnerables para desarrollar un trastorno psicótico por cannabis son de 16 a 25 años, situación que posteriormente, puede provocar un deterioro mental.
Los efectos secundarios de la marihuana en jóvenes
La psiquiatra de niños y adolescentes, Lelis Nazario, dijo que el uso de marihuana podría afectar el recorte de conexiones neuronales que no son efectivas en el cerebro de un adolescente.
Detalló que se ha visto una disminución de materia gris en el cerebro de usuarios de cannabis en comparación con personas que no son usuarios. Asimismo, desglosó que el uso de marihuana puede afectar el cerebro, el estado de ánimo, el movimiento, la memoria, la cognición y las emociones.
Por su parte, el THC, principal ingrediente psicoactivo en la marihuana, puede causar daño en el hígado, órganos reproductivos masculinos, problemas gastrointestinales y cambios en la digestión así como problemas respiratorios.
Según la directora del Programa de Oportunidades en Recuperación con Tratamiento Integrado (PORTI), en donde manejan primeros episodios psicóticos, los adolescentes se encuentran particularmente vulnerables por el consumo de cannabis debido a la etapa de desarrollo en la que se encuentran.
Lo que pasa es que en la adolescencia el cerebro de un joven se encuentra madurándose, o como dijo Nazario, en su proceso de “poda” antes de la adultez.
En la niñez, Nazario detalló, una persona desarrolla conexiones neuronales. Entonces, en la adolescencia “se recortan conexiones que no funcionan bien para dejar en el cerebro del adulto conexiones más efectivas”.
Ese proceso puede ser interrumpido negativamente con el uso de marihuana.
La marihuana como un problema de adicción
Como especialista, Vega ve pacientes con diferentes tipos de adicción. Sin embargo, no todos lo reconocen.
Ese es el caso para sus pacientes con adicción al cannabis. Esto, que parte de cómo la sociedad puertorriqueña ve el cannabis y su potencial peligrosidad, afecta el tratamiento y las herramientas que una persona puede recibir.
“La percepción es que la marihuana es algo natural, es algo que no causa adicción, inclusive cuando ya sabemos que sí puede causar adicción, pero la realidad es que no sabemos cómo nosotros vamos a reaccionar o vamos a responder cuando estemos bajo los efectos de esta sustancia así […] no sabemos si va a tener un efecto que nos puede causar hasta la muerte”, dijo Torraño.
Vega, quien comentó que recibe pacientes que tanto reconocen o no reconocen su adicción, en ocasiones minimizan su problema, cuando en realidad lo que describen son síntomas de retirada de una persona que padece de adicción.
Entre ellos se encuentran la irritabilidad, ansiedad, insomnio y falta de apetito.
Nazario comentó que tras la realización de estudios científicos a largo plazo se ha encontrado que, debido a altas concentraciones de THC en la marihuana actual así como su uso frecuente, una persona puede desarrollar adicción a la marihuana.
Cómo la sociedad actualmente ve la marihuana
Lo que piensa cada generación es diferente y eso aplica a lo que piensan sobre el cannabis.
La generación Baby Boomers (personas que nacieron entre 1946-1964) comúnmente consideraba la marihuana como peligrosa, por lo que sus hijos, mayormente de la generación Millennials (personas que nacieron entre 1981-1996), pensaban lo mismo durante su adolescencia.
Esto se debe a que “el uso de sustancias va acorde con la percepción de peligro de la sociedad”, expresó Vega.
No solamente la idea sobre el cannabis ha cambiado, sino que su accesibilidad y potencia han incrementado y, ahora, más jóvenes y adultos sufren el riesgo de tener psicosis tras su uso frecuente.
Vega compartió: “Cuando yo era pequeño, la marihuana era lo malo, lo peor, la lechuga del diablo. Asimismo, para nuestros padres eso era lo que creían y muchas veces va por la generación de riesgo. Lo que tus padres consideran peligroso, pues tú, como adolescente, lo consideras peligroso”.
Esto va a la par con el comportamiento que exhibe un pariente o amigo de un adolescente en relación a cualquier sustancia peligrosa o adictiva, explicó Vega.
Por tanto, si un adolescente ve a un adulto consumir cannabis, alcohol o cigarrillos, podría entender que no es tan peligroso y que también lo puede consumir, aumentando así su riesgo de utilización.




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