La ketamina es un anestésico disociativo que crea una sensación de desapego del dolor y del medioambiente, que está siendo estudiada como potencial tratamiento para diversas condiciones de salud mental, y una doctora boricua se ha puesto a la vanguardia de la terapia para aplicarla en Puerto Rico.

Se trata de la joven residente de psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), doctora Paulina D. Rullán, quien en su determinación por apoyar la salud mental y tratar de diversas formas la depresión, acaba de obtener la certificación en Psicoterapia Asistida por Ketamina (KAP). Rullán, quien recibió la Beca de la Comunidad Negra, Indígena y de Color (BIPOC), otorgada por el Centro de Entrenamiento de Ketamina (KTC), para el entrenamiento, se convierte en  una de los primeros médicos en Puerto Rico en alcanzar esta certificación.

“Lo que me motivó más que nada a trabajar con este tema es la necesidad palpable que tenemos en el campo de la salud mental de contar con herramientas nuevas, a veces  no tradicionales, que puedan ser efectivas para proveer alivio a personas que no logran sanar de sus padecimientos emocionales con las herramientas que tenemos al día de hoy”, explicó.

La investigación científica ha explorado el uso de psicodélicos junto a la psicoterapia por décadas, y la característica de la ketamina, la cual es disociativa y de manejo de dolor, es quer ayuda a que las personas puedan explorar de una manera más segura y abierta sus emociones y quizás memorias guardadas. La ketamina es definida como un tipo de alucinógeno, de acuerdo con la Administración de Control de Medicamentos de los Estados Unidos. 

Según Rullán, la ketamina tiene efectos transpersonales y biológicos, y funciona a través de múltiples mecanismos, aunque predomina actuando por el receptor NMDA, en el sistema glutamatérgico, encargado de regular la excitación neurológica en el sistema nervioso humano.

“La ketamina está aprobada para utilizarse como anestesia. Es un medicamento que se ha utilizado ya por muchísimo tiempo como anestesiante, y se utiliza en este contexto más, y ahora se ha estado investigando su potencial de uso en dosis subanestesiantes para lo que se conoce como la depresión resistente a tratamiento, para ideas suicidas, para trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés postraumático y hasta para el abuso de sustancias”, explicó. 

En el 2019, la organización aprobó una versión de ketamina llamada “Esketamina Spravato”, un spray nasal utilizado para tratar la depresión resistente al tratamiento en adultos, así como la depresión mayor severa que se presenta con ideas o comportamientos suicidas. Este es aprobado para uso exclusivo sólo por proveedores de salud certificados. Y en estos casos, es aprobado que se utilice conjunto a medicamentos antidepresivos. 

La futura psiquiatra aclaró que la ketamina en otras formulaciones aún no está aprobada por la FDA para utilizarse en tratamiento de condiciones psiquiátricas, pero sí se está investigando. 

“El FDA no ha determinado que la misma sea segura o efectiva para estos usos no aprobados todavía. Y además, al ser no aprobada por el FDA, no es cubierta por las agencias aseguradoras, lo cual hace el medicamento más costoso”.

Por tanto, cuentan con la necesidad de, como especialistas, llevar a cabo más estudios de ensayo clínico para poder solidificar los beneficios versus riesgos del tratamiento y entonces puedan ser aprobadas eventualmente por el FDA, para así tratar condiciones psiquiátricas.

Con esto mencionado, la doctora explicó a Es Mental que la ketamina induce a estados de conciencia no ordinarios, y el set and setting (actitud y entorno) son vitales en esta terapia.

Rullán sostuvo que es muy importante que cómo proveedor de salud la actitud y el entorno del paciente sea cultivado previo a la administración, pues la ketamina puede crear experiencias psicodélicas y se pueden identificar como una mente o un alma, lo que son estados vulnerables en los cuales, como proveedores, han de asegurarse que sean sostenidos. 

Etapas de la psicoterapia asistida por ketamina:

  1. Preparación / evaluación médica, discusiones con médicos y terapistas: Es en esta etapa cuando se llevan a cabo varias sesiones de psicoterapia, donde se recopila información y perspectivas valiosas en torno a los conflictos de la persona, sistema de valores, noción de sí mismos, significado de su vida. “Usualmente, lo que se hacen es por lo menos 10 horas de psicoterapia previo a la sesión de la ketamina, para poder establecer esa relación, esas metas psicológicas, emocionales y espirituales”. 

Es la etapa en la cual se crea una confianza y entendimiento relevante entre paciente y terapista  para pasar a la segunda etapa. 

  1. Administración de la ketamina: Etapa que  consiste en administrar la ketamina, donde depende la ruta de administración, sea intravenoso, intramuscular, sublingual o intranasal, la experiencia puede durar de 15 minutos a 1 hora. En dicha sesión se crea un ambiente acogedor, y lo más relajante posible donde la persona estará usualmente acostada con una visera en los ojos, conjunto a un playlist de música curada intencionalmente para sostener la experiencia. 

Luego de 45 minutos, la persona comienza, gentilmente, a regresar de la experiencia para entrar en un periodo de recuperación en el cual regresa poco a poco a su realidad. En esta etapa final, la doctora explicó que la persona comienza a describir su experiencia y junto al terapista se hace una discusión e interpretación de la experiencia vivida. 

“Luego de esta sesión la persona se va a descansar y se le invita a que tome sus anotaciones sobre la experiencia durante esa noche”. 

  1. Integración: Es en la etapa final, la cual, según Rullan, es la más importante. Se trata de la integración de esta experiencia, en ella se lleva a cabo psicoterapia en grupo, se proveen de tres a cinco horas de psicoterapia, luego de la sesión con la ketamina, para, entonces, apoyar a las personas a interpretar e integrar las experiencias que tuvieron con la ketamina en su diario vivir. 

“Esta experiencia puede ser muy profunda y poderosa”, sostuvo. 

Es bien importante destacar que esta terapia no es para todo el mundo. De hecho, la literatura ha demostrado que para lo que más se ha visto ser beneficioso ha sido en casos de depresión resistente a tratamiento y ayuda en ideación suicida en personas con depresión mayor severa. 

Rullán destacó que es importante reconocer que esto es una terapia experimental por el momento, y muestra mucho potencial, más aún no está aprobado por el FDA. 

Además, explicó que la ketamina puede tener contraindicaciones y por ello ha hecho hincapié en que sea evaluado por un médico. Esto para asegurarse de evitar tener contraindicaciones psiquiátricas o físicas. 

También, compartió que la ketamina tiene un potencial para ser abusada si no se utiliza en un contexto correcto.

La especialista sintetizó mencionando que es emocionante la posibilidad de encontrar y apostar nuevas modalidades de tratamiento para ayudar a las poblaciones que no han respondido los tratamientos disponibles.