¿La infidelidad podrá disminuir a raíz de la cuarentena por el COVID-19?  La realidad es que, aunque existen herramientas para seguir con esta práctica de forma virtual, es mucho más difícil que se den los encuentros en persona.

Así lo señala una columna publicada en The Guardian, donde la columnista australiana Brigid Delaney relata cómo ha ido cambiando la cotidianidad de la vida tras la emergencia que ha afectado al mundo. Los cambios van desde los padres pasando más tiempo con sus hijos hasta infidelidades más difíciles de concretarse por no tener el mismo escenario de antes.

Delaney opinó que las infidelidades han disminuido porque los infieles ya no pueden decir las mismas excusas que antes para poder justificar, por ejemplo, sus llegadas tarde a la casa. Decir que van a tomar una copa con un colega al salir del trabajo ya no es posible porque los bares están cerrados y la gente, en su mayoría, no están trabajando o lo hacen desde el hogar.

En países como Australia, la persona que quiera tener una aventura, sencillamente no tiene un lugar donde tenerla porque los hoteles se han convertido en centros de cuarentena, según la columnista. A los infieles también les preocupa ser descubiertos con el seguimiento de contactos o “contact tracing” que se hace para seguir el rastro de las personas que tuvieron contacto con un infectado con COVID-19.

Posible aumento en infidelidad virtual

Cuando de sexo casual o al menos darse un beso con alguien se trata, la columnista menciona que las personas podrían recurrir a las aplicaciones para citas, pero opinó que no cree que nadie esté interesado en conocer a nadie, en ningún lugar, en los próximos meses.

Sin embargo, la plataforma de encuentros extramaritales Gleeden, la que cuenta con 6.6 millones de usuarios y representación en varios países de Europa y Estados Unidos, indicó que desde que comenzó la emergencia por el COVID-19 han experimentado un crecimiento de un 160% en las conexiones y suscripciones. Según una encuesta realizada por Gleeden, el 100% de los hombres han recurrido a las infidelidades virtuales porque “necesitan distraerse” del tiempo que pasan con sus familias o parejas. El 50% de los hombres se conectan en la noche, mientras que el 50% de las mujeres lo hacen temprano en la mañana.

El periodo en que los usuarios pasan en Gleeden se duplicó, pasando de dos a tres horas conectados. Los lugares favoritos para usar la plataforma son el baño, con un 33%, y sus habitaciones, con un 67%.

La infidelidad virtual puede ser peligrosa, según un artículo de La Mente es Maravillosa, porque hay personas que solo la experimentan buscando sentir la adrenalina de lo prohibido o para probar su capacidad de seducción. También, la virtualidad puede ser engañosa, ya que es muy fácil construir imágenes idealizadas de las personas cuando solo se tiene contacto por Internet.

Entre los hombres y las mujeres existe una gran diferencia entre lo que piensan sobre la infidelidad virtual, de acuerdo a un estudio llevado a cabo por Guadano y Sagarin en 2010. La mayoría de las veces, los hombres no llegan a catalogar las relaciones virtuales como infidelidad. Sin embargo, «cualquier tipo de relación sexual, incluyendo el sexo en línea, lo perciben como una traición».

Por su parte, las mujeres piensan que la infidelidad por Internet es una infidelidad real.