El sarampión -una enfermedad controlada hace casi tres décadas atrás mediante la inoculación- acecha nuevamente a los no vacunados, como es el caso de Texas, donde murió un niño y comenzó un brote por la enfermedad entre los que se oponen a vacunarse.

A pesar de que Puerto Rico se encuentra en un riesgo menor de un brote por sarampión, a diferencia de otras jurisdicciones con una tasa de vacunación inferior; en la medida que se permita que menos personas se vacunen por razones religiosas o personales, el riesgo aumentará, advirtió la doctora Gredia Huerta Montañez, expresidenta de la Academia Americana de Pediatría. Las poblaciones más afectadas podrían ser los menores de edad y las mujeres embarazadas, añadió.

El brote ocurre en tiempos en los que líderes de gobierno en Puerto Rico y Estados Unidos buscan la flexibilización de las responsabilidades de los padres y encargados sobre la vacunación, mediante la “Ley del Derecho Fundamental a la Libertad Religiosa en Puerto Rico” y la designación de Robert Kennedy -conocido teórico de la conspiración sobre las vacunas- como secretario de Salud federal. 

Actualmente, el Departamento de Salud de Texas identificó 124 casos desde enero de 2025, de los cuales 119 son personas no vacunadas, o que no conocen su estado de vacunación, y 5 vacunados. “Al disminuir la inmunidad colectiva, obviamente las enfermedades resurgen”, apuntó el doctor Diego Sainz de la Peña, jefe de pediatría del Hospital Auxilio Mutuo en entrevista con Es Mental.

En Puerto Rico, el 94% de los niños de kínder cuentan con las vacunas necesarias y solo un 2% de los niños y niñas cuentan con una excepción de no vacunarse, informó la doctora Iris Cardona, principal oficial médico del Departamento de Salud en entrevista con Radio Isla. Según Cardona, el porcentaje mínimo necesario para lograr una inmunidad colectiva es el 94%, con el que cuenta el País.

Con la manera que se viaja hoy en día, de continente a continente, de estado a estado, se transmite fácilmente si la población no está protegida, que es el problema”, señaló Sainz de la Peña sobre la posibilidad de que la enfermedad llegue a la Isla a través de poblaciones infectadas en Estados Unidos y otros países.

Vital la vacunación contra el sarampión

Aunque el sarampión es una enfermedad que afecta a todas las personas, la vacunación contra el padecimiento se debe administrar al año y otra dosis a los 4 años de haber nacido el niño o la niña; sin embargo, en la adultez se debe hacer una medición de anticuerpos contra el sarampión para corroborar si está el individuo está inmunizado, explicó Sainz de la Peña.

De igual forma, de no haberse vacunado en la niñez, las personas pueden obtener la inoculación en la adolescencia o adultez, informó Huerta Montañez. 

“Vamos a suponer que hay un brote de sarampión en una comunidad de Guaynabo, aquellos niños que tengan menos de 1 año, que son los que no están vacunados todavía, habría que vacunarlos. Cuando tú tienes un brote en una comunidad, se vacuna a todo el mundo, no importa la edad para que se detenga el brote”, indicó Sainz Peña.

Desde oficinas pediátricas hasta farmacias de cadena, el médico aseguró que la vacuna está accesible para todo el que se desee inmunizar.

La ciencia es clara y ha sido clara siempre de que la vacunación contra el sarampión y otras enfermedades no solo son seguras, son efectivas, y desgraciadamente los grupos antivacunas han estado tratando de llevar el mensaje equivocado, probablemente, más por conveniencia de que ellos no se quieren vacunar y quieren más gente que piense igual que ellos para que sea un grupo de poder”, opinó Sainz de la Peña.

Igualmente, la expresidenta de la Academia Americana de Pediatría advirtió que, a base de su experiencia, ha notado un aumento en la cantidad de padres, madres y encargados que se niegan a vacunar a sus hijos e hijas. 

La pediatra aseguró que “es un privilegio” contar con una vacunación accesible contra el sarampión en Puerto Rico, ya que en otros países con servicios médicos insuficientes la mortalidad por el sarampión es mayor. Actualmente, por cada 1,000 niños infectados, se espera la muerte de uno o dos pacientes.

Las complicaciones por sarampión pueden incluir desde pulmonía hasta encefalitis, lo que podría resultar en la muerte del paciente, aseguró Sainz Peña.