Puerto Rico se posiciona en la actualidad entre los primeros diez países más desiguales a nivel mundial y el primero entre las jurisdicciones de los Estados Unidos con niveles significativos de pobreza, confirman los hallazgos del primer Informe Local Voluntario para la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, elaborado por la Fundación Comunitaria de Puerto Rico y Mott Foundation. 

La Agenda 2030 es un proyecto de relevancia y esencial para los países miembros de la ONU con la finalidad de erradicar la pobreza y las desigualdades a nivel global. Por primera vez en el archipiélago, la Fundación Comunitaria de Puerto Rico, con el apoyo de Mott Foundation, asumió el reto de recopilar y analizar los datos para la creación del importante informe.  

Los hallazgos, que se dieron a conocer recientemente, hacen hincapié sobre los altos niveles de pobreza que enfrenta la Isla, con una tasa de pobreza entre las personas 41.7 por ciento, en las familias de 38.8 por ciento, y en menores de 18 años de 57.6 por ciento. Esto contrasta, significativamente, con la reportada en Estados Unidos en el 2022 (12.4 por ciento). 

El documento destaca, además, que entre los índices Gini de desigualdad, en el 2019 Puerto Rico superaba las tasas de desigualdad de los Estados Unidos, posicionándolo entre los diez países más desiguales en todo el mundo. 

Factores como los índices de pobreza, la inseguridad alimentaria, las consecuencias del impacto ambiental, la brecha racial y la violencia de género contribuyen a esto. 

Sobre este último, el informe recopila datos que plantean que son las mujeres las más afectadas por la violencia doméstica y los delitos sexuales, con números del 2022 que señalaban 5,971 casos de violencia intrafamiliar hacia la mujer, en compasión con 1,175 hacia el hombre. Mientras que para el mismo año se registraron 1,174 delitos sexuales contra las mujeres y 394 hacia el hombre.

Asimismo, la brecha de género se manifiesta en los mercados laborales con una tasa de participación laboral de las mujeres de 36.9 por ciento, 51.5 por ciento de hombres. 

“Estamos fuera del mercado de trabajo. Esto no es algo que ocurre hoy, es una mujer que no va a tener un sistema de retiro, de salud y que son situaciones que se complican con el paso del tiempo”, sostuvo la investigadora del proyecto, Palmira N. Ríos, quien explicó a Es Mental que a la hora de recoger los datos se toparon con diferentes obstáculos por la falta de estadísticas actualizadas en la isla.

De otra parte, otras desigualdades enumeradas en el documento son las que viven los adultos mayores a raíz del edadismo, los riesgos enfrentados por los inmigrantes y la intersección de las brechas raciales de la población sin hogar, en especial de los jóvenes. Un fenómeno también reconocido como el sinhogarismo juvenil. 

“De los hallazgos de personas sin hogar, los jóvenes que están en la calle, en su inmensa mayoría, son afrodescendientes”, reiteró Ríos.

La investigadora recordó que los hallazgos de este proyecto deben ser un llamado para actuar con urgencia. Recordar, sobre todo, que hacerlo en alianza y en colaboración con entidades y organizaciones sin fines de lucro puede hacer la diferencia. 

De hecho, el informe subraya que las organizaciones de base comunitaria “pueden jugar un papel medular” en la implementación de esto y que la creación de “una gran alianza” puede facilitar la conformación de una agenda de trabajo exitosa.

El presidente y oficial ejecutivo de la Fundación Comunitaria, Nelson I. Colón Tarrats, dijo que proyectos como el informe muestran las realidades que se experimentan y cuáles son las rutas para erradicarlas. Entre estas, la vía legislativa, con el desarrollo de políticas públicas (que tengan en cuenta los diversos aspectos que dan paso a las desigualdades), la judicial y la visión comunitaria, que podría promover el denominado capital comunitario (recursos, acciones y proyectos) y con esto reducción de las desigualdades. 

Colón Tarrats mencionó que la salud mental, asimismo, se ve afectada por estos factores que experimentan los ciudadanos en su cotidianidad. 

“La idea de verse en una corriente que te lleva a propósitos de reducción de desigualdad y construcción de una sociedad de bienestar, se va a producir un mayor estado de bienestar emocional y social”, puntualizó. 

Agregó que: “Cuando tú logras ese estado de bienestar, es porque la inequidad en una sociedad se ha reducido y porque  todos y todas vemos posibilidades de desarrollo para nosotros y nuestra familia”, comentó Colón Tarrats.

Actuar en alianza y mediante colaboraciones entre el gobierno, el sector privado y sectores no gubernamentales puede hacer la diferencia para cambiar el panorama actual de Puerto Rico, pues se trata de una agenda compleja, que requiere la participación de múltiples sectores que tengan en común la lucha contra la pobreza y protección del ambiente, asegura el informe. 

“Este documento nos da la oportunidad de convocar a Puerto Rico, las instituciones, las asociaciones profesionales, los médicos, los sindicatos, las universidades, entre otros, para comenzar a mirar qué podemos hacer como país y encaminarnos en la reducción de esas brechas”, concluyó el presidente de la Fundación Comunitaria.