“No hay salud mental bajo un genocidio. Estamos perdiendo mucha gente en esta masacre, hay bombardeos, hay hambre. No podemos ni siquiera estar de luto por todo lo que hemos perdido”, son las palabras de Libre X. Sankara, un boricua que hace poco más de un año se desempeña como trabajador humanitario en Gaza, en donde se experimenta a diario un escenario de dolor, destrucción y desplazamiento forzado. Pero sobre todo, un colapso en la salud mental.
Mientras la comunidad internacional continúa dividida entre la condena y la indiferencia, sobre 62 mil palestinos han sido asesinados en Gaza por las fuerzas de Israel desde octubre del 2023. De estos,18,885 han sido niños y niñas, según reportes.
“Es demasiado difícil vivir aquí. Siempre hay bombardeos. Otro.. ahora mismo”, relató Sankara mientras en el fondo se escucha un estallido. Sankara lleva 16 meses en su rol humanitario en una organización que brinda agua potable a los ciudadanos.
“Los gazatíes han sido desplazados forzosamente, han perdido sus familiares, no tienen acceso a comida, agua potable. Viven en tiendas de campaña”, continuó describiendo lo que ve a diario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en diversas ocasiones sobre el devastador efecto que esta crisis humanitaria tiene y tendrá sobre las personas. Especialmente, como detonante ansiedad y depresión en poblaciones pediátricas, quienes están entre los grupos más vulnerables.
Gaza: generaciones enteras rotas por la violencia
Pero lo que ocurre en Gaza no es un evento traumático aislado. Son generaciones enteras nacidas, criadas y rotas dentro de una estructura de violencia que no cesa desde el 1967, recordó el doctor Domingo Marqués, psicólogo clínico y catedrático de la Universidad Albizu.
“En el caso de Palestina, el trauma no es post porque nunca ha terminado. Es continuo, acumulativo, intergeneracional. Las secuelas se manifiestan como sufrimiento social colectivo y no como un simple diagnóstico individual de PTSD. Investigaciones nos indican que aplicar el modelo clásico de trauma desarrollado en el norte global (individual, episódico, clínico) es no sólo inadecuado, sino deshumanizante”, señaló.
Aseguró, además, que lo que se experimenta en Gaza es un duelo permanente y un desarraigo social y cultural que mutila las posibilidades de reparación.
“El que sobrevive sigue una vida que no es digna, es puro sufrimiento y ese acostumbramiento forzado, esa hipervigilancia que nunca cesa, afecta cómo se crían los hijos, cómo se confía en el otro, cómo se ama, cómo se duerme”, dijo el doctor Marqués.
Sobre todo la niñez, testigo de la muerte diaria, el hambre, las amputaciones, la deshidratación, el mutismo por terror y ese insomnio cotidiano que se ha vuelto rutina.
Antes del 2023 los estudios confirmaban que el 53 por ciento de los niños de Gaza presentaban síntomas de estrés postraumático. Hoy, según el psicólogo clínico, ese número es indudablemente más alto y, desafortunadamente, están creciendo en un mundo que les ha robado su infancia.
“Muchos han perdido a sus padres, hermanos o escuelas. Otros han sido testigos de escenas que ningún adulto podría procesar sin quebrarse. Hay reportes recientes que documentan mutismo, temblores, enuresis nocturna y confusión en niños tan pequeños que aún no saben escribir su nombre”, señaló.
Añadió que lo que enfrentan estos futuros adultos son síntomas de trauma complejo, internalizados sin posibilidad de procesamiento. Muchos crecerán sintiendo que el mundo los observó sufrir en silencio y “la sensación de abandono colectivo es una de las heridas más difíciles de sanar”.
“Como psicólogo clínico especializado en trauma me niego a hablar de Gaza únicamente desde la categoría clínica. Aquí no basta con decir “hay que darles terapia”. Lo que hace falta es un alto al fuego, justicia y dignidad. Es imposible hablar de salud mental si no hay agua, pan ni escuelas. Es imposible sanar mientras siguen cayendo bombas, si te acribillan al buscar agua, harina, comida”, continuó Marqués.
Pese a que Gaza se hunde en un panorama escalofriante, Sankara denunció la existencia de un bloqueo mediático y que no se está documentado la realidad. Por el contrario, se han asesinado a los pocos periodistas que hacían su trabajo.
Sobre esto el profesor en psicología, el doctor Eduardo Lugo, dijo que los mismos medios de comunicación tienen mucha responsabilidad al reportar lo que ocurre en Gaza y, hasta ahora, han hecho una labor muy pobre.
La información que se recibe en la actualidad es raíz de lo que se sube a las redes sociales, cuyos algoritmos muestran imágenes de horror y, asimismo, discursos deshumanizantes que buscan justificar la atroz situación, dijo.
“Hoy más que nunca, debemos ser críticos de lo que leemos y escuchamos. No debemos permitir que otros con mayor poder político desprendan a un grupo de personas de su humanidad para justificar la violencia en su contra”, aconsejó.
Redes sociales, impotencia y cómo cuidar la salud emocional
Y, precisamente, por la desinformación e imágenes o videos que se filtran a través de las plataformas sociales, una persona puede experimentar fatiga emocional, ansiedad, culpa e impotencia. Inclusive, enfrentar problemas para conciliar el sueño, recalcó la psicóloga Alice Pérez.
Para el puertorriqueño, por ejemplo, la historia de palestina y el desplazamiento puede sentirse más de cerca por la pérdida de soberanía que ciertamente ha vivido la Isla.
“Esto nos conecta con la historia de palestina, con la opresión y toda esa parte de que de alguna manera nos quieren sacar de aquí”, comentó Pérez.
Aconsejó a las personas cuidar su salud mental limitando su exposición a la desinformación que se comparte en las redes sociales, buscando otras fuentes de información y, también, alternativas para ayudar a Gaza, como involucrarse en campañas comunitarias o de visibilidad.
Además, integrarse a espacios que resulten sanadores y fortalezcan las redes comunitarias.
Coincidiendo con esto, la psicóloga Daniela Trabal dijo que es importante reconocer que la exposicion constante a noticias sobre el genocidio en Gaza puede afectar profundamente la salud mental y que emociones, como la tristeza, impotencia o ansiedad, son reacciones humanas legitimas ante el sufrimiento extremo.
Sin embargo, es clave establecer límites con la información y practicar el autocuidado emocional, pues cuidarse no significa ignorar, sino sostener la capacidad de estar presentes sin quebrarse.




![Tratamiento con buprenorfina: intervención médica esencial para una recuperación sostenible [COLUMNA] buprenorfina](https://www.esmental.com/wp-content/uploads/2026/09/buprenorfina-218x150.png)
![Barreras de acceso para la atención de la salud mental [Columna] salud mental](https://www.esmental.com/wp-content/uploads/2026/09/shutterstock_2697570473-218x150.jpg)
