Se caracteriza por la carencia e incapacidad de respuesta emocional ante situaciones que suelen provocar en las personas sentimientos y emociones. Así es el embotamiento afectivo y se le atribuyen diferentes causas, como trastornos de salud mental, traumas y el uso de medicamentos.
De acuerdo con la psicóloga Rut E. Morales Sánchez, el también llamado aplanamiento afectivo puede verse, por ejemplo, como la incapacidad de reaccionar emocionalmente a los gestos de cariño, noticias negativas, entre otros eventos, afectando así a todas las emociones, sin importar que sean de carácter “positivo o negativo”.
Explicó que, en ciertas ocasiones, el embotamiento afectivo puede manifestarse de manera parcial. Es decir, “puede degradar la intensidad” de la emoción hasta cierto punto.
A menudo está relacionado con trastornos, como la esquizofrenia, la depresión mayor severa, y otros diagnósticos, detalló Morales. También, puede afectar a las personas que han sufrido situaciones traumáticas, como violencia física, violencia psicológica o la pérdida de un ser querido de forma inminente.
“Además, suele ocurrir cuando se está bajo una presión externa severa, que ocasiona en el individuo una sobrecarga por las obligaciones e imprevistos”, continuó.
Un estudio del 2021 sugiere que una gran proporción de pacientes con depresión y embotamiento emocional han estado expuestos a eventos traumáticos recientes o en la infancia, y que pudiera ocurrir un tipo de embotamiento más severo en aquellos individuos que experimentan un trauma grave.
La investigación, precisa, asimismo, que un mejor reconocimiento de los pacientes experimentando embotamiento emocional podría permitir intervenciones de salud mental más específicas.
La psicóloga María Paula Carmona señaló que el embotamiento puede llevar a que algunos puedan sentirse desconectados de sus propios sentimientos o el de los demás. Tanto así que las relaciones emocionales se deterioran y, en ocasiones, pueden ser nulas.
“¿Cómo es una persona que tiene un embotamiento? Supongamos que una persona pega con un millón de dólares, alguien que se pega con esta cantidad puede experimentar felicidad o sorpresa, pero una con embotamiento está desconectada de la noticia. Genuinamente no tiene la capacidad de sentir esa emoción”, describió Carmona.
Enfatizó en que las personas no nacen con embotamiento, sino que puede darse por causas como las mencionadas al comienzo de esta historia.
En algunos casos, los fármacos, especialmente los antipsicóticos, pueden provocar embotamiento emocional.
El embotamiento afectivo se considera un posible efecto secundario de los antidepresivos y diversos informes de casos y estudios clínicos lo exponen. Algunos coinciden en estimados de que entre el 40 al 60 por ciento de los pacientes que sufren el trastorno depresivo mayor y reciben tratamiento con antidepresivos han experimentado algún grado del mismo.
No obstante, otras investigaciones sostienen que el embotamiento emocional no es solo un simple efecto secundario de los antidepresivos, sino un síntoma residual de la depresión.
“Otro ejemplo que podríamos dar es el de un trauma, digamos que una persona pasó por un evento traumático, el cerebro, en múltiples ocasiones y como mecanismo de protección, apaga las emociones. Ahí es en donde entra el embotamiento”, sostuvo.
Dijo, además, que en cualquier tipo de duelo puede surgir esto, incluso ante la pérdida de una mascota.
“Es muy poco hablado, pero sí se da mucho en las pérdidas de los animales, porque ellos comienzan a ser parte integral de la familia”, comentó Carmona.
Señales del embotamiento afectivo
Por su parte, Morales Sánchez dijo que algunas señales pueden verse a través de la expresión no verbal inesperada, que se refiere a la postura y a la expresión facial que no resulta coherente con la interacción social o que no es apropiada a la circunstancia, precisó.
También, mediante la indiferencia afectiva, la cual lleva al individuo a no lograr conectar con otras personas en el plano emocional. A modo de ejemplo, tras una situación de pérdida de un ser querido, la persona se desvincula emocionalmente de la experiencia, resumió.
Los síntomas físicos hacen acto de presencia y pueden manifestarse con temblores, respiración sibilante, sudoración intensa, palpitaciones, entre otros. Señales, en ocasiones, relacionados con la ansiedad.
Estas personas pueden llegar a experimentar el aislamiento social y la pérdida total de interés en la vida, con desmotivación y, consecuentemente, el intento de suicidios, especificó la psicóloga Morales Sánchez.
Las psicólogas coincidieron en la importancia de trabajar con el apoyo de los profesionales de la salud mental, ya que puede ocasionar el “entumecimiento” de las emociones, según Morales Sánchez.
«El embotamiento afectivo no debe ser visto como si fuera “una enfermedad sin cura”, más bien debe ser atendido como consecuencia de otros problemas de salud mental. La misión de todo esto será que, del mismo modo que se le brinda importancia a cuidar nuestra salud física, podamos cuidar de nuestra salud mental», concluyó.
Mientras que, la licenciada Carmona dijo que la familia y personas cercanas pueden ser los primeros en notar el embotamiento y servir de apoyo en la búsqueda de asistencia emocional.
“Si ves que esta persona tiene falta de emoción consecutivamente, que tiene mucha dificultad para sentir la tristeza o la alegría, eso es una red flag de que ese individuo está experimentando algo más que una apatía”, reiteró.
“Necesitamos ser empáticos y no presionar a estas personas a que dé algo que no puede por componentes neuronales. Va más allá”, puntualizó.





![Tratamiento con buprenorfina: intervención médica esencial para una recuperación sostenible [COLUMNA] buprenorfina](https://www.esmental.com/wp-content/uploads/2026/09/buprenorfina-218x150.png)
