Es un síndrome complejo y poco comprendido en el cual se finge estar enfermo o tener síntomas característicos de alguna condición. Así es el síndrome de Munchausen, el cual tomó popularidad tras el caso de la estadounidense Gypsy-Rose Blanchard.
El síndrome de Munchausen, también llamado trastorno facticio, suele manifestarse mediante la falsificación de síntomas físicos o psicológicos con el fin de ser reconocido como enfermo o recibir atención médica, explicó el doctor Eduardo Arce Medina, psicólogo clínico.
Fue nombrado de esta forma en el 1951 como el Barón von Münchhausen, un militar alemán que gozaba de inventar y exagerar historias para luego contarlas como reales. No obstante, no fue hasta el 1977 cuando se amplió la literatura que existía y se comenzó a usar el término para hacer referencia a cuidadores que obligaban a menores a aparentar síntomas para tener servicios médicos inmediatos o recibir la atención de las personas a su alrededor.
“Diagnosticar a una persona con el síndrome de Munchausen puede ser un tanto complejo y hay que tomar en consideración factores psicológicos, ambientales y experiencias tempranas de vida, entre otros aspectos. Por lo que las personas que son afectadas por este síndrome pueden presentar historial de trauma, trastornos de personalidad y un intenso deseo de validación”, describió Arce Medina.
La doctora Raisa Ogaza Cueto, psicóloga clínica, señaló que este síndrome podría tener gran impacto en el bienestar psicológico y emocional de una persona, pues además de afectar al paciente (quien pone en práctica la manipulación y búsqueda constante de atención) también tiene consecuencias sobre familiares y amigos. Estos pueden experimentar mucha frustración, tristeza, incomodidad, incertidumbre y confusión al no comprender el comportamiento de la persona.
Un caso conocido es el de la estadounidense Gypsy Rose Blanchard, quien en el 2015 fue condenada por planificar junto a su exnovio la muerte de su propia madre Clauddine Blanchard. Tras salir en libertad, en el 2023, se aseguró que era víctima de su madre, que la obligó por años a engañar a las personas actuando como si experimentara diversos diagnósticos de salud.
“Este comportamiento no busca una ganancia externa como, por ejemplo, la remuneración económica, si no atención, cuidado y validación médica”, afirmó Arce Medina.
Mencionó, también, que entre las manifestaciones más comunes se puede mencionar síntomas falsos, autolesiones, manipulación de pruebas médicas, frecuentar múltiples hospitales, así como un historial médico inconsistente.
“Según las investigaciones y estudios sobre el síndrome, el paciente puede experimentar consecuencias graves como daños físicos debido a tratamientos médicos innecesarios, las cuales pueden desarrollar complicaciones”, reiteró la doctora Ogaza Cueto.
La psicóloga Kiara M. Montes García aseguró que cuando es impuesto hacia otro, desde una perspectiva de la población infanto-juvenil, se cataloga como un tipo de abuso o maltrato.
“La mayoría de los casos se da en madres o mujeres, quienes tienen como propósito captar la atención de su entorno. En algunos de estos casos, los menores tienen condiciones de salud reales, pero son aún más exageradas o agravadas para obtener algún beneficio. Cabe destacar, que debido a esto, han podido causar, incluso, la muerte”, enfatizó.
Según el DSM 5-TR, el trastorno facticio impuesto a otro presenta los siguientes criterios clínicos: la falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos o inducción de una lesión o enfermedad, en otra persona, asociada con un engaño identificado; el individuo presenta a la otra persona (la víctima) ante los demás como enferma, incapacitada o lesionada; el comportamiento engañoso es evidente, incluso en ausencia de recompensas externas obvias. Perpetuando el engaño.
También, pueden restringir medicamentos que causarían una mejoría o no proveer información importante que aporte a su bienestar.
“La persona, puede afectarse emocionalmente solo si no logra su objetivo, que es la atención. Por lo general, no muestran ningún tipo de remordimiento o angustia real debido a lo que le sucede al otro. En cambio, la persona afectada, puede tener grandes repercusiones a nivel emocional, conductual, desarrollo físico y psicológico, desarrollar otras enfermedades como consecuencia y hasta la muerte”, continuó la licenciada.
¿Cómo se trata el síndrome de Munchausen?
Para abordar y/o tratar el síndrome, los profesionales sugieren un enfoque que inicialmente busque el establecimiento de una relación de confianza entre el terapeuta y el paciente, posteriormente ir a la exploración de las razones subyacentes del comportamiento y el desarrollo de habilidades para afrontar y manejar el estrés de manera saludable, con el objetivo de fomentar un cambio positivo en la vida del individuo, opinó la doctora Ogaza Cueto.
Destacó, asimismo, que un enfoque terapéutico que ha demostrado gran efectividad en este tipo de condiciones es la terapia cognitivo conductual, que se centra en identificar y modificar los pensamientos y creencias distorsionadas que provocan el comportamiento de simulación.
“Además, puede ayudar a los pacientes a reconocer las emociones que los llevan a buscar atención médica, así como a desarrollar alternativas para afrontar esos sentimientos sin recurrir a la simulación de enfermedades”, puntualizó.
Por su parte, el doctor Arce Medina dijo que las intervenciones con diferentes especialistas -como psicólogos, psiquiatras y médicos- puede hacer posible que todas las áreas de la salud física y mental lleguen a ser evaluadas y se pueda llegar a un diagnóstico más preciso.
De igual forma, es importante psicoeducar y explorar las conductas mal adaptativas.
Finalmente, Montes García habló de la incorporación de modelos terapéuticos enfocados en traumas, si se trata, de hecho, de personas que pudiesen estar respondiendo a algún trauma o politraumatización no trabajada a lo largo de su vida.






