Tan solo basta con entrar a las redes sociales para ser testigos de vidas que aparentan ser perfectas. La relación soñada, el auto de lujo, el viaje anhelado. Sin embargo, caras vemos, corazones no sabemos. 

En una sociedad llena de desafíos y exigencias de perfeccionismo, muchos pueden llegar a esconder o suprimir sus emociones con el fin de no mostrar a los otros lo que verdaderamente viven. Más bien, presentan la ilusión de una vida vida perfecta. 

A esto, la Universidad de Stanford le ha denominado el duck syndrome o el síndrome del pato, pues hace referencia a estos animales, quienes bajo la superficie del agua reman con mucha fuerza para llegar a un lugar, pero parece que nadan sin esfuerzo. 

Aunque no se trata de un diagnóstico de salud mental, puede tener implicaciones sobre las emociones de las personas

Los investigadores de la institución comenzaron a abordar el tema luego de que se dieran cuenta de que, en estudiantes universitarios, especialmente, existe una lucha por sobrevivir a las presiones y expectativas sociales. Por tanto, pese a todo lo que enfrentan en la transición de la vida universitaria, algunos prefieren batallar en silencio con su salud mental y fingir que todo está bien. 

A menudo las redes sociales pueden ser engañosas cuando las personas publican solo la versión filtrada de su vida y cómo quieren presentarse. Como resultado de esta fachada, caemos en la trampa de pensar que estamos solos en este viaje y que otros no sienten los mismos desafíos”, enfatiza la literatura sobre el tema. 

Según la psicóloga clínica, la doctora Yelitza Villegas Adorno, este síndrome refleja el desafío que viven las personas de sobresalir académicamente o profesionalmente, y al mismo tiempo mantener una apariencia; evitando experiencias internas de ansiedad y/o angustia.  

Puede verse comúnmente en las redes sociales, ya que con frecuencia se da una impresión de logro sin lucha ni esfuerzo, que permite a los usuarios publicar imágenes cuidadosamente seleccionadas para representar una vida que les gustaría que los otros supieran o vieran”, señaló Villegas Adorno.

Por su parte, la doctora Karla Torres Román, psicóloga clínica, explicó que los jóvenes universitarios, por ejemplo, tienen que lidiar con muchos roles y situaciones a la vez (cumplir con las clases, trabajar, presión académica, cumplir con actividades extracurriculares), por lo que buscan mostrarse como que están en control, pero al interior están abrumados. 

“Pero este síndrome puede verse en el día a día, en cualquier persona, desde niños hasta adultos. Algunos pueden estar lidiando con diversas situaciones a la vez, porque en cierta manera la sociedad nos demanda cumplir con ciertos roles y nosotros queremos cumplir”, sostuvo Torres Román.

El impacto del síndrome del pato en la salud mental

Este síndrome puede tener un impacto significativo sobre la salud emocional de una persona. Según la doctora Villegas Adorno, podrían surgir síntomas relacionados a la depresión y/o la ansiedad

Asimismo, señales de angustia emocional, que podrían detonar, además, que algunas personas puedan tener pensamientos de muerte por suicidio.

Otras consecuencias son la tristeza, profunda, la falta de concentración, problemas para conciliar el sueño, alimentarse correctamente, y la dificultad para gestionar sus emociones, comentó la doctora Torres Román.

“Usualmente son personas que quizás sus padres, en la crianza, no le enseñaron a manejar sus emociones adecuadamente. Quizá tuvieron una familia en la que no les permitían resolver las cosas por ellos mismos. Es uno de los indicadores, según la literatura”, dijo la psicóloga clínica.

Mencionó, también, que si no se trabaja con esto, pueden surgir percusiones mayores, como ataques de pánico, ansiedad severa y/o depresión mayor. “Su cuadro emocional se va a ir afectando y su salud mental y física se va a deteriorar”, añadió. 

Villegas Adorno enfatizó que a través de las redes sociales y el internet algunos desean mostrarle a los demás una vida perfecta, reforzada, particularmente, con cada “me gusta” y comentario.  

De tal manera en que los “likes” y “comentarios”, ya sean positivos o negativos, pueden convertirse en una alternativa para esconder cualquier conducta que la sociedad considere debilidad o imperfección.

Lo que con el tiempo puede llegar a aumentar la angustia al ver que no hay forma de llegar a la perfección, porque el ser humano es inherentemente imperfecto. Lo que me lleva a reflexionar sobre la importancia de que reconozcamos que está bien cometer errores, que el sufrimiento es parte de la experiencia humana y que para evitar caer en estas conductas la autocompasión será nuestro mejor aliado”, aconsejó la psicóloga clínica. 

Invitó a las personas a reconocer y aceptar su vulnerabilidad, pues de esta forma se puede promover una relación, con ellos mismos, de transparencia y compasión. 

Si sientes que realizar tus metas te está causando una angustia emocional que deseas continuamente evitar, quizás sea momento de buscar ayuda profesional, para así ayudarte a comprender que es de valientes conectar con nuestras imperfecciones”, puntualizó Villegas Adorno.

Finalmente, la doctora Torres Román, recomendó:

  • Tener los pies en la tierra, reconociendo que hay una situación que está deteriorando la cotidianidad.
  • Cumplir con los roles y las responsabilidades diarias, pero buscar un balance.
  • Tener expectativas claras. Y si en el proceso de lograrlas, se siente agobiado o cansado, no pasa nada. “Podemos tener un espacio para descansar, para organizar nuestras metas, y luego continuar con lo que estábamos trabajando”, expresó.
  • Reconectar con amigos, con la naturaleza, y con personas que formen parte de la red de apoyo. 
  • Promover el autocuidado y realizar actividades que disfruten.

El consejo más importante es cumplir con las metas que me he propuesto, pero no sobrecargarme y poner mi salud en riesgo por ese sueño o meta. A veces hay que hacer sacrificios, pero sin salud no podemos hacer nada. Hay que tener prevención para evitar condiciones de salud mental severas”, finalizó.