Es un trastorno que no se diagnostica fácilmente y que en ocasiones puede confundirse con otros trastornos del estado de ánimo. Se trata del trastorno depresivo persistente o distimia.

La distimia ha sido definida y conceptualizada de diferentes formas a lo largo de la historia, de acuerdo con el doctor Brian Mercado Ruiz, psicólogo clínico. Desde la antigua Grecia, por ejemplo, se dice que Hipócrates hacía referencia a un estado de ánimo crónico melancólico, semejante a la distimia. En siglo 20, la distimia se consideraba como una leve depresión crónica. Pero no fue hasta el 1980, con la publicación del DSM, en su tercera edición, que se reconoció como un trastorno por separado.

El trastorno depresivo persistente, en ocasiones, suele confundirse con la depresión mayor, por lo que el diagnóstico apropiado es esencial. Según la licenciada Karina Tomassini Reyes, psicóloga, la depresión mayor se manifiesta con síntomas que aparecen hasta por dos semanas consecutivas, mientras que la distimia puede extenderse hasta dos años en adultos y uno en niños.

Posee unos síntomas similares y menos severos que un trastorno de depresión mayor, sin embargo, suelen ser más persistentes y prolongarse con el tiempo”, explicó por su parte la licenciada, Paola Santiago Acosta, psicóloga.

Según el doctor Mercado Ruiz, el trastorno se caracteriza por sintomatología que abarca los sentimientos de desesperanza, el poco apetito o sobrealimentación, insomnio o hipersomnia, poca energía o fatiga. 

Asimismo, baja autoestima, falta de concentración o dificultad para tomar decisiones o sentimientos de desesperanza.

Tomassini Reyes precisó que una persona experimentando distimia continúa con sus actividades laborales y de costumbre, aún con los síntomas antes mencionados.  

En algunos casos estos pueden presentarse a temprana edad, como en la infancia o adolescencia, enfatizó Santiago Acosta.

Si la distimia comienza en la infancia puede progresar hacia la edad adulta, de manera que la persona va desarrollando una visión negativa del mundo y su futuro, baja autoestima y pobre conciencia del estado de ánimo normal, detalló la psicóloga. 

“El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales o DSM-5 específica que, para que se considere distimia, durante el periodo de los dos años (un año en adolescentes y niños), la persona nunca ha estado sin los síntomas por más de dos meses consecutivos. Estos síntomas no se pueden atribuir a efectos físicos de un medicamento, droga u otra condición médica de la persona”, reiteró el doctor.

¿A qué se debe el trastorno depresivo persistente?

No existe una causa específica para este trastorno, sin embargo, muchos profesionales de salud mental lo atribuyen a desequilibrios químicos en el cerebro, explicó la licenciada Santiago Acosta. 

“También se cree que existen diferentes factores ambientales, biológicos, genéticos y psicológicos que pueden incidir en la presencia de los síntomas”, continuó la profesional de salud mental.  

Por otro lado, Tomassini Reyes planteó que en la distimia, como otros trastornos, se tiene que indagar sobre los riesgos suicidas.

“Están propensos a esto por los sentimientos de desesperanza y baja autoestima”, señaló la psicóloga.

La importancia de la terapia

La especialista en consejería psicológica, Tomassini Reyes, aseguró que existe terapia basada en evidencia para trabajar con el trastorno y que la calidad de vida e integridad de una persona pueda mejorar. 

Como ejemplo de ello, la terapia cognitiva conductual, “que se ha demostrado que es efectiva para la distimia”, dijo.

Asimismo, la terapia racional emotiva, la terapia psicodinámica, la terapia de aceptación y compromiso, la terapia centrada en emociones, entre otras.

La distimia impacta áreas del cerebro de una persona, como lo son la corteza prefrontal, amígdala, hipocampo y los neurotransmisores. 

Por lo que, en algunos casos, el tratamiento para la distimia puede incluir el uso de medicamentos o una combinación de las mencionadas anteriormente, comentó la psicóloga Santiago Acosta.

Estos métodos psicofarmacológicos pueden incluir antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o los antidepresivos tricíclicos, los cuales pueden ayudar a regular los desequilibrios químicos en el cerebro que contribuyen a los síntomas presentes en la distimia, finalizó el doctor Mercado Ruiz.