El 11 de septiembre del 2001 el mundo se paralizó tras los ataques terroristas al World Trade Center de los Estados Unidos. Una tragedia que le arrebató la vida a cerca de 3 mil personas y que casi 24 años después tiene secuelas emocionales entre los familiares de las víctimas, especialmente en hijos y nietos. 

La naturaleza imprevista de los ataques, junto con las imágenes devastadoras del evento, produjeron altos niveles de estrés psicológico en todo Estados Unidos, afectando particularmente a mujeres, según el estudio The Intergenerational Impact of Terror: Did the 9/11 Tragedy Impact the Initial Human Capital of the Next Generation?

De las decenas de miles de personas expuestas al fatídico evento (incluso a través de las noticias en los medios de comunicación), se encontraban aproximadamente 1,700 mujeres embarazadas. Algunas de estas, de acuerdo con las investigaciones, desarrollaron síntomas de trastorno de estrés postraumático, por lo que algunos de los hijos e hijas heredaron la pesadilla que vivieron sus madres ese día. Este ha sido uno de los ejemplos más estudiados acerca de cómo el dolor emocional y las experiencias traumáticas pueden ser heredadas por generaciones.

Y es que la ciencia ha demostrado que el trauma puede alterar la expresión genética, y de tal forma ser transmitido a generaciones futuras. Esto se conoce como trauma transgeneracional. 

“Cada vez se acumula más información que apunta a que los traumas pueden modificar la expresión genética. Así que de alguna forma (los traumas) son heredados debido a la forma que el trauma epigenéticamente alterar los genes”, explicó a Es Mental la doctora Valeria Rivera,  psicóloga clínica y cofundadora de Skills 4 You Psychological Services

Muchas veces los hijos e hijas crecen con heridas internas de culpa, vergüenza, sentimiento de poco valor, soledad y perciben el mundo como uno inseguro y difícil por, precisamente, lo que llegaron a experimentar sus padres, dijo la especialista.

El cerebro traumatizado percibe el mundo muy distinto al resto. Hay una desconexión. Así que muchas veces, además del cambio que ocurre en la expresión genética, la persona que ha sufrido el trauma tiene dificultad en conectar con los demás. Esto impacta el que pueda estar atento a las necesidades de sus hijos o nietos. Por los que se les hace difícil proveer validación emocional, regular sus emociones, y espacios seguros para conectar, entre otros”, agregó la psicóloga.

Síntomas del trauma transgeneracional

La doctora Marta M. Alvarado, psicóloga clínica, señaló que, en el caso del trauma transgeneracional, la descendencia o quien lo hereda, puede manifestar síntomas similares al diagnóstico del trastorno de estrés postraumático, como hipervigilancia, ansiedad y dificultad para autorregular emociones. 

No obstante, si no se estuvo expuesto al trauma directamente, no van a experimentar memorias intrusivas o repetidas, como lo son los flashbacks.

“Cuando alguien experimenta situaciones traumáticas, su ADN responde activando los genes que le permiten ‘sobrevivir’ a ese momento estresante, lo que se conoce como flight or flight, y aunque nuestra genética puede contribuir a la supervivencia, esto no significa que dichas respuestas o un estado constante de anticipación nos mantenga ‘felices’ o ‘tranquilos’.  De ignorar y reprimir cualquier tipo de cambios o dificultad en el pensamiento, estado de ánimo y conducta, se puede tener como consecuencia potencial el desarrollo clínico de posibles psicopatologías, las cuales pueden impactar la calidad de vida del individuo”, comentó la doctora.

En el libro Este dolor no es mío de Mark Wolynn, autor y pionero en el estudio de los traumas familiares heredados, plantea que “las tragedias de diversos tipos e intensidades, como el abandono, el suicidio y la guerra, o la muerte temprana de un hijo, de un padre o de un hermano, pueden producir unas ondas sísmicas de aflicción que se transmiten de generación en generación”.

Además, detalla que los investigadores han observado que, cuando se produce un factor de estrés o un trauma, se dan irregularidades de la metilación del ADN, que se pueden transmitir a generaciones posteriores, junto con una predisposición a problemas de la salud física o emocional.

La psicóloga Nadia Paullette Rodríguez recordó que es no que conscientemente un padre o madre quiera pasar un trauma a su hijo, pues abarca factores de la epigenética. 

“De lo que hablan los artículos de medicina es que las influencias epigenéticas pueden representar los intentos del cuerpo de preparar a esos hijos para los desafíos similares a sus padres. Si lo vemos desde esa perspectiva, es un mecanismo para prepararme”, describió Rodríguez.

Los miedos y, muchas veces, las formas de actuar ante algo son herencia, continuó la psicóloga.

Comparó el ADN es como una serie de instrucciones biológicas, que pueden pasar de generación en generación.

“En Puerto Rico, nosotros, tenemos bien presente el trauma por los huracanes, los terremotos y la pandemia. Así que sabemos las consecuencias, en especial hacia nuestros hijos”, enfatizó Rodríguez.

Otros síntomas que se suelen ver entre las personas que sufrieron el trauma y en sus seres queridos son los problemas de sueño, pobre regulación emocional, dificultad en sentir emociones, uso problemático de sustancias, impulsividad, hipervigilancia, disociación, auto daño y apegos no seguros, por lo que tienen dificultad en sus relaciones, mencionó la doctora Rivera.

“Las consecuencias más graves van desde el tener una sociedad traumatizada que viva desconectada y adormecida de sus emociones, hasta el suicidio u homicidio. Lo vemos a diario, cómo hay tantas personas desconectadas de ellas mismas porque el dolor es tan fuerte que sus mecanismos de defensas los protegen de esta forma”, sostuvo.

Las tres profesionales coincidieron en la importancia de ayuda profesional.

“Trabajar con tu salud mental te ayuda en diferentes aspectos de tu vida, te ayuda a tener una mejor relación con los demás, pero también contigo mismo. Te ayuda a sanar esos traumas que tienes, que no sabes que están ahí o no reconoces”, concluyó Rodríguez.