Definida como un desorden del lenguaje adquirido, la afasia afecta la capacidad de comunicación y comprensión de un individuo y puede ocurrir como consecuencia de un accidente cerebrovascular, tumores cerebrales, condiciones neurodegenerativas y algunos tipos de demencia.

Según la doctora Edna Pimentel, patóloga del habla y el lenguaje y especialista en desórdenes del lenguaje adquirido, la afasia afecta la habilidad de una persona en todas las áreas; desde el lenguaje receptivo y expresivo hasta la comprensión de lectura y escritura. 

Aproximadamente existen de 8 a 9 tipos de afasia. Dependiendo dónde ocurra el daño cerebral es el tipo de afasia y los síntomas que el paciente va a tener”, mencionó la doctora Pimentel.

La doctora Cristina Sadurní, neuropsicóloga clínica pediátrica, explicó que las zonas cerebrales más comúnmente asociadas con la afasia son el área de Broca y el área de Wernicke. 

El área de Broca está en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo del cerebro y se vincula con el habla. 

“Si esta área se ve afectada podríamos ver un paciente con habla lenta, forzada, dificultad encontrando palabras o formando oraciones completas”, sostuvo la neuropsicóloga.

Mientras que el área de Wernicke está en el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo de una persona, y es esencial para la comprensión del lenguaje. El daño en esta zona puede provocar la llamada afasia de Wernicke, en la cual el habla es fluida, pero carece de sentido, señaló Sadurní.

Estas dos suelen ser las afasias más comunes, dijo, por su parte la patóloga del habla y el lenguaje, y señaló que entre los síntomas puede manifestarse dificultades para encontrar palabras, comprender el lenguaje, destrezas de escritura alterada, frases entrecortadas, errores en el lenguaje, entre otras.

En Estados Unidos hay dos millones de personas que viven con afasia. Lamentablemente en Puerto Rico no contamos con una data particular que nos diga la cantidad exacta de personas”, enfatizó Pimentel. 

La Asociación Nacional de la Afasia asegura que cada año se reportan casi 180,000 nuevos casos, afectando principalmente a los adultos de mediana edad y/o adultos mayores.

Asimismo, la Asociación Estadounidense del Habla y el Lenguaje, explica sus tipos. Entre estos se encuentra la afasia expresiva, en la que un individuo tiene problemas en el empleo de las palabras y las oraciones.

La afasia receptiva, manifestándose con problemas para entender a los demás.

Y, también, la afasia global, en la cual las personas tienen problemas de expresión y comprensión. 

El diagnostico y tratamiento para la afasia

Para el diagnóstico clínico, de acuerdo con la doctora Sadurní, se llevan a cabo una serie de pasos, que incluyen una entrevista inicial con el fin de conocer el historial clínico (detallado) y, además, un examen físico. 

De otra parte, se debe hacer una evaluación neurológica y neuropsicológica para identificar signos de daño cerebral y determinar la localización y extensión de este. 

“La evaluación neuropsicológica debe incluir pruebas de lenguaje y comunicación para evaluar la capacidad de la persona para hablar, entender, leer y escribir. Estas pruebas pueden incluir tareas como nombrar objetos, repetir frases, seguir instrucciones y mantener una conversación”, detalló. 

Por último, se emplean imágenes cerebrales, con técnicas como la resonancia magnética (MRI) o la tomografía computarizada (CT), para de esta manera visualizar el daño cerebral.

Mientras que, para el manejo, la especialista en desórdenes del lenguaje adquirido dijo que existen diversas técnicas como rehabilitación del habla, siempre y cuando se sepa la severidad del caso y el tipo de afasia que se experimenta.

Usualmente estos pacientes llegan referidos por médicos especialistas y otros colegas. Dependiendo del escenario y su situación, se determina si son candidatos a rehabilitación”, expuso.

Subrayó la importancia de la intervención multidisciplinaria, pues cada profesional juega un papel importante a la hora de rehabilitar al paciente.

El patólogo del lenguaje y habla es el especialista calificado para tratar cualquier tipo de desorden del lenguaje, incluyendo afasia, apraxia, disfagia, entre otros desórdenes.

Muchas personas luego de un derrame cerebral, golpes de cabeza, accidentes de tránsito, pueden desarrollar desórdenes tanto del lenguaje como del habla e, incluso, ambas cosas, y es el patólogo quien va a estar ofreciendo ese tratamiento para ayudar al paciente”, puntualizó Pimentel. 

Por otro lado, Sadurní, también aconsejó el apoyo de psicólogos, neuropsicólogos, terapeutas y familiares, para poder ofrecer el apoyo necesario, ya que la educación y la adaptación del entorno del paciente son fundamentales para mejorar su calidad de vida.

“El cerebro continúa siendo un misterio y nos toca explorarlo”, finalizó.