La dopamina es uno de los neurotransmisores más importantes del sistema nervioso central y tiene funciones sobre las conductas y emociones de un ser humano. Sin embargo, el desequilibrio de ésta se vincula a posibles diagnósticos de salud mental. 

La dopamina, precursora del aminoácido tirosina, fue descubierta a finales de los cincuenta por los científicos Arvid Carlsson y Kathleen Montagu y desde entonces se ha identificado como la encargada del placer, la motivación y la ilusión en un individuo, explica la famosa psiquiatra Marián Rojas Estapé en su libro ‘Recupera tu mente, reconquista tu vida’. 

“Se asocia a muchas funciones cognitivas; motivación, atención, aprendizaje, emociones, sueño, conductas, sistema motor y sistema de recompensa”, explicó por su parte la doctora Atabey Torres Lorenzo, psicóloga clínica y presidenta de la clínica de salud emocional bePResent.

Muchas personas conocen a la dopamina como el neurotransmisor de la felicidad, pues diversas actividades pueden hacer posible la liberación de dopamina, recordó la doctora Grace M. Soto López, psicóloga clínica de Open Mind Psychology Clinic.

Pero esta no solo es liberada a través de un objeto o estímulo placentero, sino, también, a través de la imaginación y/o mirarlo o anticiparlo, recalca el libro. 

Como lo es el hecho de fantasear con una cena familiar, el concierto que ocurrirá en unos días, una relación sexual pautada, entre otros, ejemplifica Rojas Estapé.

“Sabemos que los neurotransmisores se encuentran en una relación entre nuestro funcionamiento interno y las conductas que realizamos. Nuestras conductas pueden fomentar o no que liberemos neurotransmisores. Es importante recalcar que cada persona y situación es particular”, argumentó la doctora Torres Lorenzo.

Dijo, por ejemplo, que existe investigación de que el ejercicio puede ser una herramienta para aumentar la liberación de los neurotransmisores vinculados al bienestar, que incluyen la dopamina. 

Algunos artículos también sugieren que escuchar música placentera puede hacer que se libere dopamina”, sostuvo.

Asimismo, la doctora Soto López enfatizó en que la integración social y el compartir con otras personas, de forma saludable, puede promoverla.

La dopamina se relaciona con el sistema de recompensa del cerebro, es decir, el mecanismo asociado al placer. Por lo que, cuando una persona experimenta placer, el sistema o el circuito de recompensas se activa, produciendo una oleada de dopamina, describió Soto López.

“Este proceso crea cambios en la conectividad neuronal que impactan la memoria, puesto que resulta importante para nuestro cerebro recordar una actividad que resulta placentera para poder repetirla; lo cual explica la generación de hábitos”, continuó.

Y es, precisamente, que el sistema de recompensa, que envía mensajes a diferentes zonas del cerebro, puede actuar condicionado por los hábitos de cada persona. 

¿Qué ocurre si hay un desequilibrio de dopamina?

Es ahí cuando los niveles inadecuados de dopamina pueden pasar de placer, a infelicidad y sensación de vacío. Siendo este uno de los temas principales que se abordan en Recupera tu mente, reconquista tu vida’.  

El sistema dopaminérgico suele ser muy complejo, pues cuando una actividad se registra como placentera en el cerebro, el cuerpo envía señales para que se repita. Mientras más se realiza una actividad, que es reforzada en el cerebro, “la probabilidad de volverla a realizar aumenta, ya que se busca seguir teniendo ese refuerzo. Por esto, la dopamina se asocia con la formación de hábitos y, a su vez, se asocia con los trastornos por uso de sustancias”, expuso Torres Lorenzo.

“Cuando una persona consume una sustancia que activa ese sistema de recompensa, es más probable que el cuerpo desee que se repita, llevando a un riesgo de que el uso de esa sustancia se convierta recurrente, genere tolerancia y se torne problemático”, puntualizó la especialista en salud mental.

El abuso de sustancias genera euforia, por lo que se producen niveles significativos de dopamina.

La psicóloga Soto López dijo que, por eso, es que resulta tan difícil romper con una adicción, ya que el cuerpo se adapta a la sobreestimulación de dopamina y resulta complejo compensar con otra actividad del diario vivir.

El desequilibrio (tanto desde los excesos como desde la carencia), además, se vincula a disfunciones cerebrales y/o enfermedades.

Explicó que el déficit de dopamina puede producir sensación de debilidad, falta de ilusión, desinterés, dificultades en el apetito e incluso temblores.

Asimismo, a diagnósticos de salud mental, como depresión, ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia y hasta déficit de atención e hiperactividad, mencionó, para finalizar, la psicóloga Torres Lorenzo.

Si bien esta historia no busca tratar ninguna condición o enfermedad, Torres Lorenzo, aconsejó a las personas a visitar un profesional de la salud mental, pues podría ayudarle a la hora de hacer cambios de conductas y cognitivos para alcanzar el bienestar.

Según Torres Lorenzo, la literatura evidencia el efecto positivo de la psicoterapia sobre diagnósticos como la depresión y la ansiedad.