Practicar la gratitud en tiempos en los que el mundo va muy de prisa y el resentimiento ocupa los pensamientos de muchos, puede ser una aliada para la salud mental y el bienestar de las personas, coinciden profesionales de este campo. 

La gratitud, una emoción y/o capacidad que consiste en ser agradecidos y reconocer los aspectos positivos individuales y de los otros, permite al ser humano entender que entre los eventos negativos que puedan darse en su rutina diaria, hay otras circunstancias por las cuales dar gracias. 

Según la psicóloga Nelmaris Hernández Barreto, hay evidencia que apunta a que la gratitud beneficia al ser humano a través de emociones positivas, esperanza y satisfacción y, además, promueve la felicidad.

Se han desarrollado distintas investigaciones que han demostrado que el ser agradecidos disminuye los riesgos de desarrollar depresión, ansiedad, consumo de sustancias, entre otros. Así que vivir en gratitud es aliado a la salud mental”, expuso Hernández Barreto. 

De manera similar, la doctora Irma Torres Rivera, psicóloga clínica, explicó que la gratitud también da paso al optimismo y a que se pueda reconocer que la vida trata de un balance, en la cual hay situaciones placenteras y otras que no tanto. 

“El cerebro por su naturaleza se va a fijar y recordar más fácilmente las cosas que no son placenteras, por lo tanto, cuando estamos en nuestro día a día nuestro cerebro automáticamente va a darle highlight a eso, pero al hacer un ejercicio de gratitud crea ese balance. La gratitud no es negar que las cosas incómodas pasan, sino es un acercamiento para ver que en nuestro diario hay cosas que podemos agradecer; los aprendizajes que obtuvimos, las oportunidades”, explicó Torres Rivera.

Aseguró que, aunque históricamente la gratitud se ha vinculado a prácticas exclusivamente espirituales, la ciencia ha demostrado que cuando se agradece, ocurren estimulaciones cerebrales que aportan a una buena salud mental.

“Históricamente relacionamos la gratitud solamente con aspectos espirituales, pero la ciencia en esta época nos ha demostrado que hay un impacto positivo en nuestro cerebro al nosotros realizar esta práctica”, sostuvo. 

El ser agradecido, un valor que la mayoría de las personas poseen, además fomenta la inteligencia emocional, de acuerdo con la psicóloga Hernández Barreto.

“Parte de la evidencia (estudios científicos a cargo del doctor estadounidense, Martin Seligman, y otros colegas) ha puntualizado que la gratitud aumenta la posibilidad de tener un inteligencia emocional y salud mental balanceada”, sostuvo. 

Por su parte, el psicólogo Xavier Román Acosta, del grupo psicológico MindMap, en el cual se ofrecen servicios de psicoterapia para adolescentes, adultos y veteranos, señaló que “vivir en gratitud va atado a lo que es la psicología positiva, la cual es la disciplina enfocada en las estrategias y actitudes que dirigen al ser humano a la felicidad y al concepto de lo que es la autorrealización”, manifestó.

Pero, entonces, ¿cómo se puede poner en práctica la gratitud? Román Acosta destacó que, pese a que no es difícil lograrlo, requiere una mayor consciencia de forma individual y colectiva, que puede lograrse al:

  1. Apreciar los aspectos no materiales de la vida.
  2. Reconocer las aportaciones de los demás.
  3. Hacer un gesto amable con algún vecino con quien quizá no conversa seguido. 
  4. Agradecer a ese ser querido por compartir su tiempo.
  5. Darle gracias a “ese extraño” por alguna acción positiva. 
  6. Pasar más tiempo en sintonía con la naturaleza.
  7. Llevar un diario en el cual se destaque por qué se siente agradecido en ese día. 

La gratitud es algo que cada persona debería poner en práctica. La gratitud es un hábito que se puede aprender a cualquier edad y adoptarlo nos ayuda a tener una mejor salud mental”, concluyó Román Acosta.

Mientras que Hernández Barreto aconsejó que la gratitud se puede poner en práctica desde que una persona comienza su día con pensamientos y acciones que inviten a reflexionar el porqué se vive agradecido o agradecida. 

“Cuando nos levantamos podemos preguntarnos por qué voy agradecer hoy o para qué. Por ejemplo, podemos ser agradecidos por la vida misma, automáticamente que nos levantemos”, dijo. 

Recomendó libros para sumar a la rutina diaria como El poder de la gratitud de Geo Fernández y 50 cosas que puedes hacer para cultivar la gratitud y la felicidad en tu vida de G. Christian, los cuales cuentan con versiones digitales y/o en audio. 

Torres Rivera invitó a las personas a ser consistentes con el ejercicio de gratitud y que una vez se ponga en práctica, no se detenga.  

“El nosotros hacer el esfuerzo consciente para ese ejercicio de gratitud es como si estuvieras construyendo una nueva carretera; yo recomiendo siempre hacerlo escrito o en una nota del celular por un tiempo, quizá un mes o una semana corridito, para que uno pueda hacer un hábito y esa carretera de nuestro cerebro se esté formando y los cambios neurológicos se vayan dando”, señaló. 

Recomendó, además, sumar a otras personas en el ejercicio, como por ejemplo, una amiga o amigo con la que se comparta todos los días a través de mensajes escritos, de voz, o en persona por qué están agradecidos.

“La idea es poder seguir practicándolo e incluirlo en nuestro día a día, y una vez esto, los beneficios serán más marcados”, puntualizó.