Son diversas las terapias para trastornos de salud mental utilizadas por los profesionales para la mejoría integral de sus pacientes. Entre ellas, se encuentra la terapia de exposición prolongada, utilizada en pacientes que hayan experimentado o estado expuestos a un evento traumático. 

Es una  forma de psicoterapia para el trastorno de estrés postraumático, también conocido como PTSD.

“Este modelo le enseña a las personas a acercarse gradualmente, o sea poco a poco a esos recuerdos y esos sentimientos, emociones, esas memorias, relacionadas al trauma”, explicó la doctora Jessika Talavera, psicóloga clínica.

Indicó que todas las investigaciones dicen que lo que mantiene “vivo” el diagnóstico de PTSD es la evitación, lo que se transcribe a los esfuerzos que la persona realiza para evitar tener pensamientos, esas conversaciones relacionadas o simplemente el querer pensar en su proceso traumático.

Agregó que el modelo particular es para mayores de 18 años, y si la persona es menor, el modelo basado en evidencia para estos es CBT enfocado en el trauma.

Ante la falta de promoción de esta terapia en espacios institucionales, Talavera brindó un taller sobre el tema durante este mes, como parte de los créditos de educación continua a los profesionales adscritos a la Asociación de Psicología de Puerto Rico.

De manera similar, la doctora Camil González, psicóloga clínica, sostuvo que el propósito de este modelo basado en evidencia científica es de apoyar la funcionalidad de este tipo de terapias. Su tratamiento es específico, el cual surge de la conocida terapia cognitivo conductual.

“Básicamente ese tipo de terapia lo que hace es que enseña al individuo o a la persona a que se vaya acercando gradualmente a los recuerdos, emociones y otras situaciones asociadas al trauma”, aclaró González. 

Tal y como su nombre lo expone, la terapia tiene una duración aproximada de 8 a 15 secciones, es decir unos tres meses, para una duración por sesión de 60 a 90 minutos una vez a la semana, y de modo individual. Y, según Gonzalez, todo dependerá de la adherencia al tratamiento por parte del paciente. 

Mientras, Talavera agregó que al manejar este modelo psicoterapéutico, se expondrá a estos pacientes a actividades, lugares o personas que le recuerden el trauma.

Talavera compartió que el tratamiento tiene cuatro componentes primordiales, siendo estos la psicoeducación, utilizada para normalizar el evento de trauma. “Normalizamos que esos síntomas que estás sintiendo son completamente normales para personas que han pasado por trauma”. La técnica de exposición en vivo, técnica de exposición imaginaria y la técnica de procesamiento emocional. 

¿En qué consiste la terapia de exposición prolongada?

Sobre dos de las primordiales, exposición imaginaria y en vivo, González detalló que en la exposición imaginaria la persona revisita y recontar de manera verbal el proceso en ese evento traumático, y esa parte de la terapia ayuda al procesamiento del trauma y obtener una perspectiva realista del mismo. 

Mientras que la exposición en vivo se trabaja luego de la exposición imaginaria, y en este caso les ayuda a confrontar repetidamente, situaciones, actividades y lugares que anteriormente eran evitados.

Al tratarse de una terapia tan estructurada, en las secciones (en la gran mayoría de ellas) siempre habrá una tarea designada para continuarla en la sesión siguiente.

Talavera, sostuvo que las sesiones de psicoterapia son grabadas y existe una aplicación usada por los terapeutas llamada “PE” de “Prolonged Exposure”, en la cual se graba cada una de las sesiones. Su propósito: que los pacientes escuchen el evento de trauma todos los días mientras duran las sesiones para poder procesarlo.

Entre las principales tareas brindadas por los profesionales se encuentran practicar técnicas de relajación cada día, practicar la exposición imaginaria y escuchar la exposición en vivo.

A estas personas se les recomienda que la practiquen antes de las tres a cuatro de la tarde, pues en la noche van a tener la oportunidad de tener pesadillas, pues su cerebro estará procesando lo ocurrido.

Talavera confirmó que el modelo para tratar trauma que ha visto más efectividad es en el modelo de terapia de exposición prolongada, según su experiencia clínica. “Lo difícil aquí es y la clave aquí está en que el terapeuta esté cualificado, y la otra parte que puede ser compleja, verdadero el compromiso del paciente”.

Ella recomienda a sus pacientes a tomar esta terapia, pues ayuda a que puedan percibir el mundo nuevamente como lo que era antes del evento de trauma.

En muchas ocasiones, las personas que pasan o viven el trauma tienden a sentir que su vida dejó de fluir. “Las personas que pasan por trauma sienten que la vida de las demás personas sigue fluyendo, mientras que la de ellos se siente que está parada y aguantada porque el trauma hace que a la gente se le interrumpa su vida”, sintetizó.

Según la González, la terapia de exposición prolongada ayudará a los pacientes a:

  • Modificar pensamientos disfuncionales
  • Reduce síntomas de ansiedad disfuncional 
  • Reduce pensamientos disfuncionales
  • Promueve enfrentamiento de miedos al hablar con detalles del evento traumático

“Ayuda, en gran medida, a que el paciente se dé cuenta que la consecuencia que ellos esperan que ocurra no es real, que es más bien un pensamiento que está asociado con ese evento traumático”, explicó.

González recomendó que de realizar esta terapia deberá ser un psicoterapeuta adiestrado o certificado en dicha modalidad de terapia. 

Además, sostuvo que la consistencia en las citas será clave y así mismo, cumplir con las asignaciones de terapia será esencial para poder ser exitosa.