Aunque la Navidad es una época festiva, alegre y familiar para algunos, es un periodo que dista mucho de ser miel sobre hojuelas para otros.

El tener que juntarnos con familiares con los que no hay buena relación, los recuerdos tristes de los seres queridos que han fallecido, las ausencias de personas no están ya en nuestras vidas y las negociaciones entre ex parejas para coordinar el tiempo con hijos e hijas durante las festividades figuran entre las situaciones que pueden provocar un estado de ansiedad complejo manejar, según un artículo de psicologiaymente.com.

 

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El aumento en el tiempo de interacción y convivencia debido a las vacaciones también pueden aumentar las tensiones familiares.

¿Qué hacer?

Hay algunos conceptos básicos que pueden ayudarnos a navegar las tensiones y ansiedades familiares en el periodo navideño de una mejor manera. A continuación cinco consejos que ofrece el escrito:

  1. Entender que la Navidad NO es lo que origina el conflicto. La raíz de los problemas posiblemente tiene historia. Piensa en este momento con una oportunidad para hacer las cosas de una manera distinta para obtener resultados distintos.
  2. Ninguna familia es perfecta. Es normal que se produzcan roces y conflictos entre familiares. Trata de identificar qué causa estos desencuentros para que puedas prevenirlos.
  3. Tratar de ser empático. Trata de pensar en qué significan estos conflictos para las otras personas y cómo les pueden afectar. Todos tenemos luces y sombras, y hay cosas que vemos de maneras distintas.
  4. Poner límites. Expresar cómo te sientes y qué te está generando incomodidad puede ayudar a que la otra persona te entienda, tome conciencia y evite la escalada del conflicto.
  5. Conocer los tiempos. Ayuda entender que las reuniones familiares no son el momento de resolver conflictos. Posiblemente sea más conveniente aplazar es conversación o tenerla en privado.

Abordar los problemas desde la psicoterapia

Los conflictos que se dan en las familias pueden manejarse desde la psicoterapia dónde los miembros concernidos pueden ser ayudados a mejorar su comunicación, así como las pautas y patrones que perpetúan los problemas. Asimismo, provee un escenario para ensayar y prepararse para las situaciones aprendiendo estrategias de comunicación y resolución de conflictos que pueden ayudar a prevenir los problemas y las escaladas así como contribuir a controlar las emociones.

También se produce un autoconocimiento sobre la posición, función y roles que cada persona desempeña en la familia y puede haber una redefinición si es conveniente, sostiene psicologíaymente.com.

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