Las enfermedades psicosomáticas son las distorsiones de salud mental que se presentan a través de síntomas físicos, apuntó la psicóloga Carmen Gómez Milián.

Subrayó que los trastornos más reconocidos dentro de esta tipología son la ansiedad, la depresión y el estrés.

Especificó que, a menudo, las personas arrastran los síntomas físicos desde temprana edad o la adolescencia y no lo reconocen como un sentir causado por un factor de salud mental.

Por su parte, un informe de la Clínica de Ansiedad, plataforma cibernética informativa basada en publicar estudios e informes escritos por especialistas de salud mental en Barcelona y Madrid, puntualizó que un 25% de las molestias físicas se deben a causas psicológicas y solo un 5% de los dolores se deben a enfermedades físicas.

Síntomas

Según la clínica española, los síntomas se pudiesen presentar mediante dolores o incomodidades provocadas por diversos sistemas corporales.

Estableció que las enfermedades de este tipo pueden afectar al sistema nervioso a través de mareos, dolores de cabeza, vértigos, desmayos, parálisis muscular, entre otros.

Las enfermedades psicosomáticas también pueden afectar la visión de una persona, ocasionando visión doble, afonía y ceguera.

Puede impactar al sistema circulatorio a través de taquicardias y palpitaciones, o al sistema respiratorio mediante sensaciones de ahogo, dolor u opresión en el pecho.

El sistema digestivo se puede ver igualmente afectado al producir sequedad de boca, sensación de atragantamiento, náuseas, vómitos, estreñimientos, diarrea, entre otros..

A su vez, puede impactar al sistema osteomuscular resultando en tensión muscular, dolor muscular, espasmos o cansancio.

Sin embargo, remarcó que los dolores más comunes son el dolor de espalda, los mareos y los vértigos, dolores en las extremidades, gases en el estómago, palpitaciones, taquicardia, dificultad al respirar, dolor en las articulaciones, dolor de pecho y náuseas.

De lo psicológico a lo físico

Gómez Milián indicó que parte del reto de sufrir una enfermedad psicosomática es detectarla, pues conlleva más de una evaluación médica y, en la mayoría de los casos, las personas únicamente van al doctor primario tras sentir el síntoma físico.

Explicó que luego de descartar la posibilidad de que exista una enfermedad física y médica, y si estos síntomas tampoco se pueden justificar mediante el abuso o el uso de una sustancia, se debe  acudir a un profesional de la salud mental para recibir una evaluación.

A su vez, el psiquiatra Víctor Lladó Díaz concordó con la experta y añadió que, en Puerto Rico, las evaluaciones para dolores físicos no siempre abarcan a la salud mental. Por esto, aseguró que las enfermedades psicosomáticas pasan desapercibidas.

Mientras, Gómez Milián especificó que, aunque existe una clara relación entre los trastornos de salud mental, una distorsión pudiese exacerbar síntomas físicos o, hasta afectar el sistema inmunológico, lo que pudiese provocar una enfermedad.

La clínica española destacó que estas distorsiones pueden provocar cambios en el organismo, lo que lo hace más vulnerable al dolor e influye en distintas enfermedades. De hecho, el informe señaló a estudios que se han realizado entre el cáncer y el estrés.

La indagación concluyó que, en este sentido, se ha mostrado que el estrés es un factor que puede influir en el desarrollo de una enfermedad, agravar a una ya existente o hacer más difícil la recuperación de ella.

También apuntó que muchas enfermedades están directamente asociadas con el estrés, como la hipertensión, distintas enfermedades coronarias, el asma, la gripe, el cáncer, las úlceras en el estómago, el síndrome del intestino irritable, cefaleas, el dolor crónico, las contracturas musculares la impotencia, entre otros.

Gómez Milián aclaró que no se ha establecido al cáncer como una enfermedad psicosomática, pues existe un debate entre profesionales de salud sobre el tema. Sin embargo, especificó que este ejemplo explica de manera certera la relación entre lo físico y lo mental.

Indicó que cuando un problema de salud mental llega a provocar un sentir físico es porque no ha sido atendido, no ha recibido el tratamiento correcto o no ha sido evaluada de manera adecuada. Bajo este parámetro, el cuerpo manifiesta su molestia a través del dolor físico.

Añadió que también pueden ser dolores físicos provocados por una situación traumática.

No obstante, según la clínica española, no se trata de tener un trauma infantil, sino que sucesos no superados o a los que no se les ha sabido hacerles frente. Agregó que otra posibilidad es que la persona lleva un ritmo de vida demasiado acelerado y su cuerpo le está mandando señales físicas como un intento por resistir.

Por otro lado, puntualizó que, dado que desde temprana edad las personas aprenden que las emociones se expresan a través de la tristeza, los llantos, sentimientos de inferioridad y otros síntomas, muchos no están informados sobre la posibilidad de que el aspecto psicológico se manifieste de otra manera.

Mientras, un informe del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social sostiene como posibles tratamientos cualquier actividad que ayude a reducir o controlar el estrés, como la meditación, la relajación y el yoga.

También especificó que un paso importante para trabajar este tipo de enfermedades es prevenir el estrés, psicoterapias y preservar la autoestima saludable.