Los cuentos, novelas o películas de romance, en general, muestran una idea contemporánea de que algún día se encontrará a ese gran “amor de tu vida”. 

El problema con esta frase es que puede llevar a algunas personas a vivir fuera de pensamientos realistas en el contexto del amor y lo que debe tener esa pareja ideal.

De acuerdo con la especialista en psicología, Josellyn Buffill,  “el amor de tu vida” es una expresión general utilizada en el proceso de estar enamorado, y es real en la medida en que la persona lo percibe como felicidad y permanencia. 

En este mismo contexto, la psicóloga Jeniffer Castro, de Psy-Q Group Inc, sostuvo que este concepto es uno que se considera “embriagado” o sobrevalorado culturalmente. 

Según la especialista, cuando las personas se aferran a un concepto como este, es más lo que hay detrás: cumplir con las expectativas sociales, que un amor real. 

Reiteró que cuando esto sucede la persona se enamora de ese “amor” que venden las novelas, películas o cuentos, cuando realmente se conoce que el amor tiene varios componentes. 

Castro opinó que el amor romántico es una venta comercial, y que muchas veces ese amor romántico va asociado a factores codependientes o dependientes o a estilos de relacionarse en pareja no saludables, por lo que se debe de tener cuidado con ello. 

Sostuvo que la frase “el amor de tu vida” es una comercial que realmente lo que hace es generar una presión social, pues la gente está en búsqueda de un supuesto amor para toda la vida. 

En concordancia, la especialista en psicología, Margarita López, explicó que es importante aclarar este término, ya que, cuando se elige o se busca pareja, se ponen las expectativas sobre lo que se quiere de la persona y se exponen las necesidades.

López puntualizó como muy importante el hecho de aclarar este término, pues se enfoca en lo que se quiere, se siente y se busca emocionalmente en ese momento, esto sin saber si la otra persona corresponde a las necesidades que se buscan.

Explicó, que muchas veces se distorsiona el concepto, pues la persona cumple con otras expectativas y con otras cosas con las que los individuos tienden a conformarse o, incluso, a normalizar comportamientos incorrectos.

La importancia de no romantizar

Buffill reiteró que es muy importante no romantizar, ya que en la medida en que las relaciones maduran, las personas se dejan ver tal cual son. Se comienza un proceso de adaptación y aceptación de las conductas positivas y la identificación de las negativas.  

Incluso, explicó que en el caso de que una de las partes sea maltratante física o emocionalmente, es importante que se rechacen estas conductas partiendo de la premisa de que el amor no debe implicar sufrimiento.  “Idealizar la relación no es de ayuda y puede llevar a comenzar un patrón de tolerancia al maltrato”, sostuvo. 

Castro, por su parte, dijo que el amor requiere de otros constructos que lo soporten, pues, aunque el mismo puede ser la base, requiere de otro tipo de cosas, como respeto, comunicación, confianza y la libertad.

Construyendo una relación saludable

El proceso de autoconocerse y saber trabajar, manejar y gestionar las emociones, además de conocer conceptos sanos de comunicación, respeto, aceptación y admiración hacia la otra persona, son vitales en una relación de pareja, según Castro.

“No es un solo factor del que estamos hablando, creo que son muchos factores que tienen que estar, conocer de los procesos de la cercanía, de esa energía de los procesos de sexualidad”, mencionó, al tiempo que reiteró la importancia del amor propio y de la educación.. 

Además, para ser un buen y gran amor para sus pares hay que trabajar en las áreas que hay oportunidades de mejorar, como celos e inseguridades, indicó.

Para aquellas personas que han vivido malas experiencias por, precisamente creer en el concepto del “amor de tu vida”, Castro les recomendó no castigarse por haberse equivocado, pues el concepto de relaciones perfectas está errado y no existe. 

Recomendó el reconocer e identificar qué entienden por amor, pues cada uno tiene la definición y no necesariamente es la misma. 

Tampoco creo en las medias naranjas, yo creo que todos y cada uno de nosotros somos entes completos, no medios, nadie viene a completarnos”, sostuvo Castro. 

Recomendó hacer un ejercicio de pensar qué “yo quiero o que necesito”, y olvidarse de esas historias de amor que se muestran en fantasías.

“No hay perfección, hay satisfacción, en las diferentes áreas”, explicó.

Según López, cuando se encuentra un buen balance en la relación, pueden ser afectivas y fructíferas. 

Finalmente, aconsejó nunca descartar terapia individual o de pareja, pues siempre es importante entender que hay herramientas y que existen profesionales dispuestos a ayudar.