Al igual que un fármaco recetado, las recomendaciones de un profesional de la salud mental y las terapias psicológicas son parte esencial en la mejoría de pacientes que buscan un alivio a alguna condición o circunstancia personal que atraviesan. Sin embargo, abandonar el proceso podría tener un impacto negativo en el bienestar del paciente, aseguraron psicólogos entrevistados por Es Mental.

El no seguir las recomendaciones propuestas por profesionales, podría resultar en que el paciente no se recupere de su condición e, incluso, experimente un agravamiento de su afección, explicó la psicóloga María Rodríguez Vidal.

“Es sumamente importante e imprescindible para el proceso de terapia que cada persona, participante o paciente, tenga la disposición, la disponibilidad y la consistencia de poder llevar a cabo tanto las sesiones terapéuticas con la frecuencia recomendada y que pueda tener una participación activa dentro del proceso de psicoterapia”, apuntó Rodríguez Vidal.

Según la psicóloga, el proceso de terapia requiere la acción del paciente para que tenga efecto. Las recomendaciones, tareas y plan de trabajo, propuesto por un profesional de la salud mental deben llevarse a cabo conforme a lo recomendado para alcanzar el bienestar, aseguró.

“En el caso en el que el participante no esté cumpliendo con esas actividades o tareas psicológicas, es bien importante partir de dos vertientes. Si, entonces, ese modelo no responde necesariamente a las necesidades de ese participante, y es meritorio verificar o reevaluar qué modelo se ajusta a las necesidades; y, por otro lado, hacer una evaluación introspectiva, por parte del participante, en cuanto a qué tipo de prioridad está teniendo su proceso, psicológico, para entonces poder llevar o no a cabo las actividades psicológicas o la visita a su psicólogo en vías a un bienestar emocional”, subrayó.

De igual forma, el doctor Gerardo Medina Rivera, psicólogo clínico, aseguró que, “tú estás en la sesión una hora, pero la mayoría del tiempo estás afuera y, entonces, la parte práctica de las recomendaciones las vas a hacer en tu escenario laboral, en tu escenario de la casa, en la calle y en otros espacios que no es necesariamente espacios controlados, que no es la sesión o el espacio de la clínica”.

Como resultado de no poner en práctica las recomendaciones profesionales, Medina Rivera aseguró que las consecuencias son contraproducentes al progreso en el bienestar que la persona anhela.

En términos prácticos, si llevó a cabo las recomendaciones o las metas terapéuticas que se originaron en el proceso y cómo la persona y el profesional de la salud mental va a tener una percepción o una idea, su ojo clínico de ver si la persona mejoró, pero al final del camino, es la persona misma la que te puede decir: “me siento bien, me siento tranquilo, estoy tranquilo”.

¿Por qué los pacientes dejar de ir al psicólogo o de seguir sus recomendaciones?

Las razones por las que una persona opta por abandonar las vistas a los profesionales de salud mental pueden ser variadas. El que no se establezca una relación terapéutica fuerte con el paciente; la falta de compromiso del paciente con asistir a las sesiones e implementar las recomendaciones; el costo de asistir a terapia, son algunas de las razones que más observaron ambos psicólogos.

Medina Rivera aseguró que, a pesar de las razones personales por las que un paciente abandona las sesiones terapéuticas, los profesionales de la salud mental “tiene que hacer un proceso de reflexión. ¿Qué fue lo que uno hizo acá? Saber que no depende única y exclusivamente de ti; tiene que ver mucho con el espacio, con el lugar, con el trato que recibe de otro personal en la oficina. No es única y exclusivamente responsabilidad del proceso terapéutico”. Además, el psicólogo subrayó como una de las partes más importantes del proceso terapéutico el establecer una relación fuerte con el paciente.

Para que un paciente sea dado de alta del proceso psicoterapéutico de una forma saludable, es meritorio que haya cumplido con los objetivos establecidos al principio de las sesiones de terapia, indicó Rodríguez Vidal. 

Por otra parte, Medina Rivera aseguró que el paciente es quien debe tomar la decisión de concluir el proceso.

“Durante el proceso de terapia, en las primeras citas, se va a establecer cuáles son las metas terapéuticas. Las metas terapéuticas se derivan de qué es lo que trae esta persona a terapia y se diseña un plan conforme a lo que las personas quieren lograr en el proceso de terapia y mientras esas metas se vayan logrando, el proceso se va a ir preparando para un cierre. Para dar un proceso de alta, lo más recomendado es que las citas se vayan alargando. Si la persona viene con una frecuencia de una vez por semana, mientras esas metas se vayan cumpliendo, se va extendiendo la cantidad de tiempo entre citas, es decir ya puede venir una vez cada dos semanas hasta que se cumplan las metas terapéuticas”, explicó Rodríguez Vidal.

“El proceso terapéutico es un proceso complejo que hay muchas variables que influyen en si el proceso es productivo o no y no se limita única y exclusivamente al profesional de la salud mental”, concluyó Medina Rivera.