Elegir un regalo para la pareja puede convertirse en una fuente de ansiedad si se enfoca únicamente desde el costo o la urgencia del momento.

Sin embargo, el acto de regalar tiene un significado mucho más profundo, según la psicóloga clínica Somari Quintana.

Desde la psicología, hacer un regalo va más allá de una mera expresión de afecto; muchas veces viene cargado de simbolismo y significado emocional”, explicó.

Según la especialista, un regalo puede interpretarse como una expresión de amor, cuidado, gratitud y generosidad. 

“Es compartir lo que somos y lo que tenemos con la otra persona”, señaló, y añadió que ese gesto puede fortalecer el vínculo afectivo y la percepción de conexión dentro de la relación.

Para el psicólogo David Alcalá, el problema al momento de regalar no suele ser la falta de dinero ni de ideas, sino la desconexión emocional con la otra persona. Según explicó, muchas veces las personas regalan cosas que ellos quieren para sí mismos o dejan la decisión para el último momento, sin detenerse a pensar en los gustos reales de su pareja.

Desde su perspectiva clínica, el aspecto más importante de un regalo es su autenticidad. 

Lo fundamental es que la pareja entienda y reconozca que ese regalo es genuino, que no es algo forzado, que no es para pedir perdón ni para salir del paso”, afirmó. 

Un buen regalo, agregó, transmite el mensaje de que la otra persona fue pensada y tomada en cuenta.

Alcalá aclaró que la utilidad de un regalo no debe entenderse únicamente en términos prácticos. 

La utilidad también puede ser emocional; que me haga un bien y ya eso es suficiente”, dijo. 

Lo importante es que quien recibe el obsequio pueda sentir que esa persona pensó en ella o él. En ese sentido, relacionó el acto de regalar con los distintos lenguajes del amor, especialmente cuando se hace desde la empatía.

Alcalá señaló que la manera en que una persona concibe y maneja el acto de regalar dice mucho sobre su forma de vincularse, sus expectativas y sus límites dentro de una relación. Por eso, explicó que este tema no debería dejarse para etapas avanzadas, sino abordarse desde el inicio. 

“Yo recomiendo que este tipo de conversaciones se tengan en la primera o segunda cita”, afirmó, no como una charla superficial, sino como una forma de conocer cómo piensa la otra persona sobre el dinero, los detalles, las fechas importantes y el significado que le da a los gestos afectivos. 

Según el psicólogo, hablar temprano sobre regalos permite ir más allá de preguntas triviales y entrar en aspectos que realmente influyen en la compatibilidad emocional. 

Discutir si una persona espera regalos costosos, simbólicos, espontáneos o planificados ayuda a prevenir frustraciones futuras, ya que muchas discusiones de pareja surgen de expectativas no habladas. Para Alcalá, este tipo de conversación revela valores, prioridades y estilos de comunicación, y puede ser clave para decidir si ambas personas pueden construir una relación sana y alineada desde el comienzo.

En este marco, una investigación publicada en el Journal of Business Research analizó cómo las orientaciones de apego influyen en la percepción y valoración de los regalos dentro de relaciones románticas. El estudio encontró que los estilos de apego, las formas estables en que cada persona ha aprendido a vincularse afectivamente, afectan no solo cómo se elige un regalo, sino también cómo se percibe y se valora por la pareja, lo cual está directamente relacionado con la satisfacción en la relación.

Claves para obsequiar el regalo perfecto

Para identificar los gustos reales de la pareja sin recurrir a suposiciones, el psicólogo fue directo: “Preguntar directamente”. A esto sumó la importancia de la atención cotidiana. Escuchar comentarios espontáneos, observar reacciones y registrar pequeños detalles permite acumular información valiosa. 

“Ese nivel de atención es bien crucial”, explicó, ya que demuestra un vínculo emocional real.

Quintana destacó la importancia de la observación y la escucha activa. 

Vamos a observar a esta persona: cuáles son sus hobbies, qué le gusta, qué necesita, qué lugares quisiera visitar”, sugirió.

Estar presente en el día a día permite recopilar información valiosa sin necesidad de preguntar directamente o improvisar a última hora.

El tiempo que se lleva en la relación también influye, dijo Quintana. Mientras más conocimiento mutuo existe, más fácil resulta elegir un regalo significativo. En ese proceso, la psicóloga recomendó considerar experiencias como alternativa a lo material. 

“Elegir una experiencia adecuada y darle un toquecito personal puede ser igual o más significativo”, destacó, al tiempo que invitó a no caer en la presión de pensar que el costo define el valor del regalo.

En cuanto al presupuesto, Quintana subrayó la importancia de la planificación financiera como una herramienta de bienestar emocional. 

“La mayoría de las personas trabajamos a base de presupuesto”, indicó, al explicar que organizarse con antelación reduce la presión económica que suele intensificarse durante las épocas festivas. No hacerlo, advirtió, puede aumentar los niveles de ansiedad e incluso impactar negativamente el estado de ánimo, especialmente cuando el acto de regalar se vive como una obligación.

Hablar abiertamente sobre los límites económicos en pareja, añadió, forma parte de una comunicación saludable. 

Establecer los límites y un presupuesto es parte de una comunicación efectiva para que no haya disparidad entre los acuerdos”, señaló. 

Definir con claridad si se intercambiarán experiencias, detalles simbólicos o regalos materiales ayuda a evitar expectativas irreales y posibles malentendidos que puedan afectar la relación.

Desde otra perspectiva, Alcalá describió el presupuesto como “una navaja de doble filo”. Si bien establecer acuerdos económicos puede ser una práctica sana para prevenir conflictos, también puede convertirse en una fuente de presión cuando se vive de forma rígida. 

Puede crear una carga de que no me puedo salir de este presupuesto o que tengo que llegar a él”, advirtió. 

Para el psicólogo, la clave está en que estas conversaciones se den con anticipación, desde la honestidad y considerando la realidad financiera de ambos, para que el presupuesto sea un acuerdo flexible y no una fuente de tensión.

“Si realmente te interesa la relación y hay un vínculo emocional, tienes que estar presente para esos pequeños detalles que, sin hacer preguntas, dan mucha información y hacen que la relación sea saludable”, concluyó Alcalá.